Los nuestros, Multicultura

Alison Murray: “Lo importante en la vida no es el dinero, sino la comunidad”

La directora de cine canadiense, residente en Buenos Aires, ha presentado en el Festival de Cine Argentino de Londres su último documental “Caprichosos de San Telmo”.


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Texto: Miriam Valero

Fotos: Peter Barbe


Alison Murray caminaba hace unos años por el barrio de San Telmo en Buenos Aires, Argentina, cuando de repente escuchó una atractiva percusión. Continuó andando y, en una plaza cercana, conoció a los músicos y bailarines de la murga “Caprichosos de San Telmo”.

Allí, los integrantes del grupo, le abrieron el mundo de esta danza típica argentina de origen africano, y la directora, fascinada, los convirtió en los nuevos protagonistas de su último documental.

La filmografía de Murray, que se caracteriza por introducirse al máximo en la vida de las diferentes identidades humanas y reflejarlas de la forma más íntima posible, se adentra en esta ocasión en la dura vida cotidiana de los murgueros y en cómo viven el baile como su liberación. Como su verdadera profesión.

Los componentes de la murga (‘Pichi’ o Eva María, entre muchos otros) van dibujando en el documental el retrato de la clase trabajadora de Buenos Aires que, a pesar de tener escasa riqueza material, disfrutan de una gran riqueza humana, gracias a la amistad y al apoyo de su comunidad.

Con motivo de la proyección del documental en la primera edición del  Festival de Cine Argentino de Londres, The Prisma tuvo la oportunidad de charlar unos minutos con Murray.

¿Por qué una película sobre la murga y Buenos Aires? ¿Cómo surgió la idea?

Yo vivo en el barrio de San Telmo en Buenos Aires, que es donde grabé el documental. Hace algunos años iba caminando con mi esposo y con nuestro bebe que no dejaba de llorar. Entonces escuchamos unos bombos. Fuimos cada vez más cerca y nuestro bebe se durmió. Continuamos yendo en busca del sonido y así nos encontramos con la murga haciendo un ensayo en una plaza.

Nos quedamos observando y me sorprendió. Me fascinó el baile y quería saber más sobre él.

En un principio, el documental pretendía investigar las raíces africanas del baile pero entonces comenzó la intimidad con los protagonistas y sus historias y cambie el sentido del documental para contar la historia de los Caprichosos de San Telmo, no la de la murga como danza.

¿Cuál fue el propósito de colocar en escena las dificultades económicas y la liberación que sienten los protagonistas con la murga?

Mi idea fue mostrar que lo importante en la vida no es tener dinero porque, como muestra el documental, si uno tiene una comunidad fuerte puede sentirse bien, sin trabajo ni mucho dinero. Algo que es fundamental en la vida es tener un lugar de pertenencia, una expresión cultural, música, esas son las cosas que merecen la pena.

Uno de los mensajes de la película es que los Caprichosos de San Telmo son una comunidad pobre en lo material pero muy rica en realidad.

¿Cómop fue trabajar tan de cerca con los componentes del grupo y filmarlos?

Me llegó al corazón cómo abrieron sus almas para mí y la confianza que me brindaron. Fue una experiencia llena de alegría. Les gustaba tener la oportunidad de hablar y que alguien les diera voz. Que se pusiera el foco en su vida. Ellos se sienten un poco excluidos de la sociedad. La presencia de una cámara les daba sensación de importancia. Además, estaban muy sorprendidos de que volviera una y otra vez a filmarles.

Sus documentales y películas son siempre muy personales y con una entidad muy definida. ¿Cuáles son sus principales influencias?

Mi forma de filmar es algo que creció de manera natural. Encontré mi estilo de grabación porque en el primer documental que hice, “Train on the brain” en el año 2000,  por las necesidades de grabar en trenes de carga no pude hacerlo con un equipo, y lo tuve que hacer todo sola.

Entonces descubrí que esto me dio una intimidad que me gustó y seguí en ese camino de hacer las cosas sola porque me parece que cuando no hay micrófonos grandes, ni luces, los sujetos se sienten más cómodos y es algo muy importante para mí.

Sobre todo quiero reflejar a gente que se encuentre un poco fuera de la sociedad principal.

En “Caprichosos de San Telmo”, el 97 por ciento de la película esta hecha sólo por mí, salvo por algunas escenas en las que si conté con ayuda de más gente.

Sus películas también se enfocan en los rasgos de las diferentes formas de vivir y de las subculturas. ¿Qué opinión tiene sobre el multiculturalismo y la mezcla de identidades?

Por desgracia, hay una parte de la sociedad que no acepta el multiculturalismo. Me gustaría que mis películas hicieran cambiar a esa parte de la sociedad y aportar algo a la causa, porque la mezcla de identidades es maravillosa.

Además de directora también es bailarina y profesora de tango, una característica en común con su película.

Sí. Yo he tenido un camino complejo porque estudié baile profesionalmente.

Después estudié cine, trabajé en el mundo del cine y ahora estoy de vuelta en el baile. Me quedo con el tango y la murga, los dos bailes de Buenos Aires.

Alison Murray ha dirigido varios documentales, “Carny”, “Train on the brain”, o la película “Mouth to mouth” que ganó en 2005 el Gran Camaleón en el Festival Internacional de cine de Brooklyn.

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