En Foco, Opinión

Correa con Assange: desde Wikileaks hasta Ecuador

 

 

El paso está dado. Cada uno sabe lo que enfrenta y arriesga. Y ese paso ha sido pensado largamente por el autor de los wikileaks.

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Mónica del Pilar Uribe Marín


Sin embargo, las preguntas surgen: ¿Por qué elegir una nación pequeña como escenario para este asilo político? ¿Por qué concederlo, a sabiendas de que ese asilado es considerado “Enemigo de Estado” de una superpotencia? ¿Por qué dar ese paso cuando las consecuencias por haber infringido las condiciones que conlleva, el arresto domiciliario perjudican a ambos, tanto a Assange como al gobierno receptor aunque en distinta medida?

Y sobre todo, ¿por qué pedirle asilo a un gobierno cuyo presidente, Rafael Correa, ha sido calificado como ‘represor de la libertad de expresión’? Al menos eso es lo que empezaron a decir muchos medios privados de ese país, una vez el mandatario empezó a hacer cambios estructurales que afectan el statu quo y los privilegios ‘de los privilegiados’, por lo cual lo convirtieron en su Enemigo Numero Uno.

Pero las respuestas surgen lógicas ante los hechos. Tan lógicas (o predecibles) como el que Julian Assange, fundador de Wikileaks, ha escogido  a Ecuador  como país de refugio y no a otra nación para pedir asilo político porque es el único país en el que confía.

Assange no ha lanzado los dados al azar. Su experiencia como periodista, y año y medio sufriendo una dura batalla legal y siendo estigmatizado, incluso por colegas que en otro tiempo fueron sus amigos, le han enseñado (o confirmado) que la justicia para él no funcionará, así muchos crean en él, en su inocencia y en los Wikileaks.

Y ello implicaba que Assange debía estar firmemente convencido  que una cadena perpetua en la infrahumana base de Guantánamo, o la pena de muerte,  era lo que le estaría aguardando.

Con esa espada pendulando sobre su cabeza, Assange no tenía otra alternativa.

Revisando los hechos, cualquier persona con sentido común hubiera hecho lo mismo. Sobre todo si la potencia más grande de la tierra le hubiera declarado Enemigo de Estado. Las consecuencias todos las conocen… o sospechan…

 

Los hechos

Revisando y resumiendo los hechos/razones que motivaron esta calificación, y que The Prisma publicó en detalle en tres entregas(I, II, III. escritas por Cónsul de Ecuador en Londres, Fidel Narváez,  y que también permite avizorar la amistosa relación entre Ecuador y Wikileaks ) todo empieza en abril de 2010.

En esa fecha Wikileaks – que para entonces no era tan conocido, ni tan controvertido, ni contaba con tantísimos seguidores como hoy en día) publicó un video y material sobre el asesinato a sangre fría de 18 civiles en Irak, por parte de soldados norteamericanos que practicaban en ellos sus ‘juegos de guerra’.

A partir de entonces Wikileaks comenzó la lluvia de cables, puestos calculadamente en varios medios, sobre los actos barbáricos de Estados Unidos durante la guerra contra Irak y Afganistán, sobre el espionaje internacional a nivel diplomático y sobre hechos financieros, bélicos y de otras latitudes que han causado escándalo y rechazo en la gente.

Desde entonces Estados Unidos le consideró Enemigo de Estado y jugó sus cartas para traer a Assange a su terruño. Suecia fue la primera mesa,  pues ‘repentinamente’ dos mujeres le acusaron de abuso y agresión  sexual en uno de sus viajes a dicho país, en agosto de 2010.

Con tales acusaciones Julián Assange no solo sería detenido en el Reino Unido (donde se encontraba), sino que sería extraditado a Suecia para ‘responder por sus actos’. De ese país sería extraditado a Estados Unidos quizás inmediatamente.

En efecto, finalizando 2010 fue arrestado en Londres. Después de pagar una fianza exorbitante que sufragaron amigos y personas solidarias, fue puesto bajo arresto domiciliario (en la casa de su amigo Vaughan Smith) y obligado a portar un sensor de seguridad y a firmar diariamente un cuaderno.

Desde entonces, ha estado encerrado, sin ningún cargo oficial, y siempre a la espera de ser enviado a Suecia para ir a juicio; un juicio que sus cercanos y equipo de abogados, han anunciado no sería ni justo ni abierto.

Su país y su gobierno, Australia, ha mantenido una posición distante para no ‘meterse en problemas ’. En otras palabras: le ha abandonado.

Por ende, y tras una batalla jurídica perdida y a pocos días de ser extraditado a Suecia, el pasado 19 de  junio Assange salió de su prisión  domiciliaria y se dirigió a la Embajada de Ecuador en Londres para pedir asilo político, pues se considera  perseguido y teme por su vida. Y no lo anunció porque, de haberlo hecho, existía la posibilidad de que le llevaran a la fuerza e inmediatamente a Suecia.

¿Por qué Assange elige Ecuador?

 

Sobre las razones se puede especular, pero sin duda una es que Julian Assange cree en el presidente ecuatoriano Rafael Correa. Y éste, a su vez,  cree, defiende y apoya el trabajo y los ideales de Wikileaks y, por ende, de Assange, y al parecer piensa que Assange es un perseguido político.

Assange confía en Correa por su posición de exigencia de  respeto a la soberanía y autonomía para su país, sobre todo frente a países como Estados Unidos. Por lo que entonces Correa no se intimidará ante las avizoradas presiones que ponga ese país del norte de América.

