Globo, Latinoamérica

Hija del ‘Che’: “El respeto por las diferencias es la base de una sociedad saludable”

Aleida Guevara visitó el Reino Unido para conmemorar el 45 aniversario de la ejecución de su padre, el Ché Guevara.


Graham Douglas



Cuando arribo para cumplir nuestra entrevista, la hallo sentada sola en el podio del Salón del Comité de la Cámara de los Comunes, mientras a su alrededor se cumplen las preparaciones para la reunión que tendrá después en apoyo a los Cinco de Miami.

Es evidente que está cansada después de más de una semana de reuniones y entrevistas en muchas partes del Reino Unido, haciendo campaña por un trato digno para estos prisioneros políticos, maltratados por el sistema de justicia de Estados Unidos.

Luchar contra la injusticia y brindar atención médica son los temas que más la han preocupado. Siempre.

Estudió Pediatría y en la actualidad trabaja en el Hospital “William Soler” de La Habana, pero los años que pasó en Angola, Etiopía y Nicaragua la han hecho aún más consciente del dolor sufrido, sobre todo por los niños que viven en los países en desarrollo.
Sufrimiento que se ve agravado por los regímenes corruptos y despóticos, y en la actualidad, por las economías neoliberales.

Y aquí es donde lo personal se convierte en político: la Revolución cubana se expandió a nivel internacional durante la década de 1970, y como resultado el Che fue ejecutado en Bolivia.
Hablando de su vida y de la Revolución cubana actual, ella también se centra en la simplicidad de las relaciones entre las personas, la importancia que tienen la honestidad y la tolerancia mutuas. Lo hade de una manera que recuerda los escritos de Tom Paine hace más de 200 años, durante la Revolución de los Estados Unidos.

Hoy día estas preocupaciones pueden parecer simples e infantiles en términos políticos, pero ahora que Estados Unidos se ha convertido en un monstruo que propugna y extiende la guerra, y que los recursos naturales y minerales se están consumiendo y agotando en todo el planeta, podemos ver cómo la mayor potencia del mundo – al igual que un niño celoso – todavía está tratando de aplastar el proyecto cubano.
Conversación con The Prisma, Aleida Guevara nos invita a ver cómo gran parte del mundo moderno se ha hecho inhumano, debido a las denominada sociedades avanzadas

¿Puede haber una reconciliación entre los cubanos que viven en Cuba y los que residen en Estados Unidos?

Si, exceptuando aquellas personas que no quieren esa reconciliación, que no les interesa esa relación con Cuba, o que simplemente ganan dinero por estar contra la revolución y que ese ha sido su negocio durante años. Esas personas no querrán nunca tener una relación con nosotros. Pero con las demás las relaciones son muy fluidas, ellos ir a Cuba de vacaciones sin problema alguno.

¿Por qué Estados Unido persiste en el bloqueo, cuando ya no existe la Unión Soviética y su apoyo a la isla, y cuando Cuba ya no exporta su revolución por otros países?

Hay una razón inicial puramente económica, porque la sociedad Cubana demuestra que se puede vivir en otra manera.

Pero para vivir en otra manera los pueblos tenemos de ser dueños de lo que producimos. Pasó, por ejemplo, ahora con Venezuela. ¿A cuánto le vendía el petróleo a Estados Unidos? Entre 5 y 7 dólares el barril.

Ahora se lo está vendiendo al precio del mercado internacional. Se afectaron los intereses económicos de Estados Unidos en este aspecto. Ellos siempre se han sentido dueños de nuestra America, como se fuéramos su patio exterior, y en este sentido cuando los pueblos toman las riendas de su destino y son dueños de sus producciones, pues ellos se ven afectados económicamente porque en todo el tiempo nos han estado robando, expoliando nuestros recursos. Entonces si Cuba muestra ese ejemplo, de que se puede vivir de otra manera y de que se pueden hacer algunas cosas para que así sea, ese no le conviene al gobierno de los EUA y hacen todo posible por estrangular el proceso revolucionario Cubano. Por eso persiste el bloqueo.

Un ejemplo que ellos no están dispuestos a tolerar…

Para nada, porque una vez que se multiplica el ejemplo de Cuba en otras partes, sobre todo en nuestro continente, ellos se afectan económicamente, sobre todo las grandes transnacionales, que es la política neo-liberal en los últimos años en America Latina, es la expoliación de todos nuestros recursos, de una manera, digamos, más sofisticada, que cuando la colonia, pero es igual.

Pongamos un ejemplo fácil de entender: en Brasil, en pleno seno de la Amazonía brasilera, hay una de las minas más grandes de hierro a cielo abierto, es la segunda más grande del mundo. Entonces te pregunta si el ser humano necesita el hierro para construir muchas cosas. Eso es cierto, pero ¿qué necesita más? ¿El hierro o el oxigeno para vivir? Sin embargo estamos destruyendo, a pasos agigantados, esa Amazonía que no se recupera jamás. Estamos perdiendo quizás el último pulmón que le queda al planeta. ¿Y para qué? ¿Por qué?

Porque alguien, algunas empresas compran ese hierro a precios mínimos, además, para después vendernos los subproductos a precios exorbitantes. Entonces ¿qué vamos a hacer?

