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“Arquitectura + Niñ@s … se puede transformar el mundo

El proyecto nació en 2011 en Colombia de la necesidad de enseñar a los chicos que este arte va más allá de construir edificios bellos.


Miriam Valero


El principal objetivo de esta iniciativa educativa es enseñar a los niños y a los jóvenes el poder transformador que tiene cada uno de ellos en su interior y que puede manifestarse a través de de la arquitectura en particular.

Hacerles ver que, a través de la creatividad, pueden mejorar y hacer evolucionar su entorno.

Por ello, uno de los principales sectores en los que “Arquitectura + Niñ@s” quiere impartir sus talleres es en el de zonas desfavorecidas de Bogotá, capital de Colombia, para enseñar a los pequeños a mirar con otros ojos sus barrios y a motivarles a usar la arquitectura como el motor que puede mejorarlos.

Más de 300 niños han asistido ya a estos talleres en los que un grupo de arquitectos colombianos de la Universidad Nacional de Colombia les enseñan a manera de juego, por ejemplo, a diseñar un conjunto de vivienda colectiva que sea digno y respetuoso de la ciudad  o les explican las características de los edificios y la importancia de su entorno urbano por medio de recorridos.

El proyecto lo integran los arquitectos Ricardo Daza, Eliana Núñez, Lucas Rincón y Fabiola Uribe, una de las creadoras de esta iniciativa, quien explicó a The Prisma desde Bogotá los detalles de este singular proyecto.

 

¿Cómo nace “Arquitectura + Niños”?

Surge en un momento de coincidencia de intereses, por una parte Sandra Bustos, una artista plástica y yo estábamos interesadas en enseñar la arquitectura y el arte a los niños entre 6 y 14 años y propusimos la idea Ricardo Daza, director del Museo de Arquitectura Leopoldo Rother de la Universidad Nacional quien a su vez estaba adelantando gestiones con el mismo propósito.

El resultado fue la creación de un  taller piloto en el que participaron 15 niños hace dos años. A partir de ahí se vincularon nuevas personas y nació el proyecto.

 

¿Qué actividades realizan en los talleres?

Acercamos a los niños al espacio, al color, a los materiales, a las formas que les rodean, etc.,  para descubrir la arquitectura.

Para ello, hacemos diferentes actividades por ejemplo recorridos por el Campus de la Universidad; o mostrarles cómo edificios paradigmáticos están inspirados en las formas puras platónicas, que se encuentran en la naturaleza, y cómo el hombre retoma esos repertorios y los recrea en nuevas formas para la arquitectura todo  era posible.

También les pedimos imaginar el recorrido de un parque de juegos como a ellos les gustaría y debían construirlo en  maquetas; o leemos cuentos para que dibujen  la escenografía de los relatos.

También A partir de las  exposiciones que se exhiben en el Museo también hacemos talleres prácticos para que los niños las conozcan y se vinculen con ellas a través del juego.

¿Qué concepto tienen los niños de la arquitectura antes de vuestros talleres y cómo les cambia?

Depende del contexto del que vengan. Si vienen de sectores populares la arquitectura para ellos es  construcción.

No piensan tanto en  la creatividad que conlleva  porque es lo que han visto en su entorno. Y si vienen de otros contextos tienen una idea de la arquitectura como un hecho estético.

Cuando terminamos un taller sentimos gran emoción porque queda una pequeña semilla. Los niños empiezan a estar interesados en ver edificios, o ver  con otros ojos los que han visto siempre.

Ustedes centran su trabajo en los niños que viven en zonas más desfavorecidas.

Sí. Vimos que con este proyecto se podía llegar a los niños de distintas comunidades.

Cuando a un niño se le muestra la arquitectura se le enseña la posibilidad de transformar su mundo, que a partir de la creatividad se pueden cambiar las cosas.

Los niños que necesitan aprender más ese mensaje son aquellos de los sectores vulnerables, Yo creo que la arquitectura genera esa confianza de que es posible transformar mi realidad

Nosotros intentamos decirle a un niño que la creatividad no depende del dinero ni recursos, sino de la capacidad que tiene para cambiar la realidad.

¿Por qué es necesario enseñar la arquitectura a los niños?

La arquitectura es un producto cultural y enlaza muchos saberes como la historia, la estética, los avances tecnológicos, la ciudad; es una disciplina muy compleja.

Entonces, cuando un niño se acerca a ella empieza a ver diferentes posibilidades de entender su mundo y los distintos valores sociales y culturales que ella representa.

 

 

¿Cómo se puede beneficiar la sociedad si educamos a los niños sobre lo que es y lo que significa la arquitectura?

En un país como Colombia donde hay mucho escepticismo, los niños que se acercan a la arquitectura, o al conocimiento de cualquier otro arte, empiezan a valorar más lo que tienen.

El niño empieza realmente a considerar que hay un saber, una tradición, unos valores detrás de las cosas y esa sensibilidad y esa primera aproximación le permite tener una mirada más positiva, más esperanzadora.

Hay países, particularmente europeos donde  la arquitectura hace parte de la formación de los niños sin embargo, en Colombia aun es algo poco común.  O se ve desde una perspectiva más técnica. Sin embargo hay experiencias pioneras como la Escuela de Arquitectura y Diseño para niños (ADN).

 

¿Está el valor de la arquitectura suficientemente difundido en la sociedad?

En Colombia, creo distintas formas de ver la arquitectura. Una es la de las grandes firmas, donde se considera el oficio como un saber exclusivo, asociado a una  posición social y de poder y que se encuentran en un centro de decisiones importante de la sociedad.

En otra, la arquitectura se considera como un oficio necesario sólo por la “especificidad” de su técnica, pero no se le atribuyen cualidades de transformación más allá de lo espacial.

Y otro gran sector de la sociedad,  diría yo la mayoría, considera puede prescindir de la arquitectura, tristemente.

De eso también somos culpables los arquitectos por habernos distanciado de las necesidades reales de la sociedad, por haber puesto nuestro interés más en la rentabilidad que en la calidad y en olvidar que la arquitectura debe ser un arte y una técnica al servicio de todos absolutamente, y que en los lugares mas vulnerables su aplicación se vuelve más valiosa y necesaria.

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