Derechos Humanos, Movimiento, Politika

El silencio del hombre violado

La mayoría de los varones que han sido víctimas de una violación no piden ayuda. En algunas zonas, como la República Democrática del Congo, las agresiones sexuales a hombres se usan como arma de guerra y son una grave violación de los derechos humanos.


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Miriam Valero


Los hombres, igual que las mujeres, también son víctimas de las violaciones y ven robados sus derechos humanos por individuos opresores que hacen que no vuelvan a ser jamás las personas que fueron antes de la agresión.

Generalmente, la sociedad identifica la violación con la agresión sexual hacia una mujer, lo que hace que los casos en los que los hombres son las víctimas queden ocultos.

A ello, se suma la vergüenza que supone para muchos hombres reconocer la agresión, por lo que las estadísticas no reflejan la mayoría de los casos que quedan escondidos para siempre en la mente de las víctimas.

Según el estudio “An Analysis of Empirical Estimates of Sexual Aggression  Victimization and Perpetration. Violence and Victims” realizado por el doctor Brian H. Spitzberg, un 3% de la población mundial masculina ha sufrido una violación a lo largo de su vida frente al 13% de las mujeres que han sido víctimas de las mismas.

Aunque la realidad de las agresiones a hombres es menor que la que sufren las mujeres, los expertos afirman que las proporciones de las violaciones a los hombres son considerables e incluso muy elevadas en según que países.

Las agresiones a hombres se registran en todo el mundo, en ocasiones, ejercidas por miembros de su propio género, y en otras, por parte de las mujeres. Para las agresiones, se usan tanto los órganos reproductores masculinos y femeninos como objetos hirientes y punzantes.

 

Como armas de guerra

Uno de los horrores máximos de la violación llega cuando se usa como arma de guerra en países en conflicto como en la actual República Democrática del Congo o la guerra en Siria.

Algunos países en los que se ha documentado una amplia incidencia de casos de uso de la violación de la población masculina como arma de guerra han sido Sri Lanka, Iran, Chile, El Salvador, Grecia, Croacia o Kuwait, según el estudio “Male rape and human rights” realizado por Lara Stemple, directora del Health and Human Rights Law Project de la Universidad de California.

Según detalla el informe, en El Salvador un 76% de los prisioneros políticos de los ochenta admitieron haber sufrido agresiones sexuales. Asimismo, en Sri Lanka durante la guerra civil, el 21% de los hombres encarcelados también lo admitieron, sumando a las violaciones otras agresiones como la mutilación genital.

Asimismo, un estudio realizado en los campos de concentración de Sarajevo durante la guerra de Yugoslavia saco a relucir que el 80% de los detenidos había sufrido agresiones sexuales, entre ellas el incesto forzoso.

El Congo: el infierno

El ex vicesecretario general para asuntos humanitarios de las Naciones Unidas Johm Holmes, afirmó que “La violencia sexual en el Congo es la peor del mundo”. Con estas palabras, se refería no solo a las altas tasas de violencia sexual que se registran en el país sino a la impunidad con la que continúan actuando los agresores.

Este país es uno de los pocos en los que los porcentajes de violaciones hacia hombres y mujeres son cercanos. Un estudio del “Journal of the American Medical Association” estima que el 22% de los hombres de la zona del este del país han sufrido una violación frente al 30% de las mujeres.

A estos datos escalofriantes se suman los testimonios de los varones violados que relatan cómo son asaltados por grupos de hombres cuando se encuentran solos, que los tiran al suelo y comienzan a violarles en reiteradas ocasiones.

Los agresores de la República Democrática del Congo pertenecen tanto a los grupos rebeldes como al gobierno del país.

Los ejecutores ven sus acciones como trofeos de guerra o como estrategia premeditada para debilitar al enemigo ya que las víctimas pertenecen a grupos étnicos contrarios. Cabe destacar que los violadores y los agresores en este país gozan de impunidad, ya que en la descarada mayoría de los casos reinciden sin pasar ni un solo en la cárcel.

Siria

Uno de los últimos conflictos en los que se están usando las violaciones contra hombres como arma de guerra es en el conflicto en Siria.

Un reciente informe del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas sobre la opresión de Bachar El Assad mostró como hombres detenidos por las fuerzas gubernamentales habían sido “sometidos a golpes en los genitales, sexo oral forzado, electrochoques y quemaduras de cigarrillos en el ano”.

Asimismo, el reciente estudio “I wanted to die, Syria´s torture survivors speak out” realizado por Amnistia Internacional a través de la recopilación de testimonios de ciudadanos sirios, señala como las fuerzas militares violan a los rebeldes con objetos punzantes y botellas rotas.

 

Fuera de países en conflicto

En otras ocasionas, las violaciones se realizan por motivaciones supersticiosas o fetichistas. Es el caso de Zimbabwe, donde el año pasado se registró un gran incremento de las violaciones a hombres ejercidas por mujeres.

Según un estudio de la Universidad de Zimbabwe, las mujeres que comenten estos delitos en el país trabajan con hombres de negocios y agreden a los ciudadanos para obtener su esperma y elaborar brebajes para tener éxito en los negocios.

En este caso, las agresiones se realizaban con la inyección de un narcótico en el cuerpo del hombre para su posterior violación.

En algunos países como EE.UU no se ha introducido hasta hace muy poco al hombre en la definición de violación. La antigua definición se refería a ella como “El conocimiento carnal de una mujer a la fuerza y contra su voluntad”.

A principios de año, se aprobó la nueva definición que incluye a las víctimas varones con el nuevo texto: “la penetración, por leve que sea, de la vagina o el ano con cualquier parte del cuerpo u objeto, o penetración oral por el órgano sexual de otra persona, sin el consentimiento de la víctima”.

Antes del cambio, en las estadísticas sobre violación no se representaban a los hombres, sin embargo,  según el “National Crime Victimization Survey”, se calcula que el 11% de las personas que han sido víctimas de una violación serían hombres en el país.

En el caso de Gran Bretaña, un estudio realizado por la Escuela de Medicina de la Universidad de Londres asegura que el 3% de los hombres han sido víctimas de violación, aunque señala que las cifras reales serán más altas debido a la ocultación por parte de las víctimas.

Para acabar con situaciones como esta, organizaciones humanitarias como Amnistía Internacional han pedido a la Corte Penal Internacional (CPI) que “interprete y aplique (la legislación) a hombres y mujeres por igual en los crímenes de violación y de violencia sexual, tal como exige su propio estatuto y como materia de derecho internacional de derechos humanos”.

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4 Comments

  1. sabia ud que tenemos mas bisexuales estos le gusta las mujeres y los hombres por astras. y tenemos los gays estos le gustan los hombres por astra y por el frentes y vez de buscar su derecho gay mejor ellos violan si son hombres hombres

    • La ignorancia al habla. Investigador, investigue un poco más y aprenda que las violaciones a hombreas las realizan hombres heterosexuales. Investige, si quiere, sobre las cárceles en latinoamérica, donde los hombres se violan entre ellos para establecer jerarquías. Y son heterosexuales. No hay una relación entre ser gay o hetero y ser un violador, esta actitud criminal tiene que ver con otras cosas. Haga honor a su nick, y lea un poco más, ignorante.

    • Este señor, “Investigador”, que hace poco a su seudonimo, primero que no sabe escribir y segundo evidentemente tampoco sabe leer para poder tener una opinion critica.

      Saludos

  2. what??????????????????????????????????????

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