En Foco, Opinión

Conversando con el Ministro de la Senami, Francisco Hagó

El pasado mes de noviembre, tras renunciar a su cargo de asambleísta por EE.UU. y Canadá, se convirtió en Ministro de la Secretaría General del Migrante, un organismo fundamental en la vida de los ecuatorianos.



Ecuador reconoce la libertad del ser humano a la libre movilización: de ir a un país, de estar en él, de trabajar, de viajar… de movilizarse… Esto es algo lógico teniendo en cuenta que se trata de un país inmigrante: se estima que un 15-20% de la población ecuatoriana vive fuera del país.

Desde que Rafael Correa  asumió la Presidencia de la Republica, decidió comprometerse a crear una política por los inmigrantes: una política de fondo. Lo hizo porque el entendía su realidad, ya que él mismo había sido un migrante.

Y por primera vez en la historia democrática se creó una secretaría de Estado para poder atender las necesidades de los migrantes. Estas necesidades son atendidas en diversas partes del mundo gracias a las Casas Ecuatorianas que se han creado en ciertos países. Al frente de ellas, al frente de esta red gubernamental de apoyo y afecto, se encuentra Francisco Hagó.

Hagó abandonó Ecuador a los 20 años de edad debido a la falta de oportunidades laborales y académicas y puso rumbo a Estados Unidos, donde en sus inicios  – y aún sin dominar el idioma – realizó trabajos de poca cualificación como jornalero y obrero.

Ministro Francisco Hagó
Ministro Francisco Hagó

Al cabo de unos años, tras aprender inglés, empezó a construir su futuro. Gracias a las becas por excelencia académica pudo obtener dos títulos universitarios y estudiar también en Francia

Terminados los estudios, continuó viviendo en Estados Unidos, donde ejerció de ayudante de cátedra, posteriormente de profesor universitario y luego trabajando en la administración.

Después se incorporó al Banco Interamericano de Desarrollo en Washington, y a continuación – en 2009 – se convirtió en asambleísta hasta que recibió la llamada del presidente Rafael Correa

Desde la Casa Ecuatoriana de Londres, Hagó habló con The Prisma.

Este tipo de instituciones, muchas veces, nacen con unos objetivos o lemas que suenan muy bien pero que en la práctica no se cumplen. ¿Son efectivas estas Casas ecuatorianas?

Por supuesto. El impacto es indudable. Aquí es donde la gente nos pide que solucionemos los problemas que ellos tienen y éstos son muy variados. Atendemos las necesidades de un país. Y las necesidades de un país son infinitas, innumerables. Si me pregunta si hemos satisfecho las necesidades de todos… Pues no porque es imposible. Esto es un trabajo que se va desarrollando sobre el tiempo. Respondemos a los cambios que hay y de acuerdo a esos cambios desarrollamos políticas y programas.

Si los problemas que surgen entre los ecuatorianos varían y no se habían planteado con anterioridad, ¿cambian también las bases de esta institución y se adaptan a los nuevos requerimientos?

Totalmente. De hecho uno de los motivos que originó mi viaje es poder encontrarme con algo que habíamos notado desde su creación pero especialmente en los últimos meses: un reflujo de migraciones.

¿Significa eso que están cambiando los destinos a los que se dirigen?

Sí. Hay un cambio en las migraciones de nuestros migrantes en Europa. Hay ecuatorianos que decidieron instalarse en España y, debido a la durísima crisis, están viniendo a Londres. Entonces una nueva problemática ha surgido: si bien son ya ciudadanos europeos, desconocen la lengua inglesa.

¿Son ayudados por el Gobierno de Ecuador a resolver problemas como, en este caso, el del idioma?

No solo eso, sino que es que nunca antes un gobierno ecuatoriano había reconocido que el propio estado tiene deberes para con el ciudadano que está viviendo en el exterior.

Aquí en la Casa de Londres impartimos clases sobre diversas materias (todas gratuitas) y una de ellas es el inglés. Además aquí estamos ahora en conversaciones con sindicatos y en otras partes de Europa ya tenemos convenios que nos van a permitir dar asesoría legal.

El idioma puede que sea, probablemente, una de las causas que hace que muchos latinoamericanos encuentren un trabajo como limpiadores y no acorde a su nivel de estudios…

No solo en la limpieza sino también en el área de servicios: tenemos psicólogos, maestros, educadores… que se dedican al cuidado de niños. Y tenemos médicos y enfermeras que se dedican a ser asistentes de enfermería o en geriátricos.  Nosotros hemos desarrollado profesionales para que puedan brindar servicios en Europa. Este desbalance lo vemos con preocupación y tenemos la intención de que ellos puedan integrarse de manera positiva al mercado laboral ocupando mejores puestos.

Sin embargo existen otros problemas como pueden ser las leyes restrictivas de algunos países contra los inmigrantes. El Reino Unido la está aplicando con dureza…

Respetamos la soberanía de los países, pero siempre estamos decididos a que se respeten los derechos humanos. Criticamos cómo otros países como España no respetan los derechos humanos y, por faltas administrativas – que es como está tipificado si se encuentra a un ciudadano sin los documentos necesarios y que debería acarrear una multa – se está deteniendo y privando de la libertad a los ciudadanos. Son temas que nos conciernen y elevaremos una protesta.

Sin embargo en España no te expulsan del país a la semana siguiente si se encuentra a alguien con una visa caducada…

Aquí en el Reino Unido si no tienes visa te expulsan. Cierto. Pero es algo que está avalado por las leyes y yo tengo que respetarlo. Pero siempre haremos el acompañamiento a nuestros inmigrantes para que sus derechos humanos sean respetados y que en el cumplimiento de estas leyes se siga el debido proceso.

¿Qué balance hace de estas Casas Ecuatorianas?

La casa surge como un refugio y un caleidoscopio para que las múltiples actividades y las celebraciones de la cultura ecuatoriana continúen por todo el mundo. Con mucha alegría he podido ver cómo jóvenes ecuatorianos que nacieron aquí en Europa se han vinculado. Por tanto, un balance positivo.

¿Qué pasan con los que acuden aquí como última instancia antes de ser deportados?

Como dije, hay veces en que legalmente no podemos hacer nada, y el retorno de inmigrantes que han atendido nuestras casas en el exterior son de varios miles de personas. Cada vez que un ecuatoriano es deportado, la primera cara que ve en el Ecuador no es de soledad ni abandono. Apenas bajan del avión la Secretaría Nacional del migrante los recibe, les damos nuestro abrigo y cariño y les llevamos a cada uno de sus lugares de origen.

¿Es este el servicio más requerido actualmente?

Ha habido cambios. Ahora las clases de inglés y repatriaciones, en las que Ecuador asume los gastos si la familia no tiene dinero. También tenemos los programas de retorno al Ecuador en el cual pueden llevar su menaje de casa más un vehículo nuevo o usado,  de no más de 3 años en uso desde su fecha de fabricación ni que exceda de 20 000 dólares.

Esos son alicientes que hacen la vuelta más fácil…

Sin duda. Pueden llevar todo su equipo de trabajo de vuelta. Nosotros no le cobramos los aranceles. Si entrara equipos valorados en 200 000 euros, tendría que pagar 100.000 en aranceles, y esos los suprime el gobierno. Además, también existe por programa de créditos en el cual el que retorna puede acceder a un crédito que asciende al 25-50% de la actividad que quiere emprender.

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