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Economía en EE.UU: alto desempleo, poco crecimiento

Termina 2011 y en el “país del norte”  persisten las dificultades en el mercado laboral: hay mayor pobreza, insuficiente crecimiento y los consumidores ya no confían en nada.


Masiel Fernández Bolaños


A más de 36 meses del inicio de la crisis global, la llamada primera potencia del orbe está también enfrascada en problemas de deuda, agravados a raíz de la crisis de débito en Europa.

Nuevamente el elevado índice de desempleo, en torno el nueve por ciento, fue la principal característica de ese mercado laboral y uno de los mayores golpes para la economía, situación alentada por el abandono de ocupación ante el pesimismo existente.

Incluso la creación de nuevos puestos no ha podido disminuir notablemente el nivel de paro ni los más de ocho millones de lugares perdidos desde el estallido de la crisis económica en 2008.

Los latinos y los afroamericanos se mantuvieron como los más afectados, con tasas de cesantía aproximadas de 11,4 y 15,5 por ciento respectivamente, contra el 7,6 de los blancos no hispanos.

En ese contexto, analistas esperan que la tasa de desempleo promedie 8,8 puntos el próximo año, un alza respecto a la estimación previa de un 8,6 por ciento.

Insuficiente crecimiento

El insuficiente crecimiento económico también afectó al mercado de trabajo.

Avances trimestrales menores a lo calculado, en torno al 2,5 por ciento y el anual inferior a los dos puntos, mantuvieron a los consumidores en vilo y agudizaron los problemas de los trabajadores.

Muchas empresas redujeron sus inventarios, por lo que los analistas consideran necesario incentivar la demanda y, por consiguiente, las existencias de productos.

Igualmente opinaron que para acelerar el progreso es esencial mejorar los ingresos, pues los salarios netos, ajustados por la inflación tras el pago de impuestos, continuaron bajando.

Un sondeo de la Reserva Federal de Filadelfia mostró que se espera un avance del Producto Interno Bruto (PIB) a una tasa promedio anual de 2,4 por ciento en el 2012, una caída frente al 2,6 por ciento estimado.

También para el 2013 rebajaron la expansión del PIB a 2,7 por ciento, desde un 2,9.

La deuda en la mira

Mientras, el panorama permanece vulnerable, por los altos niveles de endeudamiento también evidentes en Europa y las dificultades laborales con una tasa cercana a los nueve puntos.

Al respecto, la agencia calificadora Fitch advirtió recientemente que la nota de la deuda de Estados Unidos será rebajada en los próximos dos años si persisten sus problemas de déficit.

Fitch rebajó las perspectivas a negativas debido a la poca confianza en que la llamada primera potencia del orbe adopte las medidas presupuestarias necesarias a fin de poner las finanzas públicas en un camino viable.

Explicó que de ahí se derivan las dificultades para lograr un consenso amplio en la forma de reducir el déficit de la nación norteña.

Las agencias Standard & Poor’s y Moody’s también remarcaron la perspectiva negativa en caso de que no se acuerden disposiciones efectivas con el objetivo de recortar el desbalance, el cual supera desde hace varios meses el billón de dólares.

Además, sobresalieron en este aspecto el acuerdo alcanzado en julio pasado para elevar el techo de la deuda pública, que superó los 14 billones de dólares, tras varios meses de negociaciones entre el presidente estadounidense, Barack Obama, y el Congreso.

Así el país evitó caer en cesación de pagos, pues de lo contrario no hubieran podido cumplir con sus obligaciones financieras y se hubiera declarado en quiebra.

Aumento de pobreza


El incremento del hambre, un problema creciente en Estados Unidos, fue otra de las características del panorama durante el 2011.

Dicho flagelo mundial golpea a unos 49 millones de personas en esa nación norteña, de las cuales más de 16 millones son niños y cuya cifra se calcula aumentará.

Según el Departamento de Agricultura, actualmente el 16 por ciento de las familias pasan hambre, desde el 12 por ciento de 2007.

Igualmente crece la inseguridad alimentaria, en una nación donde el 5,7 por ciento de los ciudadanos se ven obligados a cambiar sus patrones diarios de alimentación, provocando malestar en la sociedad.

Asimismo, la pobreza extrema, aparejada al hambre, se ha acentuado pues muchos ciudadanos no perciben ni la mitad del dinero que el gobierno considera como el límite en el cual una persona vive en la indigencia.

Incluso bastante cerca de la Casa Blanca, en el área de Washington DC, el apartado alcanza al 10 por ciento de la población.

Lo cierto es que cada vez con mayor claridad, las estadísticas muestran las enormes brechas entre ricos y pobres, una de las principales causas de las protestas del movimiento de los llamados indignados de Ocuppy Wall Street.

Tal situación mantiene la incertidumbre en los bolsillos de las personas, lo cual resulta muy preocupante en un país donde el gasto de los consumidores representa el 70 por ciento del PIB. PL.

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