Imaginemos que Brasil decide volver esa empresa totalmente nacional e imponer precios del mercado internacional. Entonces, las grandes empresas transnacionales que ahora se están llevando ese hierro sin importar nada, enfrentarían una difícil situación. O imaginemos que Brasil decide cerrar esa mina porque está dañando su propia estructura como país y la de todo el planeta. ¿Cuánto se afectarían los negocios de la gente que ha puesto miles y miles de dólares en esta mina? Esa es la preocupación de ellos, no perder sus negocios.

Por eso presiona a Cuba para que no emane de ella ese ejemplo de que cuando un pueblo une sus fuerzas y decide cambiar su destino, puede hacerlo. Y no hay nadie que lo detenga.

Usted ha dicho que la educación en los países desarrollados pone demasiada presión sobre los infantes. ¿Cómo funcionan las escuelas en Cuba en este sentido?

Algo que tratamos de proteger en Cuba, es la de una niñez sana, plena, que ellos participar deportes, que tenga un buen rendimiento académico. No que sea la de niños que se sientan todo el día frente a un computador. Que puedan jugar, hacer ejercicio físico, que puedan sentir la vida, que la energía que tienen la consuman haciendo ejercicio físico.

Cosas como un computador, son las que van dañando a un niño en ese sentido. Y algo que me ha llamado la atención de muchos países desarrollados, es que los niños pasan de la escuela al hogar, pero que una vez que están en el hogar están solo con juegos de manos y mirando a un lugar fijo y van perdiendo esa espontaneidad infantil, de tener esas relaciones tan hermosas que dan la niñez y la adolescencia, con otros seres humanos, preocupándose además de otras cosas, no solamente de sí mismos, sino de lo que está a su alrededor.

También ha dicho que en estos países, como los europeos, la gente no es sensible a lo que hay a su alrededor…

En uno de los lugares que visite acá en Inglaterra, alguien dijo que una joven que fue a Cuba, Cuba la cambió. Pero no fue que Cuba la haya cambiado. Ella tenía las cualidades, la sensibilidad humana para sentirse interesada por las cosas que estaban pasando y tomar actitudes antes estas cosas.

Lo que Cuba le facilitó fue el conocimiento de que hay una sociedad diferente a aquella en la que ella vivía. Pero no la cambió. Simplemente le facilitó el que ella pudiera expresar esos sentimientos que antes, de pronto no había tenido oportunidad de expresar.

Y por eso hago siempre hincapié en que el ser humano cuando llega a un lugar especifico tiene que tener sensibilidad para captar lo que está pasando en su alrededor, tiene que tener mucho respecto para tratar la gente que la rodea, nunca creerse superior a otras personas.

Todo lo contrario, siempre saber que podemos aprender aún de la persona más simple y sencilla, pues ésta siempre puede enseñarnos algo si somos capaces de escucharla y respetarla.

Podríamos ser una sociedad más humana, más hermosa, si fuéramos capaces de respetarnos los unos a los otros, y de aprender de nuestras propias diferencias. Eso seguramente nos haría mejores seres humanos.

¿La sociedad Cubana fortalece esa actitud de respecto entre las personas?

Claro. La gente me pregunta si hago lo que hago por ser la hija de Che. Yo digo que no, me siento una mujer socialmente útil, porque fui educada por mi pueblo, por mi revolución. Eso es muy importante, porque no es de ser hijo de alguien, lo que te hace mejor ser humano, es sentirte útil como ser humano dentro de una sociedad que tu compartes, que tu defiendes, en la cual crees. Y es lo que nos pasa a la mayoría de los cubanos que vivimos en Cuba.

Estamos convencidos de que esto es lo que queremos, y de que eso es lo que necesitamos. Por supuesto que eso debemos perfeccionarlo, tenemos que resolver muchísimos problemas que se van creando en la vida cotidiana, pero ese es nuestro privilegio, es nuestro derecho, el de resolver esos problemas nosotros mismos, nadie más.

El respecto por los derechos de los otros es el camino por la paz”…

Es decían Benito Suárez y José Marti, y lo dice nuestra Constitución también. El respeto al derecho ajeno es el camino a la paz”.

¿Cómo aplica este concepto de respecto a la gente disidente, a la que no está de acuerdo con el actual régimen cubano?

Siempre he dicho que quisiera conocer una disidente de verdad.

Disidente significa que tú piensas diferente a mí, que tenemos ideas y conceptos diferentes. Y eso es respetable, porque no tenemos que pensar igual.

Lo que no puedo respetar es que digas esto porque alguien te está dando dinero, porque estás recibiendo dinero de una potencia extranjera, muchas veces de Estados Unidos por sostenerte en esas acciones o esas actitudes. Entonces no te puedo respetar porque no creo que seas tú quien tiene esa fuerza, sino que estás jugando a vivir de una manera diferente y más cómodamente, y te vendes como persona. Entonces no te puedo respetar.

Siempre digo que me gustaría a un verdadero disidente cubano, a uno que no reciba un dólar para decir lo que piensa o para decir que sienta algo contra nuestro proceso revolucionario. Solo a uno, pero no he tenido ese placer todavía.

(Traducido por Mónica del Pilar Uribe Marin)

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