Editorial, En Foco, Latinoamérica

Segunda vuelta electoral en Perú: democracia o dictadura

Ollanta Humala
Keiko Fujimori

El próximo 5 de junio  los peruanos se jugarán su futuro. Elegirán entre  la democracia, el estado de derecho y el respeto por los derechos humanos, y la dictadura y el envilecimiento de la política. Decidirán si cayeron en las trampas del la sucia guerra mediática o si conocen y no olvidan la historia de su país.


Claudio Chipana G.

Elegirán entre el candidato nacionalista  Ollanta Humala por Gana Perú  (ganador en  la primera vuelta del 10 de abril),   cuyo  programa de gobierno  se centra en  la transformación del Perú, y  Keiko Fujimori, candidata por Fuerza 2011,  hija del ex presidente Fujimori hoy preso por crímenes de lesa humanidad, quien, en lo esencial , más allá de algunas propuestas asistencialistas, propone  mantener el actual modelo  privatizador inaugurado por su padre en la década de los 90.

A diferencia de la primera vuelta, además del modelo económico,  son los temas de la institucionalidad democrática,  la corrupción,  la impunidad y los derechos humanos los que ocupan el centro del debate electoral.

La razón de ello está en el hecho de que las candidaturas de Ollanta Humala y de Keiko Fujimori representan posturas antagónicas respecto de temas acuciantes como  la corrupción y los derechos humanos.

Sin embargo, lo que ha preocupado más a la mayoría de las fuerzas políticas del país es la posibilidad del retorno de la maquinaria delictiva que fue el  fujimontesinismo, la misma que llevó a cabo el golpe de Estado de 1992, violó  de manera sistemática  los derechos humanos y robó a manos llenas de las arcas del Estado.

Se estima en 6 mil millones de dólares el monto sustraído. No en vano Fujimori aparece en los rankings entre los siete  presidentes más corruptos del mundo  junto con Suharto. De hecho, para los peruanos  el régimen fujimorista fue el más corrupto de nuestra historia.

Keiko Fujimori no ha sido capaz de distanciarse de esa maquinaria, ya que  ella ve  el gobierno de su padre como el mejor gobierno de la historia del Perú. Incluso ella ejerció el cargo de primera dama en reemplazo de su madre Susana Higuchi, quien por  denunciar  los negociados de donaciones desde Japón, sufrió torturas y vejámenes.

El periodista Luis Jochamowitz  ha recreado hace poco las interioridades de la convivencia en el mismo edificio del Sistema de Inteligencia Nacional, verdadero  centro del poder de la mafia gobernante, de Fujimori, sus hijos (incluida Keiko)  y Vladimiro Montesinos.

Montesinos y Fujimori: corrupcion y poder.

En aquel periodo, muchos periodistas fueron  víctimas de la persecución, como fue el caso del secuestro de Gustavo Gorriti.

La prensa fue envilecida con la compra de editoriales, y la generación de periódicos “chicha” cuyo fin fue la difusión de información y con efecto psicosocial contra la oposición. Dicho manejo  alcanzó a la televisión con sus talk shows y la destrucción de  los mínimos estándares de la ética.

Bajo el fujimorato se robó y también se mató. Ahí está el asesinato de los estudiantes de La Cantuta y de un grupo de vecinos de los Barrios Altos, a manos del grupo Colina. Fujimori fue hallado responsable de dirigir esta banda criminal.

Keiko Fujimori, en la presente segunda vuelta,  se ha visto forzada a “jurar” que no liberará a su padre e incluso ha pedido perdón por los errores del régimen de su padre.

Pero lo cierto es que un poder judicial o un tribunal constitucional manipulado podría otorgar la libertad al ex dictador que huyó al Japón con 40 maletas, renunció por fax  y quie

n, aprovechando su oculta nacionalidad japonesa, se postuló para ser senador japonés.

Fujimori fue capturado cuando realizaba un viaje inesperado a Chile y fue  extraditado al Perú por cargos de lesa humanidad. Hoy purga varias penas por asesinato,  corrupción y secuestro.

Por ello, no hay nada que garantice que la  candidatura de Keiko Fujimori no signifique el retorno de la mafia. Keiko públicamente ha declarado que no descansará hasta liberar a su padre. Keiko misma está incluida en una investigación sobre la  financiación de sus estudios en los Estados Unidos.

