Migrantes, Multicultura

Los nuevos inmigrantes jóvenes: Frustrados y con futuro incierto

Hace unos años España empezó a ser el destino de miles de inmigrantes, en su mayoría Latinoamericanos. La historia es hoy destina y son los españoles los que emigran por centenares de miles a varios otros países de Europa y también a Latinoamérica.


Iria Leirós Perez


Profesionales o no, la estampida causada por la crisis los ha llevado principal e inicialmente a buscar trabajo en países vecinos, a los que anteriormente solo iban como turistas o estudiantes.

Pero las cosas han cambiado, y actualmente los españoles son considerados una población inmigrante más, desperada por una salida económica y que debe vivir en carne propia hoy lo que vivieron los inmigrantes que llegaron al país ibérico.

Uno de esas naciones elegidas por ellos es el Reino Unido, dónde el número de españoles entre el año 2010 y 2011 ha aumentado un 12,6%. Se ha hablado de 20 mil españoles pisando tierra en un año y la cifra va en aumento.

Lo que enfrentan al llegar es una realidad donde el idioma les traza el límite a sus sueños profesionales, o donde une espacio ocupado por antiguos inmigrantes, no es fácil de ceder. Lo cierto es que hoy, los españoles deben trabajar en oficios que en otros tiempos no hubieran ejercido y por salarios que anteriormente no hubieran aceptado.

Unos cuantos casos trazan el cuadro actual. Dos periodistas, una como dependienta en una tienda de Londres, y otra como camarera en un restaurante sin contrato.

Un autónomo que busca dar un giro a su vida y aprender inglés. Una psicóloga que tras trabajar en España en una editorial busca el contacto con su profesión como voluntaria europea ayudando a jóvenes sin hogar, y una enfermera que encontró las condiciones laborales que merecía en este país, a pesar de la barrera idiomática que existe.

Todos ellos, los cuales no superan los 30 años de edad, se han embarcado en la aventura de la emigración, para muchos una oportunidad para aprender inglés y para otros, única alternativa que se prolonga más de lo que habían planeado. Aunque son casos diferentes en todos ellos se repite el mismo patrón.

Laura, periodista: “Al acabar la carrera hice prácticas en una productora de Televisión. Trabajaba 8 horas al día, igual o incluso más que los propios contratados, por una ayuda económica de 100 euros al mes, cuando pagaba 300 de alquiler. Tras 3 meses me dijeron “muchas gracias, y adiós”. Tras 6 meses enviando currículos y presentándome a convocatorias de becas decidí venirme a Inglaterra a aprender inglés. La idea era venir unos meses, perfeccionarlo y volver a España, pero la situación en mi país es cada vez peor y el temor a volver a vivir de nuevo aquellos 6 meses de desilusión, me han empujado a seguir aquí ya más de un año, trabajando de camarera”.

Antonia Pocoví, enfermera: “Cuando acabé la carrera tuve trabajo,  pero  últimamente solo trabajaba 1 o 2 días por semana”.

Paula, psicóloga: “Antes de venirme a Inglaterra trabajaba en una editorial. Era un trabajo seguro, pero no tenía nada que ver con lo que yo había estudiado. Encontré un par de ofertas relacionadas con la psicología, sin embargo eran trabajos temporales de dos horas a la semana, por lo cual era imposible independizarse”.

Cuando se les pregunta qué es lo que más echan de menos de España, coinciden sin dudar: la familia, la comida y el clima.

Desde luego, gracias a la tecnología esta emigración poco tiene que ver con la de generaciones pasadas, todos hablan con sus familias a través de Skype, Facebook o móvil. Y se mantienen informados de lo que ocurre en España a través de los diarios digitales y los informativos online.

Nieves, periodista: “Leo la prensa casi todos los días y a veces veo algún telediario en alguna web, y suelo sumergirme en un estado de depresión y tristeza. Todo suena desalentador y pesimista. Creo que todos los estímulos que desde los medios de comunicación llegan a la sociedad española en este momento sólo ayudan a empeorar la situación ya que tantos datos negativos merman las pocas esperanzas que algunos tienen.”

Laura, periodista: “Soy periodista por lo que me gusta estar informada, pero últimamente prefiero vivir en la ignorancia y no ver mucho los informativos porque hacen que me enoje mucho, me invade un sentimiento de impotencia y frustración que hace que vea más lejos la posibilidad de volver  a España”.

Vivir en un país extranjero durante una temporada, dicen, es una gran y enriquecedora experiencia para cualquier ser humano. El problema está en cuando esa estancia se prolonga por no poder ofrecer a esos jóvenes los trabajos para los que ellos están cualificados.

Laura, periodista: “cada vez que estoy en el restaurante haciendo bolas de helado me digo, “esos 5 años de estudio, nervios, esfuerzo, ilusión, todo lo que aprendí… para hacer bolas de helados… ¡Cuánto desperdicio!”

Y cuando piensan en su futuro lo hacen empleando cuatro qué adjetivos: Inseguro. Incertidumbre. Perdida. Ilusión.

Y es que aunque todo sea negativo, no se sientan valorados por lo que son en su país y esté siendo un duro camino, son jóvenes  con esa energía característica de la juventud y esas ganas de luchar por una vida mejor.

Todos ellos piensan en volver a casa, todos quieren volver algún día, pero todavía ninguno de ellos tiene fecha marcada en el calendario.

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