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La Ruta del Despilfarro: un tour de la vergüenza

Se trata de una singular iniciativa de periodismo ciudadano y de turismo alternativo, que de una forma lúdica y realista acerca a sus participantes a conocer la otra cara de Valencia. El rostro oscuro.


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Miriam Valero


Entre los promotores, la mayoría pertenecientes al extinto periódico local e intercultural Xarxa Urbana, hay periodistas, maestros, estudiantes y ciudadanos convencidos sobre  la necesidad de hacer  pedagogía y de mostrar cómo las obras y los eventos que los  gestores políticos y económicos se empeñaron en hacer  han convertido a Valencia  en la ciudad más endeudada de España.

Esta situación  ha sido posible gracias al silencio cómplice de la ciudadanía y a la reelección de los gobernantes del Partido Popular casi todo el tiempo con mayoría absoluta, 21  años en Valencia y 17 en la Comunidad Autónoma.

Por ello han diseñado esta Ruta que cada sábado  recorre quince “agujeros negros”: obras ostentosas o inconclusas, eventos innecesarios, sobrecostos, malversación de fondos, injustificadas permutas de terrenos, pérdida de espacio público, proyectos no ejecutados pero si pagados… Cientos de errores administrativos,  éticos y políticos que han costado más de 60 mil millones de euros y han hipotecando el futuro de varias generaciones.

Por eso el contenido de la Ruta es el resultado de una minuciosa búsqueda informativa en periódicos, revistas, y portales web, de diversa ideología. Esta  compilación oral y visual  concluye en una unidad informativa que explica un modelo de ciudad, las prioridades de desarrollo y cómo los intereses económicos privados han primado sobre el  interés público.

Para el diseño de dicha Ruta han aprovechado la experiencia de periodismo Ciudadano, de proximidad y de barrio que se hizo durante tres años en Xarxa Urbana.

Es así como en algunos puntos del recorrido el testimonio de algunas de sus fuentes se suman a la Ruta y explican a los participantes cómo determinada obra o decisión afecta a su barrio. La periodista Teresa Galindo Lozano explicó a The Prisma esta iniciativa novedosa y singular.

¿Cómo esta singular Ruta en Valencia?

Durante años hemos  recopilado información amplia y variada  sobre lo que ha ido  pasando en Valencia. A ello se une, que en la Comunidad Valenciana hay un control informativo muy fuerte y con esta iniciativa queremos ayudar a romper este bloqueo informativo y recuperar la función social de denuncia del periodismo tan necesaria en estos tiempos. Por ello buscamos crear un recorrido global, en directo, las obras y eventos hechos con dinero público para el beneficio privado.

Así los ciudadanos pueden conocer o recordar dónde está su dinero o el origen de la deuda que arrastraremos varias décadas.

¿Es Valencia un ejemplo del despilfarro y la corrupción desarrollados en España?

No es un ejemplo. Es el paradigma. En Valencia llevamos 20 años de hegemonía del Partido Popular  y no ha habido un contrapeso de la oposición. Valencia ha querido presumir de ser grande, se ha desarrollado siguiendo las leyes especulativas del mercado, ignorando los proyectos de crecimiento sostenible que tenía diseñados con fondos de la Unión Europea (Plan Verde de Valencia). Y la ruta desmitifica la idea  propagandística e institucional de que Valencia es una ciudad moderna y avanzada.

En Valencia se ha insistido en hacer megaproyectos,  mientras a la comunidad le faltan planteles educativos, centros de salud, parques,  polideportivos  y  los hospitales se están privatizando.

¿Qué se visita en la Ruta del Despilfarro?

Ciudad de las Artes y las Ciencias

Quince sitios en los que se han perdido beneficios sociales y derechos ciudadanos, para dar paso a construcciones y eventos que han aportado grandes beneficios a personas y a entidades privadas. Pasamos por la Ciudad de las Artes y las Ciencias que, para  ser el reclamo turístico más grande de Valencia, ha necesitado de una inversión de más de 1.300 millones de  euros con el consiguiente endeudamiento, y ¡lo peor!, con los inexplicables y absurdos sobrecostos. El prestigio internacional del valenciano Calatrava se utilizó por parte del Partido de gobierno para exagerar los beneficios de este conocido despacho de arquitectos (sobrecostes de más de 50 millones de euros).

Igual ocurrió con la visita del Papa a la ciudad, que asciende a 100 millones de euros. La Audiencia Nacional  investiga la adjudicación fraudulenta de contratos para su transmisión televisiva.