Por otro lado, basta ver el entorno que rodea a Keiko Fujimori. Están las congresistas reelectas Luz Salgado, Martha Chávez, quien acaba de insinuar una represalia contra el presidente de la corte suprema.  También está Cuculiza con su propuesta del servicio militar obligatorio que ha sido rechazado por los estudiantes universitarios.

También está el inefable  Trelles, dado de baja como  vocero de Keiko al haber  admitido en  televisión que el gobierno fujimorista “había matado menos”.  O el ex congresista Raffo hoy puesto en la sombra para no “dañar” la imagen de Keiko.  Rafael  Rey, otro vocero de Keiko, acaba de declarar que “no le consta” que Montesinos sea un asesino.

Hernando De Soto otro asesor de lujo de Keiko, consejero  de dictadores como Mubarack , también fue asesor  de Fujimori padre. Por último han traído al ex alcalde de Nueva York, Giuliani para asesorar a Keiko Fujimori en temas de seguridad.

Ya Mario Vargas Llosa ha señalado que en realidad Keiko no sería más que una marioneta de su padre. Y no le faltaría razón desde que la prisión dorada de Fujimori, la DIROES, se ha convertido en el centro de operaciones de la campaña de Keiko Fujimori, según el diario La República, con la anuencia del gobierno.

Y para que no haya duda de que el  montesinismo está vivo y  operando, estos días hubo un envío anónimo de un arreglo floral funerario a  Cesar Lévano, el infatigable director del diario La Primera y todo un baluarte contra la corrupción.

Acabar a Humala

Ollanta Humala, quien  ha hecho de la lucha contra la corrupción una de sus principales banderas se ha convertido en el blanco principal de ataques de todo calibre por parte del fujimontesinismo y la prensa cautiva.

Se trata del plan de demolición de la candidatura de Humala denominado “Sábana”,  denunciado por el diario La Primera y que se viene cumpliendo al pie de la letra. En dicho plan intervendrían el gobierno,  grupos económicos y el poder mediático.

Por todo ello,  un posible triunfo de Keiko Fujimori sería el retorno de la  misma maquinaria de corrupción, de la impunidad de los violadores de los derechos humanos.

Pero, significaría sobre todo  la liberación de Montesinos y Fujimori.

Keiko ahora intenta tomar distancia de este engranaje mafioso y de su propio padre a quien, sin embargo, considera su mejor  consejero.

Frente a este panorama,  todos los cuestionamientos y acusaciones en contra de   Humala palidecen ante el peligro que representa el retorno del fujimorismo. Así lo han entendido los distintos sectores democráticos del país.

Este peligro para la democracia ha movilizado a colectivos, profesionales, mujeres, partidos políticos para nada izquierdistas.

El Foro Democrático, que jugó un rol contra la dictadura fujimorista acaba de ser reactivado. Acción Popular y Fuerza Social han endosado su apoyo a Ollanta Humala. Escritores, artistas e intelectuales,  han anunciado su frontal rechazo a un eventual triunfo de Keiko Fujimori. También se han sumado organizaciones de derechos humanos como Conadeh, IDL y Amnesty Internacional de Lima. Cada día nuevas organizaciones y personalidades incluidas las de los peruanos en el exterior, se van sumando al rechazo del retorno del fujimorismo.

Esta situación le ha valido a Ollanta Humala la posibilidad de ampliar su base de apoyo. Por ese motivo modificó su programa de gobierno inicial y después de la primera vuelta ha firmado compromisos con  las distintas fuerzas políticas y sociales.

Contra lo que sostiene el fujimorismo, esta variación del  plan de gobierno por parte del nacionalismo representa un signo de fortaleza. Así, Gana Perú acaba de lanzar una ‘Hoja de Ruta’ hacia  la conformación  de un gobierno de concertación nacional.

La guerra sucia contra Humala no ha hecho más que ampliar su base democrática. Por eso el día 5 de junio los peruanos  votarán por el cambio o el continuismo, pero  con más urgencia elegirán entre  la democracia y el estado de derecho, el respeto por los derechos humanos, o  la dictadura y el envilecimiento de la política.

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