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Top Gear y los mexicanos

-THE FILTER –


Permanezcan en silencio e inmóviles por un segundo, y escuchen atentamente…deberían oír un débil murmullo… ¿lo oyen?…shhhh, escuchen… eso, mis queridos amigos, son las voces de cientos de miles de mexicanos echando chispas por los comentarios realizados en Top Gear.

Erica Buist

El aclamado y muy apreciado programa de la BBC ha enojado enormemente a los ciudadanos de México, lugar en el que por cierto he vivido durante dos años. Tras regresar hace apenas un año, todavía me quedan numerosos amigos y devotos lectores mexicanos, muchos de los cuales me han solicitado personalmente que escriba una réplica en su defensa.

Durante su reseña acerca del automóvil mexicano Mastretta, el presentador de Top Gear, Richard Hammond, preguntó “¿Porqué querría nadie un coche mexicano? Los automóviles reflejan las características nacionales, ¿no es cierto? De este modo, los coches alemanes son de construcción robusta y de eficiencia implacable, los coches italianos son un tanto extravagantes y veloces. Un coche mexicano simplemente será perezoso, irresponsable, flatulento, con sobre peso, durmiendo apoyado contra una valla mirando a un cactus mientras viste una manta con un agujero en el medio a modo de abrigo.”

Hammond continuó, “Perdónenme pero imagínense la sensación al despertarse y acordarse de que uno es mexicano.” “Sería fantástico,” exclamó el copresentador Jeremy Clarkson, “¡porque podrías irte derecho a la cama otra vez! Por ello tampoco tendremos ninguna queja al respecto, ya que en la embajada mexicana el señor embajador estará sentado con el mando a distancia así”, en este momento se deja caer, cierra los ojos y pretende estar durmiendo, roncando ruidosamente. Como si esto no fuera suficiente, describieron la comida mexicana como “vómito refrito con queso por encima”. Como si de un juicio se tratase, empezaremos por la defensa de los acusados. La audiencia de Top Gear se cuenta por millones – yo inclusive, y eso que a mí me interesan tanto los coches como a Clarkson mi armario. Uno de los motivos que hacen que este programa sea tan popular se debe al tipo de humor negro que utilizan, y tengan muy claro los mexicanos que ellos no han sido las primeras víctimas. No se trata de xenofobia, se trata de hasta dónde se les va a dejar llegar.

Permítanme que les ofrezca un esbozo del tipo de personas con las que estamos tratando. Clarkson, por sí solo, se ha mofado de más personas que cenas calientes ha tenido, incluyendo mujeres, presos, coreanos, malasios, alemanes, indigentes, italianos, chinos (declarando que “no tienen alma”) y sí, también de los británicos. Es gracioso porque a la gente le molesta.

Clarkson preguntó a Hammond, tras recuperarse de un traumatismo cerebral grave, “¿Estás loco?” y el tercer presentador James May le entregó un pañuelo diciendo “por si acaso babea”. La organización benéfica de traumatismos cerebrales Headway se quejó, pero a Hammond no le importó, porque es una guasa. Eso es lo que hacen entre amigos los británicos. Tiene gracia porque es políticamente incorrecto.

Clarkson incluso llegó a decir que uno de los elementos que hacen que un coche alemán sea nazi es si el sistema de navegación por satélite apunta únicamente a Polonia. La Segunda Guerra Mundial no se toma a broma en Alemania, pero en Inglaterra hacemos bromas sobre ella todo el tiempo. Es gracioso porque nosotros fuimos los que ganamos.

Las opiniones de Clarkson acerca del mundo son, sin ninguna duda, derechistas y ridículas; así que ¿por qué nosotros los liberales, como la mayoría de los ingleses, se lo consentimos? Pues porque es un viejo zoquete, igualito a los abuelos que acaban haciendo comentarios tan racistas que pensarías que son terroristas si no fuera porque están sentados en una esquina meándose encima. Se sale con la suya porque es su trabajo; es inofensivo y no tiene influencia alguna sobre nadie con dos neuronas en el cerebro.

Igualmente, debería aliviar a todos el saber que la totalidad de la sección ha sido expuesta por The Economist como un mero truco publicitario. Unas pocas declaraciones controvertidas les hacen aparecer en todos los periódicos británicos. Desafortunadamente, se les olvidó que tienen una fan con sede en México y muchos han sido los que ya han boicoteado el programa como respuesta a la violenta diatriba. ¿Ha merecido la pena?

