Globo, Latinoamérica

Neonazismo en Latinoamérica

“El martillo del sur”, “Tercera Fuerza”, el “Partido Nuevo Triunfo”… son algunas de las agrupaciones neonazis existentes en Sudamérica,  un lugar donde no existe el prototipo de raza que defendía el nacionalsocialismo,  pero donde hay intolerancia frente al homosexualismo, la prostitución o las ideas de izquierda.

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Javier Duque


El nacionalsocialismo creía en la superioridad de la raza aria: gente de piel blanca, alta y con ojos azules. Este es un arquetipo de personas que, precisamente en Latinoamérica, no abundan ya que muchos de ellos son mestizos.

Sin embargo, a pesar de ello, y aunque pueda parecer una contradicción, también existen grupos neonazis en la parte central y sur del continente americano.

En Chile existe la organización “El martillo del sur”, creada por Elliot Quijada, un histórico neonazi en la región.

Un nombre que surgió por diferentes motivos si bien argumentan que el martillo para los pueblos primitivos era una herramienta y un arma: cuando estaban en paz lo usaban para forjar las flechas y cuando llegaba la guerra ocupaban el mismo martillo como arma de defensa. Lo definen como el arma del pueblo.

Tienen diez principios, pero el principio básico de “Martillo del Sur”, es que creen en un ser superior que llaman dios o dioses, el cual se representa a través de la naturaleza.

Respetan a todas las religiones mientras no atenten al alma nacional. Respetan a cualquier grupo político aunque sea el más contrario a ellos en cuanto no use la violencia hacia ellos u otras personas.

El grupo ha sido acusado de realizar numerosos actos violentos y agresiones, algunas de los cuales fueron recogidas en la prensa. Se les atribuye, incluso, algún asesinato.

Argentina puede que sea en el país que menos sorprenda que haya organizaciones neonazis ya que cuenta con numerosos refugiados y descendientes de nazis.

Así, sigue existiendo el “Partido Nuevo Triunfo (PNT)”, cuya presencia es ya poco más que testimonial, pues los tribunales le obligaron a dejar de usar la esvástica como símbolo y se les negó la calificación de partido debido a su ideología en 2009.

Dentro de su programa destacaban que el partido había sido creado para reconstruir y liberar la patria, pretendían reconquistar las Malvinas, San Pedro y San Santiago, y se exigía que cada argentino invirtiese en el país.

Ya en Centroamérica, en Costa Rica, existió hasta hace poco el “Partido Nacional Socialista Costarricense”, una agrupación ilegal de extrema derecha que se hizo popular debido a una entrevista realizada a su líder.

Durante la misma, éste se declaraba enemigo de judíos, negros, chinos, homosexuales, comunistas, feministas, masones y, especialmente inmigrantes nicaragüenses y colombianos, las dos comunidades mayoritarias de inmigrantes en Costa Rica.

Asimismo, el grupo también buscaba defender los derechos de la gente blanca europea costarricense.

Afortunadamente, debido a la investigación de las autoridades, este grupo desapareció. Si bien es cierto que surgieron otras organizaciones similares como la “Resistencia Ideológica Nacional Socialista de Costa Rica”, “La Sociedad Costa Rica de la Lanza Hiperbórea” y el “Frente Democrático Nacional”.

Colombia

La capital de este país, Bogotá, fue escenario el pasado año de la reunión de un número de personas pertenecientes a la agrupación “Tercera Fuerza”, que se citaron para conmemorar el 122 aniversario del nacimiento de Hitler.

La historia de esta agrupación, que se erige como un colectivo que desea preservar y restablecer la esencia del espíritu nacional socialista en Colombia,  es presentada en su portal de Internet como la continuación de un proyecto que nació en la ciudad de Pereira y que se retomó tras estar suspendido durante varios años, principalmente porque sus fundadores se fueron a España.

Recuerdan que en el año 1956 existía un movimiento con el mismo nombre, “Tercera Fuerza”, elogiado por el entonces presidente Gustavo Rojas Pinilla y cuyo lema era “Dios y Patria”.

Se trata de un grupo, según palabras suyas, formado tanto por hombres como por mujeres de todas las edades y condiciones y que vive de acuerdo a los principios y valores de la cultura hispánica, que encuentran su mejor interpretación filosófica y socio-política en el nacionalsocialismo.

Afirman que sus pensamientos e ideales son totalmente respetables pues la Constitución colombiana garantiza en su artículo 20 la total libertad de expresión.

Asimismo, a pesar de los gestos y mensajes que difunden en sus encuentros, “Tercera Fuerza” recoge en su página de Internet que condena la violencia gratuita y la incitación al odio racial, así como cualquier acto que atente contra los derechos humanos.

Ello a pesar de que los símbolos portados por el grupo no transmitan exactamente ese pensamiento.

Igualmente, expresan que no están en contra de ninguna minoría étnica o religiosa sino todo lo contrario: su fin es la armonía y paz entre todos los pueblos y culturas respetando la identidad, libertad y dignidad de cada uno de ellos.

Otros países como por ejemplo Perú, también tienen partidos de esta tinta. De hecho, el pasado año fue otorgada la autorización al movimiento regional Igualdad Nacional Cristiana Autónoma (INCA), donde su líder y fundador, Ricardo de Spirito Balbuena, adoptó como símbolo la esvástica modificada.

De la misma manera, en Uruguay existen grupos neonazis repartidos por el país, que tiene perfiles racistas y discursos muy violentos.

Uno es el grupo autodenominado “Euroamerikaner”, que se proclama racista, antijudío y seguidor de Hitler. Desde esta organización afirman que existen como colectivo desde 1996, que todos poseen armas en sus casas y que los negros e indios son basura.

Como se puede comprobar, toda una lista de asociaciones repartidas por el continente que propagan mensajes que muchas veces van contra ellos mismos ya que no pertenecen a la “raza superior”. Aunque Latinoamérica sigue avanzando, conviene no descuidar ciertos aspectos que puedan llegar a empañar el papel protagonista que está obteniendo en el panorama internacional.

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