Salud, Vida de hoy

Estrés… entre la mente y el cuerpo

Según la Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo, entre el 50% y el 60%  de las bajas laborales están relacionadas con el estrés.


Ana Galera


No es un fenómeno nuevo y se lleva estudiando desde los años 50 cuando se acuñó el término.

Por definición se trata de una respuesta natural que tiene el cuerpo ante una amenaza y es común en todos los  seres vivientes.

En los animales los síntomas son claros a primera mirada. Uno de ellos es que la respiración se agita y aumenta el ritmo cardíaco para que el corazón bombee más sangre y así irrigar los músculos que se tensan para huir del peligro o para luchar contra el enemigo.

Pero el sistema inmunológico también se pone en guardia concentrando las defensas en la periferia del cuerpo, en la piel y en los músculos, por si se sufren arañazos, cortes o golpes en esa lucha, literal, por la supervivencia.

En el caso de los humanos se produce un “fallo técnico”, pues hombres y mujeres son somos capaces de temer a cosas o situaciones sólo por imaginarlas sin que ese peligro se esté percibiendo o sea real.

Pero el estrés es automático y se pone en marcha de todas maneras siempre que se siente miedo.

Así pues ante la amenaza de perder el trabajo, de no poder pagar las facturas, o el miedo de que la pareja se disuelva o de que le pase algo a un ser querido, surge el estrés. Incluso, éste se siente tan solo de imaginar cualquiera de las situaciones anteriores.

Pero, reales o imaginadas, son situaciones que el cuerpo siente. La emoción es la misma, que es el miedo.

El verdadero problema viene cuando el estrés se convierte en crónico y constantemente se está preocupado (o asustados) por los peligros que amenazan o que se cree que vendrán… Entonces el cuerpo está constantemente en tensión.

Es entonces cuando se producen los problemas de salud característicos de un estrés prolongado: problemas músculo-esqueléticos, como dolor de espalda y contracturas, o problemas del sistema digestivo, como acidez e úlceras; e incluso gripes y resfriados pues el cuerpo se halla bajo  en defensas.

Y un estrés muy prolongado puede conllevar crisis de ansiedad o ansiedad crónica que puede desencadenar depresión.

Aunque bien es cierto que una pequeña dosis de estrés es saludable. Según el doctor Kyriazis, famoso por sus investigaciones antienvejecimiento, un estrés puntual es sano porque mantiene las defensas en forma y contribuye a combatir el envejecimiento. Es algo así como tener que correr para coger el autobús o hacer las maletas para un viaje con prisas, incluso tener que entregar un trabajo a tiempo.

Trabajo de por medio

Lo cierto es que la incidencia del estrés en la vida laboral es muy alta, es de por sí, una de las principales causas de las “bajas”, lo cual supone un elevado costo en pérdidas para las empresas y la sanidad pública.

Además, genera  “absentismo, alta rotación de personal, falta de puntualidad, problemas de disciplina, acoso, disminución de la productividad, accidentes, errores y aumento de los costos de compensación o atención médica”.

En Gran Bretaña la situación es particular, a tal punto que la Organización Internacional del Trabajo estima que el costo en pérdidas a causa del estrés representa más del 10% del Producto Nacional Bruto.

Igualmente se sabe que entre 2010 y 2011 cerca de tres cuartas partes de las nuevas afecciones relacionadas con el trabajo tuvieron que ver con la depresión, ansiedad y trastornos músculo-esqueléticos o estrés,

Según la Oficina de Estadísticas Nacionales (Office for National Statistics) del Reino Unido, la principal causa de baja laboral en hombres son los problemas músculo-esqueléticos y dolor de espalda, y en las mujeres la ansiedad y la depresión.

Estos problemas se hallan relacionados, de algún modo, al estrés, aunque a menudo se les trate como algo aislado. Es decir, como si no hubiera relación alguna entre la molestia o la enfermedad con el estado anímico de las personas.

Cada vez aparecen nuevas corrientes que se oponen a esta idea, lo conocido como medicina cuerpo-mente o psicomedicina, que da por hecho que nuestro cerebro, como parte de nuestro cuerpo y gobernador de todo el sistema, influye en la sintomatología, y viceversa.

Mente y cuerpo

En los 80s Lazarus y Folkman publicaron “Stress, Appraisal and Coping”, donde exponían su teoría del modelo interactivo biopsicosocial que asume que en el estrés hay tres componentes en juego: cuerpo-mente-comportamiento. Es decir, cada individuo tiene un modo diferente de enfrentarse al estrés y, por tanto, le afecta de diferente manera.

Intuyendo que habían culturas que sobrellevaban mejor el estrés que otras el doctor Jon Kabat-Zinn, basándose en lo aprendido con maestros budistas, ideó el programa “Reducción del Estrés Basada en la Atención Plena (Mindfulness)” en la Universidad de Massachusett.

La técnica consiste en una serie de ejercicios de meditación y resulta útil  para gente que sufre trastornos relacionados con el estrés. Sin embargo, también consigue grandes resultados con personas que sufren depresión, dolor crónico o que padecen problemas como la tartamudez.

El mindfulness hoy en día está siendo aplicado por  psicólogos de todas partes del mundo. Y resulta una buena herramienta para tratar problemas de salud más allá que la simple medicación.

Ante el problema del absentismo laboral muchas compañías ya buscan soluciones. Ya sea haciendo pasar a sus trabajadores por programas como el mindfulness o simplemente con una política de reforzar el reconocimiento y  la retroalimentación positiva, de cara a la motivación de las personas. Es decir, evitan presionar a los trabajadores para forzarlos a ser más rentables

De modo individual se ha comprobado que practicar deporte cuando se está estresado es una forma de darle al cuerpo lo que está pidiendo.

Si el cuerpo está ya preparado para correr y luchar, pues lo mejor es que haga precisamente eso: correr y luchar. De esta manera también se agotará y llegará un estado de relajación.  No hacerlo lo mantendrá en un estado de alerta.

Otra cosa a tener muy en cuenta son las señales de alerta que el cuerpo hace. Los malestares físicos a menudo pueden ser solo el síntoma de un estado de estrés. Por supuesto es muy aconsejable también entrenar el cerebro con cosas como la meditación, pero también la lectura o tocar un instrumento o aprender un idioma, son cosas que mantienen  la mente en forma.

La buena noticia es que las bajas por estrés se han reducido durante el periodo de recesión. Pero no está claro si se debe al miedo que tienen los trabajadores de perder su trabajo, o bien al éxito de las medidas puestas en práctica.

Sea como sea, “en el primer trimestre de 2009 el 2,1% de los empleados tuvo una racha de bajas por enfermedad, por debajo del 2,5% antes del inicio de la recesión”. Así lo registra la Office for National Statistics, y las alentadoras cifras contribuyen, sin duda, a… rebajar el estrés.

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