En Foco, Opinión

Los Drones o el asesinato lícito

Llevan más de 20 en el surcando el espacio aéreo internacional. Con un costo de 5 billones de dólares buscan evitar muertes de militares, pero han causado decenas de miles de muertos civiles inocentes. Su uso, militar o no, es motivo de controversia. El pentágono ha desarrollado un drone de “bolsillo” de 2.7kg.

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César Amaya Sandino


El espacio aéreo está siendo invadido por los drones, unos aviones de guerra que no necesitan seres humanos a bordo para ser tripulados.

Propulsados por un motor de reacción o explosión, alcanzan alturas de hasta 30.000 pies e, incluso, algunos pueden salir a la órbita terrestre.

Los ejércitos lo usan con el fin de obtener información de territorios de guerra,  detectar personas a grandes distancias y tienen la capacidad de bombardear objetivos enemigos programados o que el mismo aparato reconoce como tal.

Ideados inicialmente con el objetivo de no arriesgar la vida de los pilotos en misiones de guerra, su efectividad se pone en duda y más bien han generado bastante temor, pues se calcula que al menos un 30% de las víctimas de estos ataques durante los últimos años, han sido civiles inocentes.

La proliferación en la última década del uso de Unmanned Aereal Vehicle, UAV  (por su nombre original en inglés), como arma de guerra parece ser ya una política de seguridad muy enraizada en la política nacional de gobiernos europeos y de Estados Unidos.

Muestra de ello es que en el año 2010 la administración del Premio Nobel de la Paz, Barack Obama, invirtió dentro del presupuesto militar, cerca de 3,5 billones de dólares para el desarrollo de estos aviones creados exclusivamente para matar. Y el Pentágono haya pedido al Congreso, para este año, un presupuesto de 5 billones de dólares.

Igualmente, en Febrero del presente año, David Cameron y Nicolas Sarcozy acordaron enfatizar más en el desarrollo de la nueva generación de drones europeos llamados Males (Medium Altitude Long Endurance).

Una nueva carrera militar para estar a la altura de la potencia Norteamericana.

Sin embargo, la utilidad de estos aviones no siempre ha sido con fines militares.

Que es un drone o UAV

Su nombre se deriva de su propia naturaleza de no tripulado y existe una gran variedad de formas, tamaños y diseños según sus fines. Puede ser guiado por control remoto o programados con una hoja de ruta desde el despegue hasta el aterrizaje.

Equipados con diferentes tipos de sensores electromagnéticos, de rayos gama, biológicos y químicos, estos aviones incluyen cámaras de infrarrojos, sensores microondas, rayos ultravioleta y  sistemas de radar.

Pueden ser clasificados según la misión para la que fueron creados: entrenamiento de tiro al blanco, reconocimiento de territorios, combate, transporte, investigación científica y uso civil y comercial. También por sus características técnicas: altura y longitud de vuelo autónomo que puedan alcanzar.

También están los drones de uso armamentístico, que desde 1995 hacen parte de los grupos militares estadounidenses y que en la actualidad cubren  un espectro que va desde los drones de vigilancia (RQ-9 Predator), apoyo aéreo cercano (MQ-1C Grey Eagle) hasta el cazador asesino (RQ-9 Reaper), poseedores de un desarrollo tecnológico que les permite escapar a los radares

En la actualidad, el pentágono ha desarrollado un nuevo tipo de drone de “bolsillo” que pesa 2.7kg, puede caber en una mochila y que sirve de apoyo en el campo de batalla para sustituir un ataque aéreo.

Para que sirven

Su diseño y componentes sirven para obtener información a través del uso de sensores especializados, de un objeto o un fenómeno que de otra forma no serían detectables ni medibles: El magnetismo de la tierra y fenómenos en la superficie,  la atmosfera y los océanos.

En este sentido son útiles para predecir con mayor exactitud el lugar de depósitos en la exploración y producción de minerales, petróleo y gas.

También para el desarrollo de investigaciones científicas, incluso en donde las condiciones meteorológicas o atmosféricas suponen un riesgo para un avión tripulado como en la Antártida.

Sin embargo también sirven para la localización de blancos militares, bien sean personas o lugares, y su completa aniquilación.

Igualmente, son usados para el espionaje militar, aunque cada vez es más común su uso para la vigilancia ciudadana, con gran acierto pues su tecnología le permite llegar a lugares de alta privacidad.

Anécdota historia

En un artículo de John Sifton, periodista de “The Nation” afirma que en 1926 el New York Times reveló que durante la primera guerra mundial se probó un prototipo de avión no tripulado desde Nueva York.

