Globo, Latinoamérica

Enrique Peña Nieto y sus primeros días de presidente

Desde muy temprano, antes de que el ex gobernador del Estado de México asumiera el cargo de presidente de la República en una fastuosa ceremonia, un inusitado cerco de seguridad se pertrechó en torno al Congreso de la Unión.


Jesús Rodríguez Montes

.

Así comenzó su gestión como primer mandatario de México el sábado primero de diciembre.

De hecho, tres días antes del acto oficial de la transición en el poder, los policías antimotines instauraron un blindaje que implicó el cierre de calles y avenidas alrededor de la sede del Poder Legislativo de México, en el Distrito Federal.

Y de esta manera los ciudadanos del común que habitan en el perímetro, se vieron impedidos de acceder con facilidad a sus casas. Hasta las estaciones del metro en torno al Congreso fueron clausuradas con motivo de la asunción del político mexiquense.

Y clausurar una estación en una ciudad como el Distrito Federal (considerada aún como la más grande del mundo), significa entorpecer las actividades de una población que se calcula en más de 14 millones.

A las diez de la mañana estaba previsto el acto protocolario en el cual el presidente saliente, Felipe Calderón Hinojosa, le iba entregar la banda presidencial a Peña Nieto. La hora del protocolo se postergó porque afuera del Congreso, cientos de personas sostenían una tremenda escaramuza con los policías federales asignados a salvaguardar la unción del nuevo presidente.

Los periódicos reportaron que los enfrentamientos ocurrieron desde las siete de la mañana. Se informó que varios contingentes salieron desde muy temprano rumbo al Congreso.

Iban marchando, lanzando consignas y vituperios contra el nuevo presidente, el político del Partido Revolucionario Institucional (PRI), del partido que durante siete décadas consecutivas gobernó al país y en cuyo periodo ocurrieron masacres, imposiciones, desapariciones de activistas y líderes sociales, debacles económicas y sonados casos de corrupción y colusión de funcionarios con los cárteles de la droga.

No en vano el Premio Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa, definió a ese periodo como un gobierno de la “dictadura perfecta”.

Entonces los manifestantes se enfrentaron a los antimotines. Fue una batalla campal que se prolongó por horas. Incluso mientras en el Palacio Legislativo, ante diputados y senadores vestidos con traje y corbata para la ocasión, Peña Nieto rendía protesta como presidente, las escaramuzas ocurrían y eran documentadas por fotógrafos y reporteros que, varios de ellos, resultaron heridos durante la riña.

Desde que Enrique Peña Nieto fue proclamado en julio como ganador de los comicios presidenciales en México, se ha suscitado un descontento social entre millones de mexicanos porque consideran que las elecciones se desarrollaron en un ambiente de inequidad y corrupción.

Hay un dato que resulta curioso: hace doce años que en México, un país que ante el mundo se jacta de ejercer una democracia plena, ocurrió la última alternancia pacífica, cuando Vicente Fox Quesada, del Partido Acción Nacional (PAN), ganó las elecciones. Después con Felipe Calderón, también del PAN, y ahora con Peña Nieto, las transiciones no han sido tersas porque sobre sus triunfos pesan severos cuestionamientos de fraude, esgrimidos por millones de mexicanos.

Agentes infiltrados

El periódico mexicano La Jornada, uno de los más prestigiados en el país, ha ofrecido un seguimiento puntal de lo que ha sucedido antes, durante y después de los enfrentamientos.

Ha publicado detallados informes donde da cuenta de que en las escaramuzas estuvieron involucrados jóvenes que no fueron identificados como sus miembros por parte de las organizaciones convocantes a las movilizaciones pacíficas contra Enrique Peña Nieto: #Yosoy132 y Convención Nacional Contra la Imposición (CNI). De hecho, según subrayan las informaciones publicadas, los representantes de estos movimientos han dicho que sospechan que hubo infiltrados con el propósito de sabotear la movilización pacífica y desprestigiar así sus demandas.

Además, también La Jornada ha aportado elementos que comprueban que los cuerpos policiacos actuaron al margen de la ley al aprehender a personas inocentes y al emplear como métodos disuasivos herramientas prohibidas, como son las balas de goma, una de las cuales se impactó en el rostro del estudiante Juan Uriel Sandoval Díaz. Consecuencia: perdió el ojo derecho.

La productora independiente Canal seis de julio ha difundido un video del día de los enfrentamientos donde se aprecia que hay cuando menos una veintena de participantes que supuestamente son del grupo de los inconformes, aunque siempre aparecen del lado donde se resguardan los policías antimotines y hasta portan un guante negro que los distingue entre los demás.

A ellos se refieren los miembros de #Yosoy132 y de la CNI cuando afirman que hay elementos para afirmar que fueron agentes infiltrados los que sabotearon la manifestación pacífica con el propósito de desprestigiar el movimiento.

Saldos del enfrentamiento

Aún no cumple ni un mes como presidente de México y sobre Enrique Peña Nieto ya pesan la etiqueta de un mandatario que tuerce la ley y que no respeta los códigos de justicia ni los derechos humanos.

Como resultado de las movilizaciones en su contra el día en que asumió el poder hubo 107 detenidos. Después la lista se redujo a 70 y finalmente, tras comprobar que casi todas fueron detenciones arbitrarias, sin elementos para ejercerlas, actualmente sólo hay 14 en prisión y que podrían recibir sentencias de 5 a 30 años de prisión.

La comunidad internacional ha condenado los hechos. Los grupos de mexicanos que conforman células de #Yosoy132 en países de Europa y América Latina han manifestado su solidaridad con los detenido y exigido su liberación. Lo mismo ha hecho Amnistía Internacional (AI) y varios artistas mexicanos.

Y es que quedó demostrado que los que fueron aprehendidos simplemente no tenían nada que ver con las movilizaciones, como una muestra clara de que los agentes del gobierno aplicaron de manera arbitraria e imprecisa la ley. Actuaron bajo consigna.

En resumen, Peña Nieto ha comenzado su sexenio con una carta de presentación que refuerza las presunciones de los millones de mexicanos que no están de acuerdo con su arribo al poder: habrá un gobierno de mano dura, de represión, autoritarismo e ilegalidad.

Share it / Compartir:

Leave a Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*

*