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La crisis que causa la crisis

Hoy se acrecientan las divisiones entre las autoridades bancarias en torno a la pertinencia de mantener las bajas tasas de interés, ubicadas en mínimos históricos.



Masiel Fernández Bolaños


El presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos (FED) Ben Bernanke, ha defendido en repetidas ocasiones la política monetaria de bajos tipos de interés e insistió en que la recuperación será aún moderada para poder reducir notablemente el índice de desempleo, ubicado en 8,3%.

“Creemos que la inflación será menor a la meta del dos por ciento en los próximos dos años y no permitiremos inflación elevada para fomentar el empleo”, apuntó Bernanke.

Entre los factores que mantienen las perspectivas de crecimiento económico a un nivel reducido, resaltan la persistente depresión del mercado inmobiliario y el pesimismo de los consumidores, cuyo gasto representa el 70% del Producto Interno Bruto de esa nación norteña.

La FED anunció en enero que las tipos de referencia estarán en mínimos entre el cero y el 0,25% hasta finales de 2014, más tiempo que el previsto.

La disposición generalmente busca estimular los préstamos y, por consiguiente, la circulación monetaria y la inversión.

Sin embargo, el presidente de la FED de la ciudad estadounidense de Filadelfia, Charles Plosser, intensificó las críticas a la política monetaria ultra-expansiva de las más altas autoridades y advirtió que cualquier medida nueva podría desencadenar el aumento de los precios.

Plosser opina que se trata de un enfoque de aceleramiento en la política monetaria por parte de algunos de sus colegas, señalando que la reciente mejora de la economía requiere que la FED se abstenga de adoptar nuevas medidas.

“Dicho aceleramiento pone a la economía peligrosamente en camino a un repunte de la inflación o a una abrupta distorsión en los mercados financieros”, remarcó.

También un directivo de la FED del estado de Missouri, James Bullard, alertó que las bajas tasas de interés por un período excesivo perjudicarían a la economía estadounidense en el largo plazo.

Elevados índices de desempleo y menores perspectivas de expansión serían las principales consecuencias, subrayó.

En ese contexto, las declaraciones de Bernanke dificultan el panorama al dejar la puerta abierta a una nueva ronda de alivio cuantitativo si el desempleo se mantiene alto y la inflación se desacelera.

Tras el duro arsenal empleado para enfrentar la crisis económica iniciada en 2008, la FED tiene poco margen de acción, de acuerdo con analistas.

La lenta recuperación de la economía estadounidense afecta al sector bancario porque las condiciones existentes dificultan que los bancos generen dinero con los créditos que entregan, según expertos.

Vale recordar que la tasa de desempleo en esa nación norteña, superior al 8%, se mantuvo sobre los 10 puntos durante varios meses.

Además millones de personas perdieron sus puestos laborales desde el inicio de la coyuntura recesiva, muchas de las cuales pasaron a engrosar las largas filas de hambrientos.

Aumento de precios y desconfianza

Contrario a lo esperado, a más de tres años desde el estallido de la crisis, el panorama permanece complejo en la llamada primera potencia del orbe, lo cual acrecienta el pesimismo de los estadounidenses.

Según estudio de la Universidad de Michigan, la confianza de los consumidores cayó en lo que va de febrero por el pesimismo acerca de la situación económica.

El apartado bajó a 72,5 puntos desde los 75 de enero, sobre todo por el aumento de los precios de la gasolina, y decepcionó a los analistas, quienes pronosticaban un retroceso más moderado.

Los problemas en el mercado laboral también acrecientan la incertidumbre, principalmente por el alto desempleo y los millones de puestos perdidos en ese tiempo.

Unidos a ello, los precios al consumidor registraron en enero su mayor subida en cuatro meses, también por mayores importes de la gasolina, reportó el Departamento de Trabajo.

El apartado avanzó 0,2%, acrecentando la preocupación de que los valores de la energía impacten en la economía.

En la comparación interanual, el incremento fue del 2,9% en el primer mes del año.

La entidad precisó que los precios de la gasolina escalaron 0,9 puntos por las tensiones ante posibles dificultades en el abastecimiento.

Analistas explicaron que la lectura del índice de precios al consumidor, visto como un barómetro de la tendencia inflacionaria, podría añadir presiones al respecto y frenar a la FED en la posibilidad de un nuevo estímulo monetario.

Otro elemento a tener en cuenta es el impacto de la crisis de deuda europea, ya que los pronósticos apuntan a que devendrá recesión este año, con los consiguientes daños para el resto del orbe.

La situación es también preocupante en el nivel internacional, pues al decir del especialista Osvaldo Martínez, director del Centro de Investigaciones de la Economía Mundial, en Cuba, ya se han agotado todos los recursos del arsenal anticrisis (rebaja de tasas de interés, de impuestos, inyecciones masivas de liquidez y paquetes de rescate). (PL)

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