Europa, Globo

España: sol, fiesta, comida… y corrupción

Mientras los ciudadanos esperan con cautela las previsibles medidas de austeridad que anunciarán sus políticos, éstos siguen apareciendo día tras día en los medios debido a nuevos escándalos.


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Javier Duque

En el barómetro elaborado por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) el pasado mes de marzo, la clase política y la corrupción eran dos de las cuatro principales preocupaciones de los españoles, únicamente superados por el paro y la economía.

¿Cómo es posible que las personas elegidas para hacer mejor la vida de los ciudadanos sean, tras 15 meses consecutivos, un gran problema para éstos? ¿Por qué hay tanta corrupción en España?

Antes de nada, algunas cifras pueden mostrar la magnitud de este problema como que desde 1995-2005 la superficie edificada aumentó un 40%; los planes aprobados para el 2006 preveían la construcción de un millón y medio de viviendas y 300 campos de golf y que las diligencias abiertas por la Fiscalía sobre presuntos delitos de urbanismo se han incrementaron más de la mitad en los últimos años.

Dentro de las causas de este fenómeno, la politización de las administraciones públicas parece ser una importante ya que las instituciones más propensas a la corrupción son aquellas en las que hay un mayor número de personas que han sido designadas por el político de turno.

En cualquier ciudad europea –de países donde hay menos corrupción que en España- de menos de 500.00 habitantes no hay más de tres personas cuyo empleo penda de que determinado partido político gane las elecciones.

Por el contrario, en una ciudad española de similar tamaño puede haber cientos de personas cuyo trabajo dependa de que un partido u otro se proclame ganador en las urnas

Puede por ello haberse convertido en un problema endémico del propio país.

De hecho, en las elecciones autonómicas del 2008, salieron reelegidos un 70% de los más de 700 cargos políticos que estaban imputados por corrupción.

Parece ser que un gran número de votantes, mientras no vean afectados directamente sus bolsillos, prefieren tener a políticos corruptos en el poder pero sabiendo que a ellos eso no les va a pasar factura.

A nivel mundial, el Índice de Percepción de la Corrupción (IPC), que mide la corrupción en 186 países, situó a España en el pasado año 2011 puesto 31 con una nota de 6,2. A pesar de que países como Francia (puesto 25) o Alemania (puesto 14) no anduvieron muy lejos, la sensación de que España es un país fértil para la corrupción es un hecho.

Jesús Lizcano, presidente de Transparencia Internacional, apunta como otra posible causa la falta de una ley de Transparencia por la que los ciudadanos puedan saber de qué manera gestionan el dinero los más de 20.600 organismos públicos del país. Según Lizcano, la regla es fácil: “A mayor información y control democrático, menor margen para la corrupción”.

Aunque el anteproyecto de esta ley, en la que España es el único país con más de un millón de habitantes que aún no la tiene, fue aprobado el pasado mes de marzo y parece que los ciudadanos españoles podrán por fin ver a quien, por ejemplo, se le adjudican los contratos, convenios o concursos públicos.

Los ciudadanos españoles (un 88% de ellos), a juzgar por una encuesta del Eurobarómetro, consideran que uno de los graves problemas de la corrupción es debido a esa falta de transparencia en el gasto público.

Corrupción urbanística

Entre los diferentes tipos de corrupción, la más usual en España es la urbanística, que se vio auspiciada en los pasados años por el boom inmobiliario y que hicieron que fuese durante un lustro el país en el que más aumentó el precio de los hogares. El 35-40% del presupuesto de los ayuntamientos llegó a proceder del sector urbanístico y, en 2005, se construyeron en España más viviendas que en el Reino Unido, Alemania y Francia juntas.

Las recalificaciones han sido la llave: consiste en la compra de un terreno rural en el que no se puede edificar pero en el cual, posteriormente, se realizan unos estudios técnicos que acaban acreditando la construcción en el terreno adquirido.

Sin duda, la mayor trama de este tipo en la democracia española ha sido el “Caso Malaya”, que arrojó a la luz una serie de actividades delictivas de todo tipo: malversación de caudales públicos, cohecho, prevaricación…

Y en la que entre los implicados se encontraban exalcaldes de Marbella, concejales, abogados y empresarios. Se estima que el balance de esta operación es de unos 2.400 millones de euros blanqueados y 95 imputados.

El cerebro de la trama, el exasesor urbanístico Juan Antonio Roca, tenía en sus diferentes casas hasta 300 obras de arte y en una de ellas, además, un tigre.

Precisamente en esta localidad, Marbella, se han construido desde el año 1.991 unas 6.000 nuevas viviendas, la mitad de las cuales son ilegales. Asimismo, la superficie urbanizable ha pasado del 35 al 65%.

También la Corona

Iñaki Urdangarín

Pero no siempre son los políticos los implicados. La corrupción ha llegado a salpicar, incluso, a la Casa Real española. El yerno del Rey, Iñaki Urdangarín, fue imputado el pasado 29 de diciembre en el “Caso Noós”.

El instituto Noós, que da nombre al caso, es una fundación sin ánimo de lucro encargada de realizar proyectos ligados al deporte y la responsabilidad social corporativa.

Desde el año 2004, Urdangarín presidió esta institución. Dejó el cargo en el 2006, cuando se puso al frente su socio y exprofesor en la universidad en la que realizó un máster en dirección y gestión de empresas, Diego Torres.

Se acusa al yerno del Rey por presunta malversación, fraude, falsedad documental y prevaricación en su trabajo con Nóos, donde conseguían importantes contratos con entidades y desviaban parte del dinero a falsas sociedades que habían creado.

“Gürtel, “Pretoria”, “Palma Arena”, “Mercasevilla”… son solo algunos de los casos tristemente famosos de corrupción en España. Episodios que hacen avergonzarse de su clase política a una sociedad que, a día de hoy, ya tiene bastantes preocupaciones.

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