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Village Market, el Caribe vive en Brixton

Vendedores que atienden a clientes mientras bailan, puestos coloridos que llaman la atención de cualquier transeúnte, y un barrio que quiere borrar su pasado ‘conflictivo’. Eso es este pedazo de Londres que muchos o pocos conocen.


Texto y fotografías: Ramón Alabau


Con solo dar unos pasos por sus calles, el caminante sabe porqué Brixton, un barrio situado al Suroeste de la capital británica, recibe el nombre de ‘Little Jamaica’.

Aquí, solo el 54% de la población es “blanca”, ya que esta zona, perteneciente al distrito de Lambeth, destaca por ser afrocaribeña. Unos inmigrantes que empezaron a dar color y ritmo a las calles de este barrio a partir de los años cuarenta. Hoy en día ostenta la mayor densidad de latinoamericanos del Reino Unido.

Entre las anécdotas que caracterizan la historia y el devenir de esta zona, es que pasan desapercibidas y que muchos desconocen, es que la principal vía de comunicación del barrio, la Electric Hight Avenue, recibe el nombre por ser la primera calle de la ciudad en contar con luz eléctrica.

Otra anécdota, que sí es conocida ya por casi todos, es que desde hace un par de años, aquí es posible comprar y vender utilizando una moneda autóctona, local, la “Brixton pound(Libra de Brixton), que es aceptada en 200 establecimientos y que fue creada por los habitantes de la zona.

Caminar, hablar con la gente, hacen que uno vea cómo en la actualidad se está viviendo un ‘cambio social’, cómo ese barrio al que hasta hace unos años la gente evitaba o temía, se ha ido convirtiendo en un barrio de moda, así aún persistan ciertos niveles de delincuencia y de desempleo.

Lo cierto es que aquí se respira una mezcla cultural y de felicidad en el ambiente.

Para llegar hasta este punto el bus, el tren o el metro son medios de transporte que permiten, desde sus diferentes perspectivas, descubrir la arquitectura de los edificios de la zona, de sus calles y sus diferentes rincones.

El ir y venir de sus gentes guían nuestros pasos hasta el corazón de este barrio,  que lleva un nombre singular: The Village Market. Un mercado con historia que da la bienvenida al visitante con una explosión de color.  Sus puestos de frutas y verduras exóticas de un sinfín de variedades, la visión y el olfato de cualquier mortal.

Para muchos nativos, este rincón de la ciudad es como viajar hasta cualquier isla del Caribe. Junto a las frutas se pueden observar paradas de pescado fresco, cuya brillantez de sus escamas confirma que solo llevan horas fuera del agua.

Pero también hay carnicerías al corte, tiendas de telas para múltiples usos y sombreros, entre otros productos típicos de Centro América y de África.

El mercado se divide en dos zonas: una exterior, con paradas callejeras, y una interior, donde destaca más la presencia de establecimientos de restauración.

La cocina también se siente en el ambiente, pues los aromas del pollo asado al estilo jamaicano invaden el ambiente, quizás porque son numerosas las pequeñas tiendas que preparan este plato en barbacoas portátiles. Toda una delicia para el paladar.

Los restaurantes son numerosos y confirman el encanto especial del lugar. Los establecimientos se ordenan uno al lado del otro formando calles, eso sí, cubiertas por un techo de cristal que deja pasar la luz de Londres.

Y esos establecimientos confirman la multiculturalidad del recinto, que viene dada por las variadas gastronomías que allí se exhiben, pero también por las diferentes banderas que cuelgan de sus paredes.

El Village Market  ha logrado hacerse un espacio en el itinerario de los turistas, forma parte del reclamo de la ciudad junto a otros mercados de gran fama, como Candem Town y Portobello. La diferencia principal, y por la que ha destacado siempre, es por los precios económicos de sus productos.

Muchos comerciantes comentan con orgullo su pertenencia a este centro neurálgico. “Esto se construyó en los años veinte y treinta, y se ha convertido en un destino gastronómico. La comunidad está muy unida a pesar de las diferencias culturales. Este mercado refleja el carácter de los habitantes de la zona. Son muchos los londinenses que llegan al mercado buscando comida diferente, y lo encuentran cada día. Esto ha cambiado de un año para otro, en septiembre de 2011 habían locales vacíos, ahora están todos repletos de vida”, explica Sarahhgwen Sheldon, propietaria – junto a su marido – de un restaurante de comida mexicana.

El mercado, ese núcleo donde además de las transacciones comerciales se crean lazos sociales, ha entrado en los corazones de todos los comerciantes y clientes. De este modo, los ciudadanos de Brixton, unidos y con el uso de la voz, han logrado paralizar un proyecto que pretendía – bajo el pretexto de ‘regenerar’ la zona – construir un moderno centro comercial, allí donde hoy están los puestos actuales.

Claro, han surgido bares y otros establecimientos modernos y ya no tan populares, pero aun siguen siendo asequibles. De hecho, los compradores encuentran los precios muy económicos cuando se surten de diferentes mercadería o comida.

Y aquí también la atención es diferente, pues algunos comerciantes no dudan a bailar y cantar mientras atiende un pedido, reflejo de que por sus venas corre sangre latina o caribeña. Tampoco dudan en cantar a viva voz las ofertas ‘half price’ en un estilo que nada tiene que ver con el del marketing tradicional.

Ese es el mercado de Brixton, que se realiza todos los días de la semana entre las 8 de la mañana y las seis de la tarde (excepto el miércoles, cuando cierra a las 3 PM.), que tiene a los sábados como el día con mas vida, y cuyas calles se llenan de gente que deambula pacientemente en busca de sus destinos.

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