Economía, Globo, Reino Unido

Reino Unido en la UE: ¿ser o no ser?

Mientras cada vez más voces políticas y ciudadanos del país se muestran en desacuerdo en seguir siendo parte del club europeo, el informe de un lobby euroescéptico afirma que la salida traería “riesgos políticos y económicos impredecibles”.

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Uno de los valores de los que Reino Unido ha presumido históricamente ha sido de su independencia como país y de la defensa de sus intereses nacionales por encima de todo, sin someterse a las decisiones exteriores.

En 1973 el país entro a formar parte de la Unión Europea, menoscabando su autonomía para obtener beneficios como la libre circulación de personas o el mercado común.

Ahora que la crisis económica está debilitando día tras día a la UE, sectores políticos del país, sobre todo conservadores pero también laboristas, están comenzando a plantearse seriamente si no es mejor abandonar el barco antes de que se hunda.

Cada vez un mayor número de diputados tories están abrazando la campaña denominada “Better Off Out”.

Este movimiento, que defiende la salida de Gran Bretaña de la comunidad europea, afirma que los intereses de la unión no coinciden con los británicos y que al país le iría mejor fuera de ella.

De la mano de esta campaña, un sector del partido conservador ha virado en los últimos meses hacia un euroescepticismo mucho más radical y está presionando para que se celebre un referéndum en el que los británicos elijan si quieren seguir o no dentro de Europa. Este sector también defiende el aumento de la soberanía nacional con la vuelta de algunos poderes a Londres que están actualmente cedidos a Bruselas.

En este sentido, el pasado mes de octubre ya sirvió para testar el sentir nacional sobre el tema. Los ciudadanos británicos llevaron hasta la Cámara de los Comunes una petición de referéndum sobre la permanencia en la UE, que fue apoyada por más de 100.000 personas. Durante la votación, 111 diputados votaron a favor de la consulta (frente a los 483 votos en contra). De ellos, 81 pertenecían al partido conservador y 19 al laborista, que se saltaron la disciplina de sus respectivos grupos al apoyarla.

Asimismo, los ciudadanos ya han mostrado en un informe de YouGov que el euroescepticismo y los auges del sentimiento separatista de la UE en el país estaban creciendo: un 55% de los ciudadanos es favorable a la salida.

Mientras que otro estudio realizado por el periódico The Guardian disminuía un poco la cifra, pero aun así afirmaba que la mitad de los británicos se mostraban a favor: un 49% quería la salida.

Todo este debate se ha reabierto ahora con la publicación del informe “Trading places: Is EU membership still the best option for UK trade?” del lobby británico euroesceptico Open Europe, que ha recomendado que lo mejor para Reino Unido es quedarse dentro de la UE teniendo en cuenta una perspectiva económica, puramente comercial.

Según el informe, si el país decidiera finalmente separarse de la UE, esto traeríariesgos políticos y económicos impredecibles” a la nación.

Lo que no está muy claro es el papel del primer ministro británico, David Cameron, en todo esto.

En la votación de octubre de 2011 instó a los parlamentarios de su partido a decir no al referéndum, mientras ha defendido en otros momentos posiciones euroescépticas: en su campaña electoral se comprometió a volver a negociar poderes cedidos a Bruselas, y ha afirmado sentirse “feliz” de que Gran Bretaña no forme parte del euro.

En este sentido, y según los expertos para contentar al ala euroescéptica del partido, Cameron ya se enfrento en la cumbre europea de diciembre de 2011 a los líderes europeos y separó sus decisiones de las de la Unión Europea para defender la desregularización financiera y los privilegios de la City londinense, uno de los motores económicos del país.

Los mismos expertos señalan que el país está en el camino para abandonar la UE, y que si Cameron vuelve a liderar un gobierno conservador y continúa al frente del partido, tendrá dificultades para resistir la presión interna de la cada vez mayor ala euroescéptica del partido.

Y si no él, su sucesor.

Las voces de algunos laboristas también parecen estar de acuerdo con los tories.

El ex ministro de exteriores del partido, David Owen, ha señalado que es “inevitable” que se produzca una votación sobre la permanencia del país en la Unión Europea, y estima que será antes de 2016 en un reciente artículo de opinión publicado en The Times.

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