Multicultura, Perfiles

Carlos Cruz: arriesgar la vida para recuperar lo que es suyo

Carlos Cruz dejó Colombia hace 21 años rumbo al Reino Unido dejando atrás a su esposa e hijos por pensamientos políticos contrarios al Gobierno. Actualmente trabaja en el departamento de educación del sindicato Unite.


Benjamin Serra


Las cosas empezaron a complicarse en Colombia cuando Carlos Cruz decidió dejar el país ya que, según sus propias palabras, “la situación para aquellos que son contrarios al gobierno es muy difícil”.

Por aquel entonces, Carlos escribía para el diario El Otún en la ciudad de Pereira y publicó en él varias notas que no gustaron a los paramilitares, grupos vinculados a la derecha, y tampoco a algunos miembros del estado y a los aparatos de inteligencia estatal.

Por esto, se vio en la obligación de viajar de ciudad en ciudad debido a la persecución interna que sufrió hasta que la situación se tornó tan difícil que la única alternativa que encontró fue salir de Colombia.

¿Cómo se toma una decisión así?

Obviamente no es fácil. Es una decisión que se toma como último recurso y va en contra de la voluntad de una persona. Además siempre está presente la preocupación constante por lo que dejas atrás. Yo me vine solo, dejando a mi esposa y mis hijos a empezar de cero.

¿Por qué escogió Londres?

Muchas veces no se tiene claro como salir del país porque uno nunca piensa que va a tener que abandonarlo a la carrera. Entonces, en el momento de escoger un país al que ir, si se tiene algún conocido o familiar que le pueda ayudar, siempre se decanta por esa opción. Esa fue la razón por la que escogí Inglaterra.

¿Cómo fueron los comienzos?

Yo llegué en el año 1991. El comienzo fue muy difícil. Se trata de llegar a un país extraño con una cultura diferente, una lengua desconocida y unas tradiciones completamente ajenas. Y más cuando uno llega a una edad mayor, con 36 años no es tan fácil como para un niño.

¿Cuáles fueron sus primeros oficios?

Lo primero es hacer lo que todo el mundo que no habla inglés suele hacer. Empecé lavando platos en una cocina y también trabajé limpiando edificios. A una gran cantidad de profesionales hispanohablantes les pasa esto. Deben hacer cosas totalmente ajenas a su experiencia y sus estudios. Al inicio, el problema siempre es el inglés. El inmigrante es una persona vulnerable porque es mano de obra barata y realiza los trabajos que los nativos rechazan.

¿Cómo llegó a ocupar el puesto que actualmente desempeña en Unite?

En Colombia fui maestro también así que un amigo colombiano que entró a formar parte primero de Unite me llamó y me propuso organizar unos cursos de sindicalismo en español para inmigrantes y aunque finalmente no funcionó, terminé vinculado al departamento de educación de Unite como coordinador del proyecto de educación para trabajadores inmigrantes.

¿Cómo mantiene su vínculo con la comunidad latinoamericana?

Principalmente a través de mi trabajo. Aunque no está concebido sólo para personas de habla hispana sino para los miembros de Unite de todas las comunidades. Pero últimamente, el 70% de las personas que llegan al proyecto son de habla hispana y portuguesa. Estos traen más gente y hay un punto de convergencia y de interés para todos.

¿Ve a la comunidad latinoamericana integrada en Londres?

Es complicado sentirse integrado. La integración es un termino con el que se puede jugar. Parece haber mucho énfasis en la integración cultural por parte del Gobierno pero realmente para ellos significa adaptarse al sistema inglés sin que eso signifique respetar las culturas, la diversidad y la tradiciones de todas las minorías étnicas. Hacer converger tradiciones diferentes es algo muy enriquecedor, saludable y positivo ya que esto lleva implícito la tolerancia.

¿Qué deben hacer los latinoamericanos para integrarse?

Soy un firme convencido de que buena parte del problema se soluciona con la educación. Por eso estoy tan comprometido en proyectos como éste. No se trata únicamente de educar mediante el sistema tradicional en el que el profesor bombardea información y los alumnos la absorben. Hay que hacer algo diferente. No sólo hay que aprender inglés, que es fundamental. También matemáticas, artes y entender políticamente que está pasando. Saber responder a ¿Por qué estoy aquí? Me preguntaron en una ocasión qué era para mi un inmigrante. Un inmigrante es alguien que se atreve a cruzar el Atlántico arriesgando su propia vida en aras de recuperar lo que es suyo.

¿Cómo ve a la comunidad nativa frente al fenómeno de la inmigración?

Está llena de prejuicios, estigmas, discriminación, racismo… En muchas ocasiones, promulgado por los tabloides que se refieren a los inmigrantes de forma despectiva y peyorativa. En el acceso a los principales servicios públicos también hay discriminación solo con el simple hecho de ver que su nombre o apellido no es inglés. En el caso de los colombianos, existe esa asociación inmediata con el narcotráfico y las drogas. De esta  forma, el fenómeno de la inmigración esta lejos de solucionarse.

¿No está preparada la sociedad inglesa para ello?

En Londres ya hay una tradición de diversidad. Es una ciudad donde conviven muchas minorías y las culturas confluyen. Es una ciudad cosmopolita pero eso no quiere decir que se acepte. El racismo existe pero se experimenta más en el norte de Inglaterra, porque no están acostumbrados a los inmigrantes.

¿Qué opina de la legislación sobre inmigración en el Reino Unido?

Es una ley en contra de los inmigrantes, no los favorece y no los apoya. Se les responsabiliza por el caos social y jamás se preguntan en la esferas académicas y políticas por qué un inmigrante tiene que salir de su país de origen. Así nos estaríamos aproximando a una solución.

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