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“Ultra” fútbol en Egipto

Tradicionalmente, el deporte y el activismo político no han ido juntos de la mano, sin embargo, desde que los clubes de fútbol en este país han tomado cartas en el asunto puede que una nueva manera de protestar haya surgido.

Nicole Black

Al principio, la idea de que los seguidores del fútbol pudieran tener un papel importante en las protestas parecía sorprendente, ¿pero quién si no tiene más experiencia que ellos en lidiar con el caos diariamente? El club más importante ha sido Al-Ahly, que cuenta con el apoyo de 50 millones de personas en un país de más de 80 millones de habitantes.

A pesar de que el club se considera apolítico, desde su creación, ha sido el club con el mayor número de seguidores involucrados en política en Egipto. En 2008, por ejemplo, al jugador Mohamed Aboutrika se le permitió salir al terreno de juego con una camiseta que decía, “Apoyo a Gaza”.

Una razón más por lo que no sorprende que los clubes de fútbol hayan tenido semejante impacto en las protestas es que, como escribió el jugador James Dorsey, tanto en Egipto como en otros países árabes, el Islam y el fútbol son las dos principales maneras que los ciudadanos descontentos tienen para canalizar y expresas sus emociones.

Por este motvio, la Federación Egipcia de Fútbol suspendió todos los partidos de liga del país en un intento de prevenir que los clubes se reunieran y se unieran a los disturbios callejeros.

Sin embargo, incluso habiendo cancelado los partidos, Alaa Abd El Fattah dijo en su blog a Al Jazeera que los “ultras” (los clubes más militantes) han jugado un papel en la calle mucho más importante que cualquier otro partido político.

Con la unión de los clubes deportivos a la lucha, también se unen los pobres, las personas sin derecho a voto y los jóvenes egipcios que usan el fútbol como un medio de expresión.

Los efectos de los seguidores deportivos en las protestas son obvios si observamos como Libia y Algeria han suspendido también sus partidos hasta nueva orden. Fuentes gubernamentales dijeron que se han suspendido para “ahuyentar la mera posibilidad de que las manifestaciones egipcias pudieran expandirse más allá de las fronteras.”

Las protestas llevadas a cabo por los clubes de fútbol estaban perfectamente organizadas. Los manifestantes adjudicaban a los diferentes grupos tareas como recogida de basura o la distribución de cintas adhesivas con funciones escritas en ellas como “Médico” o “Miembro Mediático”

La policía egipcia ha afirmado en el pasado que las filas de los ultras están repletas de criminales y terroristas, y que aunque esto puede ser verdad o no, lo que es indudablemente cierto es que los partidos de fútbol en Egipto han tenido, por mucho tiempo, connotaciones políticas.

“Como en la política del país no existe la competición, ésta se ha trasladado al campo de juego. Hacemos lo necesario para cambiar las reglas y reglamentos cuando creemos que estos son erróneos,” dijo un ultra del El Ahly el año pasado después de que su grupo sobrepasara una barricada policial que intentaba evitar que los ultras tiraran bengalas, fuegos artificiales y carteles al estadio de fútbol. Los clubes de fútbol están dotando a la gente de la posibilidad de movilizarse, provocar cambios y la revolución siempre y cuando les mueva la pasión y la tenacidad. A veces las mayores influencias vienen de los sitios más inesperados.

(Traducido por Alberto Gómez – Email: a.gomez@my.westminster.ac.uk)

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