Jóvenes, Vida de hoy

Paternidad en Checoslovaquia: un negocio de doble filo

Miles de niños checos poseen hoy dos padres: uno biológico, acorde con las leyes naturales y otro extranjero, según su inscripción de nacimiento, a raíz de un preocupante negocio como la venta de la paternidad a foráneos.


_

Jorge Hernández Álvarez


Ser ascendiente biológico y estar inscrito como progenitor en el acta de nacimiento de un niño son cosas bien distintas, pero tal realidad se vuelve más cotidiana en República Checa.

Ese fenómeno radica principalmente en la difícil situación económica de esa nación y el sueño de miles de inmigrantes para obtener un permiso de residencia en un Estado de la Eurozona.

Ello explica entonces el hecho de que muchas madres checas opten por vender la progenitura de su hijo a un extranjero.

De ese modo, facilitan al recién llegado la obtención de la estancia permanente en el país a cambio, por supuesto, de altas sumas de dinero que permitan a la progenitora capear los efectos de la crisis financiera, la cual sacude al llamado Viejo Continente.

Negocio lucrativo y riesgoso

De acuerdo con la funcionaria del departamento de migración del Ministerio del Interior, Markéta Pokorná, la venta de paternidad a los inmigrantes se ha convertido en los últimos años en un negocio rentable.

Los sectores más proclives a él son las familias con pocos recursos que viven en zonas socialmente excluidas, dijo Pokorná en declaraciones a Radio Praga.

De ese modo, miles de niños checos tienen, según sus documentos, un progenitor de ascendencia foránea aunque vivan con su padre biológico checo, ya que antes sus madres vendieron la paternidad a un migrante para mejorar la situación financiera de la familia.

Hemos registrado casos de madres con varios hijos y cada uno de ellos tenía un padre distinto, de origen extranjero, revela la funcionaria.

El precio de la paternidad varía mucho, por lo general se trata de cientos de euros, el mínimo son unos 200 euros, asegura Pokorná.

Pero tales argucias envuelven su riesgo legal: ya en 2008, tuvo lugar en la nación centroeuropea el primer juicio contra una mujer acusada de cobrar dinero para llevar a cabo un matrimonio falso en aras de que el marido obtuviese la nacionalidad checa.

Esa situación coincidió con un endurecimiento de las leyes checas de Extranjería, las cuales desde diciembre de 2007 interponen toda clase de trabas y recursos legales contra aquellos subterfugios que facilitaban antes la obtención del permiso para vivir en el país.

En ese sentido, la nueva legislación tipificó como delito el hecho de entrar en contubernio o procurar asistencia a una segunda persona para que obtenga la residencia en República Checa, por lo cual esa medida limita tanto a los matrimonios binacionales ficticios como a la venta de progenituras.

Pese a ello, y ante la crisis económica en la Eurozona, que rebajó por tercer año consecutivo la cantidad de inmigrantes, cada vez son más los recién llegados que desean establecerse de forma permanente en el país, según estudios estadísticos.

En la actualidad, la nación centroeuropea posee una comunidad foránea superior a las 400 mil personas (cuatro por ciento de la población total).

Otros problemas

La venta de paternidad es considerada un delito en República Checa y representa grandes riesgos para ambas partes, según la agente migratoria Pokorná.

De ese modo, las personas que reciben dinero por declararse padre de un niño no suyo toman, sin darse cuenta, una gran responsabilidad, pues ante la ley contraen la obligación de alimentar a sus falsos vástagos, compromiso que puede ser exigido en un proceso judicial, advierte.

No obstante, es un negocio de doble filo, con mayor riesgo para madres solteras o divorciadas.

Así, por ejemplo, si una madre se encuentra en una situación desventajosa y requiera solicitar ayuda financiera al Estado, esta tiene que presentar un comprobante de sueldo del padre del niño, es decir, aquel inscrito en el acta de nacimiento.

Eso, como cabe pensar, deriva en complicaciones, ya que muchos de los extranjeros regresan a su país de origen o simplemente se mueven de un lugar a otro en el contexto del espacio Schengen, de libre circulación de personas.

Otro de los aspectos preocupantes resulta sobre si el supuesto padre debería encargarse del hijo en caso de que la madre no pueda cuidarlo debido a enfermedad, muerte, abandono o cualquier otra eventualidad.

Con todo, el problema no sólo atañe a las féminas, ya que los hombres checos también cobran dinero por inscribirse como padres de niños de mujeres extranjeras, bajo el riesgo de verse ellos obligados a pagar la pensión alimenticia de hijos no suyos.

Ante tal situación, el Ministerio del Interior introdujo una nueva normativa, según la cual cada hombre a inscribirse en el acta de nacimiento como padre de un niño, tiene que haber vivido junto a la madre al menos dos años.

Sin embargo, mucho queda por hacer para proteger los derechos de los niños, gran eje central del problema y verdaderas víctimas de dos partes: de familias necesitadas de dinero para sortear la crisis y de inmigrantes compelidos por un frágil sueño de un mejor lugar para vivir.

Share it / Compartir:

Leave a Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*

*