Como comediante hago muchas bromas pesadas (y no se confundan, lo pienso hacer en la columna de esta semana), pero haciendo justicia a los mexicanos, que han demostrado que no les gusta que se rían de ellos, he de mencionar que de ellos ya se están enfrentado a los abrasadores prejuicios de otros países. Igualmente, a pesar de que ninguna persona razonable de verdad se traga que los chinos no tienen alma o que los alemanes son unos nazis, aquellos menos inteligentes que los presentadores de Top Gear aún se creen los ridículos estereotipos sobre los mexicanos.

Lo que lleva a mi réplica. El estereotipo mexicano de ser perezoso probablemente es el que menos fundamentos tenga; aparte del irritante grupo de niños ricos que viven del dinero de papá (muchos de los cuales acabarán secuestrados a cambio de un rescate en algún momento de sus vidas), los mexicanos son gente muy trabajadora. La inmensa cantidad de imágenes que habrá visto con mexicanos durmiendo podrían convencerle de lo contrario.

He de admitir que en mis dos años en el país he visto a gente dormirse en: el patio de una iglesia (hacía mucho calor), en un bar (estaba borracho), en un banco (era un vagabundo), durante la película The Matrix (era medio estadounidense) y a un montón de personas echándose la siesta durante el día – pero dígame usted ¿si trabajase en un desierto, no cenaría a las 10 pm, empezaría sus noches de fiesta a las 11:30 pm y llegaría a casa cuatro horas antes de empezar a trabajar?

Acerca del “vómito refrito”? ¡No podría estar más en desacuerdo! La comida  “mexicana” que se sirve en Gran Bretaña es básicamente vómito refrito con queso de plástico por encima, porque por alguna extraña razón es imposible encontrar mole verde o rojo, tamales, chiles en nogada, tacos al pastor, chicharrones…y así podría seguir todo el día pero me acabo deprimiendo al comparar la fantástica comida oriunda con el sin sentido de Old El Paso y los burritos, los cuales son originarios de California.

De la misma manera que pensamos que el vino alemán no vale nada porque exportan lo peor de sus cosechas y se guardan el bueno en sus bodegas, pues igual pensamos que la comida mexicana es un vómito refrito, porque hasta ahí es donde llegan las imitaciones culinarias británicas. (Debería de enseñarle a un francés un quiche preparado por un inglés. Tiene gracia, porque les haría llorar.)

Todos los países tienen sus propios estereotipos; y si se va a tomar todos los comentarios de forma personal, le ruego que lo haga exclusivamente cuando provengan de alguien que de verdad los sienta, y no de adultos que juegan con cochecitos y se mofan de cualquiera o de cualquier cosa que se les pase por delante. Es una broma pesada, y todos las hemos hecho – ¡incluido usted! Después de dos años en México rodeada de americanos, ¡les agradecería que se liberaran de algunos de sus propios prejuicios!

¿Tienen alguna idea de cuantas veces me han preguntado “¿eres inglesa? ¿De verdad? ¡Pero si tienes los dientes derechos!” Ya que estamos disipando algunos mitos, permítanme ser la primera en decir…

1. Los ingleses NO toman té a las cinco en punto. Los ingleses toman té durante todo el día. A las cinco en punto es cuando nos apretujamos los unos contra los otros dentro de un tren repleto de gente y nos vamos del trabajo a casa, pensando en el té.

2. No todos los ingleses son hooligans. De hecho, después de un partido de futbol nos damos la mano e incluso a veces un abrazo y besamos a los seguidores del otro equipo para demostrar que no existen resentimientos.

3. No todos los ingleses tienen mala dentadura. Y los que sí, probablemente haya sido al pelearse durante un partido de futbol (algunas veces el apretón se va de las manos.

4. No todos los ingleses son educados.

    (Bueno…esto sí que es verdad.)

    5. No todos los ingleses son unos xenófobos y políticamente incorrectos presentadores de la BBC. Aquellos de entre nosotros que no lo somos nos disculpamos en nombre de los que han ofendido tan fantástico y trabajador pueblo y a su deliciosa comida, con cactus que gotean alcohol y preciosos y calientes ponchos.

    6. Los ingleses no perdimos la Guerra Americana de la Independencia. Les dejamos ganar. Nos imaginamos que se sentirían bastante mal consigo mismos tras el humillantemente té salado que prepararon durante el Motín del Té y pensamos que un poquito de independencia les daría una inyección de confianza.

      Dios mío, funcionó.

      (Traducido por Noa Estévez – Email: noaestevez@hotmail.com)

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