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Londres 2012: ¿vía rápida al éxito?

Hay un aspecto de nuestra civilización que a menudo ha probado ser generador de controversia cuando se mezcla con el deporte: la política.

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Ben Stupples


Regularmente captador de una atención única por parte de los medios y del público en general, el deporte provee quizás uno de los mejores escenarios para exponer un mensaje político.

Como dijo Nelson Mandela (uno de los primeros líderes políticos en explotar con efectividad el poder político del deporte) “el deporte tiene el poder de cambiar el mundo, de inspirar, de unir a las personas de una manera en que muy pocas otras cosas lo hacen.”

No es de sorprender que posteriormente, a pesar de que el capítulo quinto de la carta olímpica declara: “No se permitirá ningún tipo de manifestación ni propaganda política, religiosa o racial en ningún emplazamiento olímpico”,  varios incidentes, influenciados por razones políticas,  hayan ocurrido durante anteriores juegos Olímpicos – el mayor evento deportivo a escala mundial.

En 1936, por ejemplo, Adolf  Hitler se aprovechó de los juegos Olímpicos de Berlín (apodados los juegos nazis) para establecer su ideología de superioridad de la raza Aria;  irónicamente a pesar de que el International Olympic Committee ó IOC (Comité Olímpico Internacional) le otorgara en forma intencional los juegos Olímpicos a Alemania como una oportunidad para restablecer su estatus entre los países europeos vecinos, Jesse Owens, un atleta estadounidense de color, ganó cuatro medallas de oro – más que cualquier otro atleta en toda la competición.

Además, en 1972  la organización terrorista palestina “Septiembre Negro”, irrumpió en los cuarteles de Israel en la Villa Olímpica, durante los juegos olímpicos de Múnich y tomó como rehenes a  miembros del equipo olímpico israelí y asesinó a varios de ellos (6 entrenadores y 5 atletas), después de que el gobierno israelí  rechazara las demandas de los terroristas.

Afortunadamente, los juegos Olímpicos no han sido empañados por ningún boicot o acto terrorista desde 1996 cuando en Atlanta, Eric Rudolph, un terrorista del  Army of God (ejército de Dios) que se manifestaba en contra de los homosexuales y del aborto, pusiera  tres bombas caseras llenas de clavos en el Centennial Olympic Park, matando a dos personas e hiriendo a otras ciento once.

Sin embargo, esto no significa que los políticos han dejado de inmiscuirse en los olímpicos desde el comienzo del segundo milenio, sino todo lo contrario. Algunos economistas como Curt Hamakawa y Elizabeth Elam de la universidad de Western New England, han considerado el espectáculo arquitectónico y la brillante organización de los juegos Olímpicos de Beijing 2008 como un intento deliberado (y exitoso) de publicitar el país como “una potencia económica del primer mundo completamente desarrollada.”

Nelson Mandela

El entorno político que envuelve a los juegos Olímpicos, suele opacarlos con frecuencia, en ocasiones afectándolos en forma directa. Las  olimpiadas de este año en Londres no son la excepción;  con la economía tratando de mantenerse a flote en una doble recesión, los Juegos Olímpicos de Londres 2012 –la British Olympic Association aseguró para el Reino Unido cuando este  atravesaba un período de crecimiento continuo –  ha proporcionado  a los políticos ingleses una oportunidad de exhibir al Reino Unido y en particular a Londres (uno de centros financieros y culturales del mundo) a posibles inversores.

“Gran Bretaña está otra vez abierta a los negocios,” declaró el primer ministro del Reino Unido, David Cameron en una conferencia en British Business Embassy’s Global Investment Conference, el día previo a la ceremonia inaugural, “y estamos comprometidos a apoyar al crecimiento global con el comercio abierto entre nuestras naciones”.

Cameron pronunciaba su discurso  detrás de un stand cuyas palabras GRAN Bretaña engalanaban con audacia a una audiencia que reunía a altos cargos de algunas de las empresas líderes del mundo, Cameron concluyó diciendo:  “inviertan en Gran Bretaña, asóciense con Gran Bretaña, no solo por invertir en este país, sino porque este es el núcleo económico desde donde su compañía puede crecer y expandirse”

El mensaje de David Cameron sobre la reciente viabilidad económica del Reino Unido fue  reafirmado por otros miembros de su coalición; Nick Clegg, vice primer ministro, declaró: “los juegos Olímpicos confieren una oportunidad única de promocionar el potencial de crecimiento del Reino Unido” , a su vez el canciller George Osbourne expresó: “el Reino Unido siempre ha sido un país abierto al mundo, al albergar los juegos Olímpicos en nuestra casa, estamos mostrándolo francamente” (The Independent).