Y en ello Correa ha sido fácticamente explícito: ha dicho no a bases norteamericanas en Ecuador, adiós a la base de Manta, y no a las directrices económicas ni intervencionistas o a la política imperialista de Estados Unidos ni de los organismos internacionales.

Además se ha negado a suscribir los tratados de libre comercio convencionales, juega un papel importante en Unasur y en el ALBA, defiende la noción y práctica de soberanía y autonomía de las naciones y promueve y apoya la idea de una Latinoamérica unida.

Ello sin mencionar, que en la Constitución Nacional de Ecuador la pena de muerte no es permitida y se defiende el derecho a un juicio justo.

Finalmente, está el que, dos años atrás, altos funcionarios gubernamentales mencionaron que Ecuador estaría dispuesto a recibir a Assange.

Y, más recientemente, en una entrevista hecha por el fundador de Wikileaks al presidente Ecuatoriano, en el programa “The World  of tomorrow” (The Julian Assange Show – Russia Today), se evidenció una afinidad ideológica y cierta relación amistosa, así como la simpatía de Correa por su caso.

Porque – contrario a lo que gran parte de los medios privados en Ecuador quieren hacer creer al mundo – el mandatario cree en la libertad de expresión, sin monopolios, pero también responsable y ética. (Recordemos que estos medios que hoy le hacen la guerra a Correa son en su mayoría propiedad en su mayoría a grupos económicos, especialmente la Banca.)

Es decir, Ecuador es territorio seguro para Assange, porque además su presidente ha demostrado un carácter lo suficientemente independiente como para no ceder ante posibles presiones.

¿Por qué Correa asila a Assange?

 

El mandatario, de trayectoria limpia y coherente, tiene (como dijera un funcionario del gobierno ecuatoriano) una “carta de oro en sus manos”.

Esto porque, con el SÍ a Assange, Correa está corroborando que es un hombre con carácter, respetuoso de los derechos humanos, que no le teme a nada si se trata de defender la verdad, la libertad y la independencia.

También consolida su imagen como persona de izquierda, confirma su defensa por la libertad de expresión contra el poder y reafirma su no miedo a Estados Unidos.

Por otro lado, tal decisión permitirá que su país se visibilice enorme y positivamente  a nivel mundial y jugar un papel más protagónico en el concierto internacional. Ello redundaría en la consolidación geopolítica de Ecuador.

Además, posicionando a Ecuador, podrá redoblar sus esfuerzos por defender sus recursos naturales, por no permitir  la explotación petrolífera irresponsable y por evitar en su territorio presencia de multinacionales que no entreguen a Ecuador lo que le corresponde.

Por otro lado, con una decisión de esta naturaleza, de otorgar asilo a Assange, su papel en la Unasur y el ALBA se puede ver resaltado y su liderazgo en la región puede empezar a ser un hecho.

La decisión es, pues, más conveniente que inconveniente, y su SÍ puede promover el respaldo de los ecuatorianos dentro y fuera del país, como ya viene ocurriendo, así como de las naciones vecinas.

Y quizás, lo más importantes, dando asilo a un hombre que es conocido por su independencia y por todo lo que informativamente significan él y Wikileaks, la calificación que le hace la derecha ecuatoriana a Correa de “represor de medios y de la libertad de expresión”, se verá  minimizada.

Una temprana prueba de ello es que desde el momento en que se conoció la decisión de Assange algunos se mostraron su acuerdo en las redes sociales. Claro, habrá que ver cuáles son las expectativas y tácticas manipuladoras que ellos tienen al respecto.

 

 

Los riesgos…

Para Assange esto ha significado ya una trasgresión por haber incumplido una de las condiciones de la fianza: haber abandonado su lugar de arresto y no pernoctar allí. Ello supone que la Policía en Inglaterra lo puede detener, si el fundador de Wikileaks se halla fuera de la jurisdicción diplomática de Ecuador.

De ser así, las posibilidades de ser extraditado, sea a Suecia o a Estados Unidos, directa o indirectamente, se abren nuevamente. O sencillamente estaría la pérdida, primero parcial y luego total, de su libertad.

Para Correa, los riesgos son otros.

Por un lado, su “historial de hombre de izquierda” se vería alimentado con el hecho de estar dando asilo a un perseguido “de la justicia”, a un enemigo de Estados Unidos acusado de espionaje y de apoyar el terrorismo.

Por otro lado, sus no muy fluidas relaciones con Estados Unidos, se verían deterioradas y serían inminentes las presiones políticas, económicas o diplomáticas.

Igualmente, sus relaciones – hasta ahora buenas – con Gran Bretaña se verían igualmente afectadas, tal como ocurrirá con las de Suecia y Australia. Y esto, como suele suceder en la esfera internacional, y más tratándose de una ‘sola zona’, no dejaría intactas sus buenas relaciones con el resto de la Unión Europea. Este punto,  más delicado aun, pues Ecuador necesita establecer relaciones comerciales de mayor envergadura con tales países.

A nivel nacional, sus opositores encontrarán suficiente munición para atacarle y acusarle de querer aislar a Ecuador en el concierto internacional.

 

Lo cierto es que tanto para Correa como para Assange, este paso es decisivo.

Mas para ambos, que han sido perseguidos, estigmatizados y cuyas vidas están en peligro, son más los beneficios que origina esa decisión, que las pérdidas.

Las ganancias radican fundamentalmente en que ambos luchan por lo mismo y con la misma valentía: el derecho a la verdad y a una opción diferente política y económica a la existente.

Y también en que ambos tienen, desde sus propios frentes de trabajo, un enorme apoyo popular.

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