Globo, Reino Unido

Esclavos del siglo XXI en el RU

Aunque esta forma de explotación humana fue prohibida en Reino Unido hace más de 200 años, en este país muchos ciudadanos continúan siendo siervos. Las mafias les fuerzan a trabajar sin remuneración ni derechos y a vivir en condiciones inhumanas.

Miriam Valero

Miles de personas se levantarán en el día de hoy y trabajarán durante toda la jornada como esclavos en el país británico. Ciudadanos que han sido engañados y cuya vida está en manos de las bandas criminales. Personas amenazadas, agredidas a diario y forzadas a trabajar extremas jornadas laborales sin descanso ni remuneración.

Lejos de ser un vergonzoso recuerdo del pasado de la historia del ser humano, la esclavitud sigue presente cada día en el país y en el mundo.

Estas víctimas de la explotación viven controladas a diario por una tercera persona que usa el miedo, la coacción y la violencia como sus armas para despojarlas de todos sus derechos y libertades.

Aunque las estimaciones oficiales de personas afectadas no son fiables -así lo ha reconocido incluso la policía y el Ministerio del Interior británico- el informe “Modern slavery in the United Kingdom” realizado en 2007 por la organización no gubernamental Joseph Rowntree Foundation (JRF), señala que hay pruebas de que miles de personas son esclavas en Reino Unido.

En concreto, se ha conseguido esclarecer que, al menos, 5.000 niños son siervos sexuales en el país. Este escalofriante dato no se acercaría ni siquiera al total de víctimas, ya que a ellos habría que sumarles todos los adultos explotados sexualmente y el total de personas forzadas a realizar trabajos sin remuneración, cifras sin conocer aún.

La trata de seres humanos – el engaño, la captación de personas y su traslado a otro país bajo coacción con el objetivo de controlar a la persona y someterla a explotación- es una de las principales formas de esclavitud a día de hoy en el Reino Unido. Una gran parte de las víctimas del comercio de seres humanos acaban trabajando como esclavos sexuales.

Junto a este tipo de explotación, muchas personas son forzadas a realizar trabajos en un amplio número de sectores como el doméstico, la agricultura, la construcción, el sector alimenticio -procesamiento y embalaje-, la restauración, el ocio, el sector de la limpieza, el textil o la asistencia social, entre otros.

En el caso de las personas que han sido víctimas de la trata, las mafias mienten a las personas haciéndoles “pagar” las deudas contraídas por el viaje –en muchos casos pagos interminables- o robándoles sus documentos de identidad así como dejando que expiren sus visados, hasta que consiguen que la persona sea totalmente vulnerable a sus deseos.

Cuando Audra (nombre fictício) llegó desde Letonia para trabajar en Reino Unido, sus empleadores le pidieron su pasaporte para registrarlo. Para ello, le dijeron que debían enviarlo al Ministerio del Interior. Audra no volvió a ver este documento. Sin él, comenzó a ver privados sus derechos al no poder identificarse.

Empezó a trabajar 16 horas al día amenazada, ya que si no lo hacía perdería el empleo y el lugar en el que vivía. Más tarde, la obligaron a trabajar dos turnos y a dormir en un coche. Después, la trasladaron a vivir con dos hombres. Ella no sabía inglés, no conocía sus derechos y no sabía cómo defenderse.

Audra fue víctima del comercio de seres humanos, las primeras personas en riesgo de ser esclavizadas en el país. Junto a ellas, los inmigrantes son las segundas personas con mayor riesgo de sufrir esta explotación.

Británicos esclavizados

Sin embargo, en los últimos años, se han incrementado los casos de ciudadanos británicos que viven en condiciones de pobreza y que también son víctimas de la explotación de las bandas.

Según fuentes oficiales y organizaciones no gubernamentales que ayudan a personas en situación de exclusión, cada vez son más comunes los casos de personas sin hogar que son captadas por las mafias.

En 2011, los británicos que eran explotados, ya se encontraban entro las diez nacionalidades más afectadas por la esclavitud en el país.

Uno de los últimos casos hecho público se produjo el pasado año en Bedfordshire donde 24 hombres fueron encontrados trabajando contra su voluntad y de forma forzada en un camping de caravanas. Entre ellos había 15 británicos.

Algunos habían permanecido en condiciones de esclavitud más de 15 años. Las condiciones de su explotación incluían la obligación de afeitarse las cabezas, no ingerir apenas alimentos y vivir en barracas cubiertas de excrementos.

La crisis económica también ha contribuido al aumento de las personas británicas esclavizadas.

Los explotadores

Si bien las mafias y las bandas de crimen organizado son las que explotan cada día a miles de ciudadanos en este submundo -el informe de JFR señala que puede haber hasta 10.000 jefes de bandas- las empresas británicas no quedan impunes de esta práctica.

El trabajo que realizan muchos esclavos acaba favoreciendo a firmas de Reino Unido que subcontratan a empresas con cadenas de trabajo complejas que usan a esclavos como mano de obra.

Muchas de estas firmas lo desconocen. A otras, les es fácil negar que conocían estas prácticas al no desarrollarse de forma directa en su empresa.

Aunque en la actualidad son necesarias nuevas acciones que terminen con la grave situación de las personas explotadas, en 2010 el parlamento avanzó en la legislación y creo un delito específico para las personas que mantuviesen a otras en condiciones de servidumbre o esclavitud y realizando trabajos en contra de su voluntad.

Las organizaciones no gubernamentales de Reino Unido sostienen que la esclavitud y la trata han sido abordadas por el gobierno británico más como un problema migratorio que como uno de Derechos Humanos. Por ello, piden que los afectados sean tratados, en primer lugar, como víctimas, no como inmigrantes.

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One Comment

  1. mensajesmensajes

    ¿ Hasta cuando ? repugnante planeta de injusticia.

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