Cultura, Reseña libros

La carcajada de Denis

La noche es un ángel sin rostro/ un caballo negro/ su sombra galopa en una región/ de lámparas/ huye, se oculta en la mirada/ y teje vientos de alas negras/y es piel donde se oculta la sombra/ y es noche más poderosa que la mía. “La geometría del agua”, de Fernando Denis.


Armando Orozco Tovar


Su carcajada le hace falta a la ciudad donde pocos ríen, y donde él lo hace por todos.

El poeta es un duendecillo, que va por  las calles burlándose de  todo y de todos, menos de la poesía. Nunca, fue un borracho, como muchos creen, y él afirma: “Sólo  era que  estaba buscando, experimentando, escribiendo en las noches heladas”.

Tarde de noche de un día ya lejano venía sobrio con un poema en la mano, me lo encontré y me dijo:- “Mira esto que acabo de escribir “A mí me pareció sorprendente. Aún lo recuerdo. En aquel momento añadió: “No tengo a donde ir a dormir. Yo le propuse que fuera donde David Chericían y le mostrara su poema., escrito con letra menuda, bolígrafo y en un pedazo de papel sucio. Al otro día me enteré que el poeta cubano residente en un hotel a la entrada del barrio  antiguo de La Candelaria, en Bogotá le había permitido quedarse a dormir allí esa noche.

-¿Qué cuándo fue la primera vez, que yo vi a Denis? – Pudo haber sido en el noventa y siete, como a los diez años de haber llegado el poeta de la Costa Atlántica. Recuerdo que Víctor Hugo Triana, por ese tiempo director del taller de poesía de la Universidad Externado de Colombia, (Yo era de cuento), invito a departir a varios poetas a su apartamento, y cuando ya  íbamos a entrar, señaló a Denis, que se había pegado al grupo, y le dijo: “El único que no puede entrar a mi casa es usted.”

Y Denis se sentó en un muro aledaño del antejardín del edificio y se puso a llorar.  Yo me quedé a su lado acompañándolo,  recordando los avisos de  hace cincuenta años, puestos en esta ciudad cuando querían alquilar una habitación y que rezaban:”No se arrienda a personas con niños, perros. Tampoco  a costeños, ni a negros.”

Ese día ninguno de los presentes conocíamos un sólo verso de Denis, y los intelectuales lo despreciaban como hacen siempre sin haberlo leído. La excepción fue el escritor William Ospina y el traductor y poeta, Nicolás Suescún, quienes al conocer su obra lo apoyaron, reconociendo desde un principio su talento.

Por esos días lo invité a la universidad donde daba clases para que leyera algunos de sus poemas impresos en hojas, un favor hecho por una mecanógrafa amiga, a la que había seducido con su poesía. Luego los encuentros  serían más frecuentes.

Fue la época en que cogió la fama de poeta maldito (no malito, como dice Roca) y más aún cuando Cristian Valencia, columnista de El Tiempo, escribió: “¿Fernando Denis: poeta maldito?”, y el poeta cienaguero, respondió: “Se ve que no ha leído a los poetas malditos.”

De pronto en el 97, Denis se fue como un cohete para arriba , cuando el Instituto Distrital de Cultura le publicó: “La Criatura Invisible en los crepúsculos de William Turner”, dedicado a Hilda Damnar y William Ospina, siendo reseñado por El Tiempo en su página editorial:” Patrocinado por el Instituto Distrital de Cultura y turismo se publicó hace poco el libro de poesía de Fernando Denis “La Criatura Invisible en los crepúsculos de William Turner”, que ha recibido los mejores elogios por parte de los entendidos, y también críticas con tendencia destructiva.” (…)

Quise ver las caras de los que lo siguen odiando cuando apareció: “La geométrica agua”. Editado por el  Grupo Editorial Norma, en el 2009. Pero creo que se escondieron. Mucho antes en el 2004 en el semanario VOZ, yo escribí: “La criatura invisible”…“es el libro capital de la década de los noventa en Colombia.” Fernando Denis, un jueves de días pasados,  leyó su poesía inédita en el “Ágora” de la Librería Alejandría que dirijo. Y será nuevamente un éxito.

Share it / Compartir:

Leave a Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*

*