En Foco, Migrantes, Reino Unido

TPIMS, sólo simples ajustes

Las órdenes de control fueron renombradas “medidas para la investigación y prevención del terrorismo” (TPIMS, por sus siglas en inglés) con supuestos ajustes, pero en realidad siguen siendo tan controvertidas como siempre.

Erica Buist

El poder de aplicar las órdenes de control fue aprobado por votación en el 2005 como parte de la Ley de Prevención del Terrorismo. Esta le otorga al gobierno el poder de restringir la libertad de un individuo con el fin de “proteger a miembros del público ante el riesgo del terrorismo”.

Además de una larga lista de restricciones como por ejemplo el lugar de trabajo y residencia, con quien habla, a donde viaja, el uso de ciertos servicios e instalaciones, movimientos en ciertos momentos del día; también hay obligaciones como la entrega de pasaportes, el permiso de confiscación y el examen de bienes, el permiso de vigilancia electrónica, y admisión de personas especificas a ciertos establecimientos. Es más, los derechos a apelar son extremadamente limitados y no hay restricciones ante el doble enjuiciamiento.

No es de sorprender que esto haya causado controversia, y haya sido calificado como violación de la Convención Europea de Derechos Humanos. El articulo 5 declara que, si bien el gobierno puede “restringir la libertad”, no puede “privar la libertad” sin causa justa, lo cual esta declarado como “guerra u otra emergencia pública que amenaza a la nación”. En junio del 2006, 6 órdenes de control fueron anuladas por un juez del Tribunal Supremo por haber violado la Convención Europea de los Derecho Humanos (ECHR, por sus siglas en inglés).

En el programa electoral del 2010, los Demócratas Liberales prometieron “abolir las órdenes de control”, promesa que fue obviamente incumplida en vistas del reciente renombramiento: “Medidas de prevención e investigación terroristas” (TPIMS).

La diferencia

Si bien con las órdenes de control el Ministro de Relaciones Exteriores necesitaba “razones de peso para sospechar” que un individuo podía representar una amenaza terrorista, ahora debe tener “razones de peso para creer”. Esto puede parecer una diferencia insignificante en términos prácticos – es también una diferencia mínima en términos legales.

Hubo un cambio notable en el poder del Ministro de Relaciones Exteriores – él ya no tendrá el poder de aplicar las prohibiciones más extremas en las relaciones que tiene el sospechoso con otras personas, tampoco podrá prohibirle al sospechoso el uso telefónico y de Internet.

Sin embargo, no hubo cambios en el poder de infligir el limitado arresto domiciliario y el toque de queda – o, como se lo llama ahora “requerimientos de residencia nocturna”, el monitoreo constante de los sospechosos, prohibiciones de viaje, y el uso de las pulseras electrónicas. La prohibición o limitación de otra enorme cantidad de actividades está también bajo el poder del Ministro de Relaciones Exteriores. Otra diferencia es que, mientras que las órdenes de control no prescribían, hay un límite de dos años para las TPIMS.

Sin embargo, si después de dos años aparece nueva información que otorgue al Ministro de Relaciones Exteriores “razones de peso para creer” que el sospechoso sigue siendo una amenaza, el proceso puede y debe continuar. Por ello, en esencia, a pesar de la limitación de dos años, la imposición de las TPIMS sobre cualquier individuo es tan potencialmente ilimitada como lo son las órdenes de control.

Cambio limitado

Si consideramos las críticas del gobierno actual sobre el anterior por las “draconianas” medidas de prevención terrorista, la reforma que hemos visto de órdenes de control a “medidas de prevención e investigación del terrorismo” (TPIMS) es apenas impresionable. Entre las ventajas, parece que la promesa de los Demócratas Liberales (Lib-Dem) de reducir el límite de detención preacusación de 28 a 14 días seguirá su curso, aunque la misma podría extenderse en casos excepcionales. Cuan excepcional, esta por verse. Una mirada optimista de estos modestos cambios sería considerarlos señal preliminar de futuros cambios. Un pesimista resaltaría que la sugerencia de Lord MacDonald, de que las órdenes de control acompañan una investigación criminal legitima y que finalizan con la recopilación de las pruebas para enjuiciar al sospechoso ante la corte, no fue aceptado.

Si bien el gobierno ha prometido proteger la libertad más efectivamente, hay que decir que aún hay un largo camino por recorrer antes de que la medidas “draconianas”, por la que tanto criticaron al Partido Laborista, sean reformadas. Las TPIMS pueden haber hecho algún cambio superficial pero, como están las cosas, la mayoría de la gente sigue sin estar convencida.

(Traducido por: Silvia Guidobono – Email: silviaguidobono@gmail.com)

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