Se trataba de un programa militar en el que los aviones eran  guiados con mucha precisión” y eran  capaces de estrellarse contra una pequeña ciudad con la capacidad de volarla desde dentro. El programa fracasó, pues terminó la guerra, en 1918.

Tiempo después, durante la Segunda Guerra Mundial los alemanes desarrollaron el mismo tipo de tecnología militar creando el primer programa de cohetes militares del mundo.

Una vez terminada la guerra y derrotada la Alemania nazi, muchos científicos nazis e ingenieros alemanes, fueron llevados a Estados Unidos  para trabajar en tecnología militar a cambio de la ciudadanía. Muchos de ellos habían estado claramente implicados en el holocausto.

Al finalizar de la guerra se extendió el uso del drone en el campo comercial y científico. Sin embargo, el entusiasmo por este proyecto siempre ha sido por el desarrollo armamentístico, y así Estados Unidos ha ido siempre afinando su uso militar.

Nueva era de los drones

Fue a partir de los atentados del 11 de septiembre de 2001 a las torres gemelas de Nueva York, cuando se decidió dotar de armas a los drones.

Es entonces cuando inicia una nueva  generación de aviones de guerra no tripulados.

Efectuaron su primer ataque el  4 de febrero de 2002 en un operativo de la CIA, que buscaba atacar a Osama Bin Laden en Paktia, Afganistán. Pero tiempo después descubrieron que habían atacado una zona de extrema pobreza con civiles que recolectaban chatarra.

Nunca se reconoció el error pues incluso después de que se dieron cuenta de este, continuaron afirmando que fue un objetivo apropiado, sin reconocer su culpabilidad en la muerte de civiles inocentes. Lo peor es que esa parece ser la misma política actual.

Según declaraciones de John Brennan en mayo del presente año, consejero del presidente Obama, los ataques con drones son “legales, éticos y justos” y “salvan vidas de estadounidenses”. Ojo: de estadounidenses. No hablan de otras vidas.

Sin embargo sus mensajes no dejan de ser confusos y ya la ONU ha exigido que aclaren los criterios que usan para efectuar un ataque, pues las consecuencias están siendo desastrosas ya que esta política va por encima del derecho internacional humanitario y convierte a cualquier lugar en el mundo, en un campo de batalla.

El Reino Unido, por su parte, sigue la misma política de seguridad, pues además de colaborar en el control de objetivos militares internacionales, quiere aprovechar el dispositivo de seguridad de los juegos olímpicos para lanzar el nuevo modelo de aviones no tripulados de vigilancia: una adaptación del modelo de guerra creado por el fabricante de armas BAE Systems.

Lo peor de todo el asunto es que lo que en un comienzo era para vigilancia de los enemigos, se ha vuelto para la policía británica en una de sus rutinas de vigilancia: contra motoristas de conductas ‘sospechosas’, contra manifestantes, contra ladrones…

Por todo eso hoy los drones surcan el cielo británico con frecuencia, equipados con cámaras de alta resolución y sensores, según revelo el diario The Guardian en 2010.

Porque?

En su deseo por abatir a líderes y células terroristas internacionales, potencias militares como Estados Unidos con la cooperación del Reino Unido, han reorientado esta tecnología y han atacado objetivos en países como  Afganistán, Somalia, Pakistán, Irak  y cuya efectividad real es dudable puesto que se calcula que las víctimas civiles de estos ataques, alcanza el 30%.

Según recientes informes de Bureau of Investigative Journalism, los ataques en Pakistán desde 2004 se han incrementado hasta alcanzar 330 hasta el 2012, con un reporte de 3.180 muertos de entre los cuales más de 800 eran civiles, 175 niños y más de 1.300 heridos.

Durante la administración de George Bush se conocen 52 ataques, contrariamente a lo que se piensa, algo menos que los 278 del periodo de Obama.

Little girl burned by one of Obama's drone attacks MO

El miedo creciente a ataques terroristas ha incrementado su uso doméstico como herramienta de espionaje interno. Según una ley firmada por Obama en febrero de 2012, se facilita el uso de estos aparatos para “vigilancia” de los ciudadanos, incluso en la más profunda intimidad de sus hogares.

En algunos Estados del país norteamericano, se plantea la posibilidad de dotar a los drones de gases lacrimógenos y balas de goma para usar en ciertas situaciones… Es decir, que los drones hacen parte de ese gran sistema de vigilancia que pone en tela de juicio el papel cada vez más invasivo de un Estado vigilante que viola las libertades civiles.

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