Feminist protest at London Olympics

Por consiguiente, detrás de los miles de atletas olímpicos esforzándose por obtener el tan deseado metal, los políticos del Reino Unido usan a Londres 2012 como la conspicua  (y probablemente  más cara) manera de hacer publicidad a nivel mundial, en un esfuerzo por rescatar su país de la precaria situación económica.

Pero ¿los juegos Olímpicos han sido siempre  un éxito financiero para las naciones anfitrionas? La respuesta concisa: no. Los olímpicos de Montreal en 1976 llevaron a la ciudad a la bancarrota, con una deuda de 1.5 billones de dólares contraída por la construcción de los estadios olímpicos, que solo fue saldada en diciembre de 2009.

Además, algunos analistas económicos como as Nick Malkoutzis de la revista  Bloomberg Businessweek han sugerido que la extravagancia griega en las preparaciones de los juegos de Atenas 2004 – con un costo superior a los €9 billones, los convirtió en los Olímpicos más caros hasta ese momento – presagiando que Grecia sería el primer país en la Unión Europea en ser sometido a la fiscalización de la Comisión Europea en 2005.

Del mismo modo, ha habido un número de juegos Olímpicos que han probado ser tener un tremendo éxito económico para las naciones anfitrionas.

En 1984, en contraste con la pesadilla, en términos financieros,  que fueron los juegos anteriores en Montreal, los Olímpicos de Los Ángeles dejaron a la ciudad una ganancia de $250 millones, asimismo, después de los Olímpicos de Seúl en 1988, el crecimiento de Corea fue del 12% y, los Olímpicos de Barcelona 1992 desencadenaron el inicio del resurgimiento cultural y financiero de la ciudad.

Al igual que en Londres 2012, los Olímpicos de Barcelona se realizaron en un momento en que la economía de Europa era asediada por la recesión, por consiguiente, su duradero éxito bien podría servir de guía e inspiración para los políticos del Reino Unido.

De hecho, los efectos duraderos de los Olímpicos de Londres parecen ser en el asunto sobre el ministro de deportes, Hugh Robertson,  desea centrarse: negocios, expresó en The Evening Standard, es necesario  “mirar a largo plazo” al referirse a los efectos de los Olímpicos y “esperar una enorme recompensa en términos de turismo y de inversiones en la economía y en el sector de comercio en los años venideros”.

El secretario de cultura, Jeremy Hunt, apoyó la la postura de Robinson sobre el tema, “Londres ya es una de las mejores ciudades del mundo, en los años por venir se beneficiará ampliamente de la enorme cantidad de publicidad, promociones, relaciones públicas y comercialización que se obtiene al tener los juegos en Londres”  (The Evening Standard).

Sin embargo, con el pronóstico de la British Business Embassy que anunció que los juegos Olímpicos y Paraolímpicos generarían ganancias por un valor de “£11 billones para la economía del Reino Unido”, ¿será suficiente esto para aliviar los problemas actuales de la economía?

Golman Sachs, de acuerdo con MindfulMoney (La red social de noticias y conocimiento para la comunidad inversora) “predice un aumento de la economía a corto plazo de un 0.3% a 0.4% en el tercer trimestre – quizás suficiente para levantar en forma temporaria al Reino Unido de la recesión” y Capital Economics de acuerdo con The Guardian, manifiesta que podrían ayudar “al crecimiento de la economía en un 0.8% debido a un “aumento temporario”,  en el tercer  trimestre.

En efecto, parece ser que los beneficios financieros de los Olímpicos podrían considerarse como una solución a corto y a largo plazo a las circunstancias financieras continuamente inestables del Reino Unido.

Sin embargo, al igual que muchos atletas a los que recientemente hemos visto mirar hacia arriba en las pantallas electrónicas de los estadios olímpicos, de igual forma debemos esperar nerviosos por los resultados.

(Traducido por Pablo Bisbal – Email:  kuky02@hotmail.com)

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