Luchas, Movimiento, Politika, Trabajadores

15M, 29M y los inmigrantes españoles

Su existencia fue coyuntural, pero el paro nacional en España les ha puesto en los titulares. Aunque ahora es diferente, porque la crisis de ese país ha convertido a sus ciudadanos en inmigrantes que hoy sufren una realidad que durante décadas muchos desconocieron, despreciaron o condenaron.



Javier Duque


Con motivo de la huelga general que tuvo lugar en España, el movimiento 15M organizó en días pasados, el 29 de marzo, una concentración en la capital inglesa a la que acudieron decenas de emigrantes españoles. Ese momento permitió conocer a este nuevo inmigrante y su pensamiento.

“A los españoles nos ven aquí como mano de obra barata. El trato que recibimos es el mismo que algunas personas dan en España a los rumanos, polacos, sudamericanos… que los ven como ciudadanos de segunda. Quien piense así y vuelva en unos años a España, a no ser que sea muy egoísta, cambiará su visión sobre los inmigrantes”.

Esto es lo que piensa Daniel Pérez, un español que llegó hace un año a Londres y que se encontraba el pasado día 29 frente al Consulado español protestando, pero tambié cubriendo a la vez el evento para su emisora de radio.

Estaban allí porque desde el movimiento 15M de Londres se convocó, bajo el lema “29M: emigrad@s indignad@s”, un día para apoyar la huelga general en España y protestar contra una reforma laboral que limita ampliamente los derechos de los trabajadores, pero favorece a los empresarios.

Unas medidas que aumentarán aún más el número de jóvenes que abandonan España para ir a otros países, en especial al Reino Unido donde, debido a circunstancias como el idioma, se ‘desclasan’ económica y profesionalmente: multitud de licenciados trabajan como camareros, dependientes, canguros…y otros trabajos no cualificados por un sueldo mínimo que han convertido a los españoles, como afirmaba Daniel Pérez, en mano de obra barata.

Sobre ello hablaron algunos de los concentrados ese 29 de marzo frente al Consulado y a la Embajada española.

Pablo Fernández es uno de esos jóvenes. Llegó a la capital inglesa el pasado noviembre tras acabar sus estudios de Derecho y Ciencias Políticas, y ha trabajado como “kitchen porter”. Dice que, aunque es duro reconocerlo, “los españoles son mano de obra muy barata” y hoy entiende la realidad inmigrante aunque jamás condenó a los inmigrantes en España y más bien ha estado siempre a favor de la abolición de los Centros de Internamientos para Extranjeros (CIE) y de las fronteras.

Otra de las personas allí presentes era Sergio Fernández, un joven que hace más de un mes consiguió encontrar un trabajo en un centro con niños discapacitados, donde se encuentra muy a gusto ya que es lo que él estudió: un módulo profesional de Integración Social.

Pero antes estuvo vendiendo perritos calientes y donde, debido a uno de los principales problemas de los inmigrantes, el idioma, fue humillado por su propio jefe frente a los clientes: “Aprovechaba mi nivel de inglés para  mejorar su negocio, ya que se reía de mí delante de todo el mundo. Cuando había un error, aunque fuese suyo, decía que era mi culpa”.

Un trato que Sergio ha admitido para ningún extranjero residente en España ya que para él “todos eran iguales, e incluso conocía a algunos de los que vivían en su barrio”.

Por su parte, Borja Llorente afirma que algunos en España hablan mal sobre los inmigrantes porque creen que les van a quitar el trabajo: “Hay que cambiar esa psicología ya que el que emigra es para buscar una vida mejor y no para quitar el trabajo a nadie”. De hecho, el propio Borja, tras llevar 3 años en Londres, está pensando en ir a Sudamérica, ya que asegura que le llama mucho la atención”.

Pero así como estas voces encuentran lógica las razones migratorias, otros, oriundos del dicho país ibéricos, se niegan a aceptar su nueva situación porque aun consideran que un inmigrante debe quedarse en sus país y manejan el racismo y la discriminación que pervive en hoy en muchísimas ciudades españolas.

Movimiento 15M

Pablo Estruga, uno de los integrantes de esta plataforma (que en los últimos meses se habían dejado ver menos en Londres) se encontraba repartiendo información sobre los motivos de la huelga general.

Estruga aclaró que no es que hayan estado ausentes sino que su fuerte es la consulta popular y sus reuniones en las plazas, algo que durante el invierno es más difícil a nivel de convocatoria debido a las condicione climáticas.

No obstante, la huelga en España los denominados antes ‘indignados’ volvieron a las calles en Madrid y de otras ciudades del mundo, para contarle a la gente los puntos en los que habían estado trabajando. De hecho, junto a varios grupos, habían intentado convocar a una huelga general, pero les resultó imposible y por ello se unieron a la convocada ese mismo día por los sindicatos.

El movimiento tiene sus ‘puertas abiertas’ y para unirse a éste, asegura Estruga, lo único que hay que hacer es participar, defendiendo las principales reivindicaciones: “Una reforma de la ley electoral más plural e igualitaria, una separación real de los poderes ejecutivo, legislativo y judicial, y una democracia participativa en la que no se vote únicamente cada 4 años sino que haya referéndums.

Otra muestra de  que el 15M no ha estado quieto es que crearon una plataforma para ayudar a los afectados por el pago de la hipoteca: “Stop desahucios”.

Asamblea

Uno de los hechos importantes de esta reaparición, fue la asamblea. Unas 40 personas se reunieron, al finalizar el día de huelga, frente a la Embajada española, lugar en el que nació precisamente el movimiento 15M en el Reino Unido.

Y fue en ese lugar donde, contó Xabi, otro miembro del 15M, se sumaron nuevas fuerzas: activistas escoceses, irlandeses y británicos, interesados en el devenir del 15M y obtener un poco de ayuda para organizar “Occupy London”.

Como ese día el objetivo era debatir y discutir la polémica reforma laboral,  este movimiento – donde no existe jerarquía –  recordó que uno de los puntos más conflictivos lo constituyen las causas del despido, y por ende se convertirá ahora en objetivo de lucha. Se mirará si el despido se debe a la baja productividad de la empresa o al abaratamiento en la indemnización por despido improcedente, que pasará de 45 a 33 días por año trabajado.

Asimismo se hizo un breve análisis de cómo se había desarrollado la huelga en España, el seguimiento que había tenido en los diferentes sectores y algunos asistentes aportaron la última hora que les llegaba como el caso del incendio en un “Starbucks”.

En definitiva, un día completo que resultó productivo, pero que sirvió sobre todo para solidarizarse con los trabajadores de España, un país que vuelve a convertirse en un emisor de emigrantes. Pero quizás esto ayude a que, finalmente, algunos españoles aprendan a respetar a cualquier ciudadano que acuda a un lugar en busca de un futuro mejor. Más aún si quieren recibir el mismo trato pues hoy se encuentran en esa situación…

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