Europa, Globo

Crisis en España: ¿Recortes o huida?

En España, grupos  de policías antimotines se extendieron a lo largo de las calles; miles de manifestantes, quienes gritaban y hasta se mostraban violentos a veces, acudieron al centro de la ciudad; se alzaron pancartas que declaraban el regreso de un gobierno fascista…


Ben Stupples


Estos sucesos  no surgieron recientemente en la provincia de Homs, una zona arrasada por la actual guerra civil en Siria. Ocurrieron, más bien, tras el reciente plan de austeridad de 65.000 millones de euros anunciado por el gobierno español en Madrid.

Como justificación de esta considerable suma, el presidente del gobierno español Mariano Rajoy, dijo al Parlamento que el plan de austeridad (que incluye el incremento del impuesto de ventas general – IVA – de un 18% a un 21%) “no es agradable”, pero debía efectuarse.

Dicho plan incluye el incremento del impuesto de ventas general – IVA – de un 18% a un 21%,  y adelanta la propuesta de aumentar la edad laboral legal de 65 a 68 años, así como un recorte a las prestaciones por desempleo luego de seis meses sin trabajo.

Sin embargo, en el implacable entorno financiero de la Gran Recesión, el decidido esfuerzo de Mariano Rajoy para salvar la economía española tiene un precio, y uno muy caro: las tasas de interés a largo plazo de España ahora exceden un 7% (Portugal, Grecia e Irlanda se vieron forzados anteriormente a recibir un rescate financiero, luego de que sus tasa de interés largo plazo superaran sumas similares). La inestabilidad de esta situación económica ha hecho que incluso muchos pronostiquen el inminente colapso del sistema financiero español.

Por ejemplo, Gavin Hewitt, editor europeo de la BBC, comenta: “No se pueden mantener los costos de interés de alrededor de 7.5% de España. En algún momento durante el otoño, el país necesitará un completo rescate. Un rescate financiero español”.

Afirma que “se necesitaría de 350.000 millones de euros. Un rescate financiero en Italia probablemente necesitaría de más de 700.000 millones de euros. Muchos expertos dudan de que se cuente con los recursos para salvar a Italia y España a la vez”.

Varios periodistas, tales como Matthew Lynn de The Wall Street Journal, se han atrevido a pronosticar que España será el primer país en abandonar el Euro, y no Grecia, el cual no está pudiendo cumplir actualmente con los objetivos requeridos del programa de impuestos y privatización, para recibir algún rescate financiero).

“Es más probable que los españoles vayan a abandonar el Euro que los griegos, o cualquier otro de los países de la periferia ciertamente” afirmó Lynn.

“Es muy grande como para rescatarlo, no tienen problemas políticos en cuanto a romper sus relaciones con la Unión Europea…y hay una gran zona de habla española en donde podrían crecer”.

Asimismo, el plan de austeridad de 65.000 millones de euros de Mariano Rajoy conlleva la suspensión de bonos navideños para todos los funcionarios del estado, miembros del parlamento y sectores regionales. Esta decisión les ahorrará, de acuerdo con El País, un 14% en gastos gubernamentales, se dará fin a la deducción de impuestos, en el 2013, para los ciudadanos quienes vayan a comprar casa nueva; y la modificación (en este caso, un eufemismo para aumento) en tarifas de servicios de energía las cuales, según la UE, ya han aumentado un 70%  durante los últimos seis años. (El País)

Con mucha razón, el público español ha respondido con indignación a las recientes medidas de austeridad.

Mariano Rajoy, president of Spain.

Por ejemplo, antes de embarcarse en una marcha de protesta en Madrid en contra de los recortes  a los salarios de los funcionarios públicos, cuando 40.000 manifestantes se abarrotaron en La Puerta del Sol, centro geográfico de España, Ignacio Fernández Toxo, líder de la Confederación Sindical de Comisiones Obreras (CCOO), y Cándido Méndez, líder de la Unión General de Trabajadores (UGT), describieron el plan de austeridad del gobierno como “un brutal paso hacia atrás en la calidad de vida” para los ciudadanos del país y como una “democracia fraudulenta”, puesto que no hubo evidencia en el manifiesto electoral de Rajoy de que tales recortes ocurrirían.

Desde que Mariano Rajoy llegó al poder en noviembre del 2011, algunos aspectos de las medidas de austeridad de su partido (Partido Popular) han incluido recortes a ciertos sectores los cuales generalmente serían vistos como un paso progresivo en los estándares aceptables de vida normal de países desarrollados.

En enero del 2012, por ejemplo, mientras continuaba aún el Caso Brugal en la región, el cual consistió en una investigación sobre los presuntos delitos de soborno y extorsión en el gobierno regional del Partido Popular, algunas escuelas de Alicante se vieron forzadas a aceptar reducciones en servicio de luz, calefacción e incluso papel higiénico.

“¡Necesitamos seguir en la lucha!” ha sido el mensaje difundido por parte de los líderes de la unión a sus miembros, y en algunas partes de España se han dado verdaderos enfrentamientos físicos entre miembros del público y la policía.

Tal es el caso de León, en donde mineros quienes se han tenido que enfrentar a la decisión del recorte de un  63% de los subsidios gubernamentales a las empresas de minas de carbón, que probablemente vaya a lesionar la industria de carbón española por completo, lanzaron fuegos artificiales a la policía antimotines por medio de lanzadores de cohetes improvisados y formaron bloqueos con llantas en llamas a lo largo de las calles principales de la región.

Debido a esto, la policía respondió a la violencia de los mineros con disparos aparentemente sólo de balas de goma.

Sin embargo, como reportó The Guardian en la cobertura de la confrontación, la policía pudo haber usado también bolas de golf como municiones, lo cual, como afirmaron los mineros: “si le da a alguien en la cabeza, lo mataría”.

Mientras el gobierno español sigue en busca de formas de ahorro en donde le sea posible, hay una evidente y preocupante división que crece entre el parlamento y el resto de la población del país.

No obstante, el aspecto más perturbador de la situación financiera española es que las protestas del público suelen ser inútiles: debido a la presión abrumadora del Banco Central Europeo y de la Autoridad Bancaria Europea bajo la cual se encuentra actualmente para rescatar sus bancos llenos de deudas, el gobierno no puede alterar sus medidas de austeridad (y no las alterará).

Por lo tanto, dejar el Euro es tal vez la forma por la cual muy probablemente el gobierno español podrá tener el control de sus propias decisiones políticas, sería un paso audaz si se tomara, y que podría vislumbrar la dolorosa ruina del Euro.

(Traducido por Sofia Edwards – Email:  sofia83edwards@gmail.com )

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