Jóvenes, Vida de hoy

Juventud… la última gota

El Reino Unido es el país europeo con mayor índice de adolescentes que abusan del alcohol. Sus padres lo auspician, permitiendo beber a sus hijos con tan sólo 13 años.


Olga Briasco


El alcohol en la sociedad está muy arraigado y adultos y adolescentes se rinden ante los efectos de la bebida. Su consumo es una marca de clase y de distinción entre los hedonistas y una vía de escape para quienes quieren alejarse de sus problemas.

El séptimo arte ha ayudado a proyectar esa imagen y en el recuerdo quedan frases como “un Martini seco con vodka, mezclado y sin agitar”, “Nunca me pida que deje de beber, ¿me has entendido?” (“Living las Vegas”) o “Un trago es demasiado y cien no es suficiente” (“Días sin huella”).

Ese concepto casi positivo se ha unido a la creencia de que el alcohol y la diversión están imbricados. Beber se ha convertido en un ritual de fin de semana motivado por la necesidad de divertirse a toda costa.

En el Reino Unido, además, es algo cultural. Escritos del siglo XVIII relatan cómo los hombres practicaban el “deporte”, consistente en ver quién se emborrachaba más sin caerse al suelo. Además, las mujeres compraban ginebra en las farmacias como bebida medicinal y la mezclaban con agua caliente.

Aumento del consumo

Es un hecho que el consumo del alcohol ha sido reconocido como un factor de integración social y favorecedor de la convivencia. Consumido con moderación reduce la tensión, desinhibe y provoca sensaciones de bienestar.

Cuando su consumo es inmoderado, se convierte en un problema de alcance mundial que pone en peligro tanto el desarrollo individual como el social. Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), causa 2,5 millones de muertes cada año.

Es, asimismo, una enfermedad que afecta a todas las edades y sexos. En los últimos años se ha experimentado un auge entre la población joven. El 9% (unos 320.000 personas) de las defunciones de jóvenes de entre 15 y 29 años son por causas relacionadas con el consumo de alcohol.

Los niveles de consumo más altos se encuentran en el mundo desarrollado, sobre todo en el hemisferio norte, pero también en Argentina, Australia y Nueva Zelanda.

A la cabeza

En los últimos años ese consumo se ha visto desbocado en el Reino Unido. Pese a que el consumo excesivo de alcohol es una enfermedad prevenible, los británicos beben un 90% más de lo que lo hicieron en 1960.

Según datos de Local Alcohol Profiles in England, entre 2010 y 2011, unas 15.000 personas murieron a causa de un consumo excesivo de alcohol y hubo 1,1 millones de admisiones hospitalarias por motivos relativos al alcoholismo.

Según de Hospital Episode Statistics (HES), The NHS Information Centre For Heath And Social Care, el año pasado se produjo un aumento del 8% en el número de personas hospitalizadas por condiciones relacionadas con el consumo de alcohol. De ellas, 13.000 eran jóvenes. Esa ayuda médica se tradujo en £ 2,7 mil millones en costes en NHS.

También alerta sobre la importancia de reducir el consumo entre los más jóvenes. Con 13 niños hospitalizados cada día, Gran Bretaña es el país europeo con mayor índice de adolescentes que abusan del alcohol. También en cuanto al índice de crímenes cometidos por menores de edad en estado de ebriedad.

Diferentes encuestas muestran que aunque la edad legal para comprar alcohol en el Reino unido es de 18 años, cada semana al menos el 13% de los menores de edad beben cerveza o combinados.

En promedio, a la edad de 13 años, los adolescentes ingleses ya cuentan con permiso de uno de sus padres para beber.

Además, un estudio publicado por la BBC de Gales dejaba un dato alarmante: al menos 1.200 niños menores de 12 años eran atendidos en urgencias cada año debido a intoxicaciones etílicas.

Dato que corrobora el estudio realizado por la asociación benéfica DrinkAware que, además, asegura que muchos de los niños compran esa bebida con el consentimiento de sus progenitores. El informe, elaborado a partir del testimonio de niños de entre 10 y 17 años, desvela que el 50% de los encuestados obtuvo su primera bebida alcohólica en manos de sus padres.

El último estudio de la organización European School Survey Project on Alcohol and Other Drugs (2011) constata ese incremento. Gran Bretaña ocupó el quinto lugar de los 35 países de la proporción de jóvenes que se ha emborrachado en los últimos 30 días (65%) y el cuarto en la proporción de volumen de alcohol de la última vez que se bebió (6.7).

Igualmente, el 83% de los padres británicos entiende lo importante que es discutir con sus hijos sobre los peligros del alcohol. Pero uno de cada tres adultos británicos admitió que ni ellos mismos saben bien sobre los verdaderos efectos negativos del alcoholismo.

Esa falta de percepción de sus efectos psicoactivos y de su influencia negativa en la salud, la economía personal y las relaciones sociales han ayudado a que el alcohol se convierta en uno de los mayores problemas de las islas británicas.

Al margen de los problemas de salud, el abuso de alcohol también está relacionado con la salud sexual y el embarazo adolescente. Uno de cada ocho niñas de entre 15 y 16 años ha tenido relaciones sexuales sin protección después de beber alcohol.

Un perfil definido

Formar parte de un grupo de amigos; divertirse más; olvidar los problemas; su sabor y porque les ayuda a desinhibirse son, en opinión de psicólogos, las causas más comunes del consumo de alcohol en los jóvenes.

Sin embargo, el doctor Bonnie Nagel, de la Oregon Health and Science University, añade que “aunque tener un historial familiar de alcoholismo puede poner un mayor riesgo de abuso de alcohol, la personalidad y los factores de riesgo de comportamiento también son importantes a considerar”.

En su opinión, “la combinación de factores genéticos y ambientales es muy diferente para cada uno, por lo que algunas personas pueden estar en mayor riesgo que otros”.

Por ende, aunque los jóvenes beben casi exclusivamente los fines de semana, aquellos jóvenes con antecedentes familiares de abuso de substancias, los adolescentes deprimidos o con una autoestima baja o que se sienten excluidos del grupo mayoritario tienen mayor predisposición en caer en el alcoholismo.

Un estudio separado de 5,700 adolescentes británicos entre 13 y 16 años de edad, efectuado en 2011 por el organismo no gubernamental Joseph Rowntree Foundation reveló que existe un vínculo directo entre los hábitos de los adultos y sus hijos en cuanto al consumo de alcohol.  Los menores que provenían de familias donde al menos uno de los padres bebía excesivamente, corrían dos veces más el riesgo de emborracharse regularmente en comparación con los niños de familias sin problemas de alcoholismo.

Por otro lado, se dice que son las mujeres británicas, las que más beben ya que, según otra investigación, realizada en el Reino Unido, Holanda, España, Portugal, Estonia y Eslovenia, un 7.7% de las consumidoras beben sin moderación, comparado con el 8.9% de hombres.

Los expertos atribuyen la estadística al alto nivel de independencia económica de las mujeres británicas así como la creencia popular de que beber es esencial para disfrutar de la noche.

Propuestas

Según un comunicado del Government’s Alcohol Strategy, próximamente se pondrá en vigencia una nueva ley para reducir el consumo de alcohol entre la población.

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