Tras estas, visitamos el barrio marítimo de Nazaret, afectado  por el circuito de Fórmula Uno y que aisló a los vecinos  y les hace soportar el ruido del Grand Prix cada año. El beneficio  económico es para el millonario Eccleston. Y el Ayuntamiento asumió el coste de la adaptación de  las instalaciones portuarias para el trazado del circuito.

En el ámbito de la educación, como en la  Comunidad hay cerca de 1.200 aulas prefabricadas, pasamos por un colegio donde todas las aulas son prefabricadas, lo que contrasta con un entorno de viviendas de un cierto nivel social.

En la línea de los grandes eventos, recorremos la American´s Cup que en su momento supuso la modificación de gran parte de la fachada marítima de la ciudad y el aumento de la especulación inmobiliaria en la zona.

Después, visitamos Las Arenas, un balneario público y popular durante casi un siglo, que sacó a subasta  el Ayuntamiento, y ya privatizado, se transformó en hotel de cinco estrellas con acceso restringido.

Barrio del Cabanyal

A nivel simbólico, vamos al barrio del Cabanyal que hace 15 años se opone a la demolición ordenada por el Ayuntamiento. El plato del lugar son  los chorizos al infierno, por su doble sentido: chorizo = corrupto. También visitamos la depuradora de Emarsa, otra empresa pública implicada en un proceso de corrupción. Allí nos fotografiamos con mascarillas por la podredumbre política subterránea.

Después vamos a una zona de huerta  arrasada para ampliar el Puerto. Hoy es una gran explanada sin viviendas, sin cultivos y con  las obras paralizadas.

¿Cuál ha sido la reacción de la gente?

Muy positiva, con una asistencia de unas 50 personas de diferentes perfiles, edades y procedencia y que tienen  la esperanza de recuperar la ciudad con otro modelo de crecimiento y sostenibilidad. En la primera visita estuvo una mujer de 82 años que vivió la Valencia republicana y luego franquista y que  se lamentaba de la decadencia de la ciudad a pesar de su gran crecimiento urbanístico.

¿Corren algún riesgo realizando la ruta?

En la primera visita tuvimos el acompañamiento de la Policía Nacional y de la Policía Local que seguían instrucciones del gobierno central. Nosotros estábamos haciendo periodismo ciudadano y turismo alternativo. No íbamos a  alterar de ningún modo el orden público. Sin embargo nos tuvieron escoltados todo el tiempo. Nos dijeron que se quedarían en el caso de que se necesitara algo. Parece que están cambiando las libertades públicas en España, especialmente la libertad de expresión y de manifestación.  Tan sólo ejercíamos nuestro derecho a informar.

Refiriéndose al despilfarro, la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, dijo hace unas semanas que “A lo mejor nos pasamos en ambición, pero no ha habido despilfarro en la Comunidad”. ¿Qué opina?

Creo que con el interés de hacer una gran ciudad se ha repartido un gran negocio  a los amigos. Ahora la Comunidad Valenciana está pensando en crear un parque temático de Ferrari. No hemos acabado de pagar la enorme deuda pública, y ya se está pensando en otro gran negocio Hay muchos intereses y muchas aguas turbias.

¿Por qué no condenaron los valencianos la corrupción en las urnas, ya que volvieron elegir al partido conservador?

Hay falta de conciencia política, de información y de claridad histórica. Tenemos el ejemplo de Canal Nou, la televisión autonómica valenciana, que oculta determinada información y lo que no conviene que se sepa no existe, ni se denuncia ni se explica. A eso hay que sumarle la falta de análisis político, la gente no se implica. Sienten que pierden otros. Pero en este momento  la gente empieza a sentir que los recortes y la falta de trabajo están llegando a su casa.

¿Cuál es el prepósito esencial de la Ruta?

Que puedan comprender lo que está pasando. Las repuestas están en la ciudadanía. La gente tiene que ver que hay responsables detrás de las decisiones.  Queremos que la ruta tenga carácter pedagógico y lúdico, y sea una nueva forma de invitar a mirar.

¿Definiría todo lo que está pasando como un robo a los ciudadanos?

Yo no lo calificaría de robo. A mi  parece que los ciudadanos también son cómplices en la medida en que vuelven a elegir a los mismo mandatarios tantos años. Existe corrupción, intereses creados y al final el voto legítimo termina siendo vulnerado.

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