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Prisiones colombianas (II): La antesala del infierno

En estos lugares de reclusión se vive una grave situación humanitaria. Internos que mueren por no tener atención médica o enfermedades que se propagan por el hacinamiento, son sólo la punta del iceberg. Quienes están allí por motivos políticos denuncian haber recibido vidrio mezclado con su comida o haber sido arrojados desde una ventana.

Miriam Valero

En las cárceles de Colombia, las palabras Derechos Humanos parecen no tener significado. Cuando un preso atraviesa la frontera que separa su vida anterior y su futura condena entre las rejas de una de las prisiones del país, también deja atrás su dignidad y, probablemente, su salud.

Tanto los presos como Naciones Unidas han denunciado las condiciones en las que viven: hacinamiento, propagación de enfermedades, negación de asistencia sanitaria, violencia y limitación del acceso al agua, entre otras agresiones. Maltrato que en ocasiones termina con la muerte o el suicidio de algunos de ellos.

En el caso de los que están recluidos por motivos políticos derivados del conflicto colombiano, la situación se agrava. Se han denunciado casos en los que la comida que se les ha suministrado contenía vidrio molido, así como presos a los que se les ha negado la asistencia médica tras ser capturados en combate.

Todos estos hechos – que han hecho a los presos levantarse en una protesta – fueron relatados a The Prisma desde Bogotá, por Uldarico Flórez Peña, abogado defensor de Derechos Humanos y presidente de la Fundación Brigada Jurídica Eduardo Umaña Mendoza, institución que defiende sus derechos.

¿Cuál es la situación de los presos en Colombia?

Es muy grave. En el debate que se desarrolló en el Congreso de la República sobre el tema, se expuso que el problema del hacinamiento de las cárceles es de un índice bastante alto. Una situación que hace que se vulneren de una manera sistemática los derechos de las personas privadas de libertad y con lo que el estado colombiano está incumpliendo tratados, convenios de derechos humanos y lo que en el país conocemos como el bloque de constitucionalidad.

¿Cuáles son las causas del hacinamiento?

Lo que históricamente ha demostrado el problema carcelario en Colombia es que, como no existe una política estatal que aborde el problema del hacinamiento, el aparato legislativo aumenta cada vez más las penas y crea nuevos tipos penales. Esto hace que las cárceles se rebosen y si son construidas, pongamos, para 100, 200 o 300 personas, nos encontramos con que hay 3.000 o 4.000. Precisamente, los sindicatos del Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (INPEC), también afectados por la situación, tuvieron que desarrollar una protesta para solicitar que no se podía permitir el ingreso de nuevos presos porque no hay condiciones.

Los presos viven de una forma indignante. La Corte Constitucional Colombiana, en una sentencia histórica, manifestó que en las cárceles existía un estado de elementos inconstitucional y le dio un plazo al Estado para que solucionara el problema. Después de más de diez años, ha hecho caso omiso.

Se denuncia también la falta de atención médica…

Es otro de los problemas cruciales. En las cárceles más importantes del país como La Picota, La Modelo o Valledupar, no hay ni siquiera un médico que atienda los problemas de salud de los reclusos. A muchos presos que son capturados en combate, no se les presta atención médica, infringiendo el derecho internacional humanitario. Personas que tienen enfermedades infecciosas y contagiosas conviven con otros presos y no se les da el tratamiento especializado que necesitan.

No hay medicinas ni elementos básicos de primeros auxilios. Durante la protesta, hemos tenido el caso de tres fallecidos en la cárcel de La Picota por la ineficiencia, la omisión y la falta de diligencia del INPEC.

Dentro de la protesta nacional de los presos para denunciar su situación, algunos se encuentran en huelga de hambre, ¿después de 10 días cómo se encuentran sin ingerir alimentos?

Esta forma de protesta consiste en no recibir la comida que les suministra el INPEC, dado que en la cárcel de Valledupar se envió con la alimentación trozos de vidrio molido con una idea criminal de tratar de eliminar a algunos presos políticos. Estos internos temen que la comida que se les suministra pueda atentar contra su vida. Pero la huelga de hambre no es permanente, sino escalonada, y se va dando en cada uno de los establecimientos carcelarios.

La protesta nacional tiene diferentes connotaciones, no sólo la huelga de hambre, a través de actividades como no asistir al recuento diario en los patios, no acudir a diligencias de tipo judicial y no permitir la visita de abogados.

En cuanto a la protesta, ¿cómo se está desarrollando? ¿Tienen constancia de algún incidente?

Sí. La semana pasada, en la cárcel de Cómbita (Boyacá), entraron miembros del INPEC y arremetieron contra el comité de derechos humanos y contra organizadores de la protesta. Desde esta cárcel se ha venido formando lo que hoy conocemos como el Movimiento Nacional Carcelario.

¿Qué tipo de ataques han sufrido los organizadores de las protestas?

Un día entró uno de los cuerpos de élite de la guardia penitenciaria y carcelaria, y sin mediar y violentando la Constitución nacional en el derecho a la protesta pacífica, hirió a varios internos y a dirigentes. Los sacaron con camillas, no sabemos hacia donde, no tenemos información.

La Fundación Brigada Jurídica Eduardo Umaña Mendoza ya ha hecho una denuncia ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, la Organización Mundial Contra la Tortura, la Procuraduría y la Defensoría del Pueblo así como ante el director del INPEC.

Lo que nos llama la atención es que no han pasado ni diez días desde el debate en el Congreso de la República sobre la situación carcelaria y la guardia del INPEC ya ha arremetido violentamente contra sus miembros. Igualmente, viene pasando en otras cárceles.

¿Contra quién han interpuesto la denuncia?

La denuncia es contra la guardia del INPEC que es la que viene golpeando y torturando a las personas en las cárceles sin ninguna explicación. El grupo que asaltó la cárcel de Cómbita es un grupo especializado de la guardia del INPEC que se denomina GRIL. Hace esta acción violenta precisamente porque son personas que tienen limitado su derecho a la libertad y no tienen más que su voz para protestar.

¿Cuales son las reivindicaciones por la que luchan los presos?

El movimiento se ha extendido prácticamente por todas las cárceles del país. Reivindica una serie de propuestas como la rebaja del 20 por ciento de la pena para todos reclusos, el derecho a la unidad familiar, la no extradición, así como la reforma del código penitenciario y carcelario. El movimiento, es de largo alcance porque, en el fondo, se plantean también otras propuestas como la posibilidad de una amnistía para todos los presos políticos que ahora son condenados a 40 o 50 años de cárcel, teniendo en cuenta que el gobierno no quiso en ningún momento aceptar un intercambio unitario, tal como lo plantea el derecho internacional humanitario, y los grupos insurgentes han liberado en su totalidad a las personas que tenían retenidas con motivos políticos.

(Próxima semana Parte 3: Muerte, maltrato y olvido)

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