En Foco, Notes From The Edge, Opinión

Escena de arte urbano

Antes de Navidad, fuimos a un pequeño concierto en una tienda pop-up de nuestra calle principal local. La tienda se había montado como parte de un intento por revitalizar el barrio.

 

Steve Latham

 

Otra se había abierto más adelante al frente de la tienda. Ambas eran iniciativas artísticas, tenían productos extraños provenientes de los esfuerzos creativos de personas quienes tratan de encontrar un mercado.

Esta tienda en particular estaba vendiendo camisetas diseñadas por artistas. No estoy seguro del por qué pensaron que se venderían muy bien durante la época navideña.

Algunas de las imágenes típicas en las camisetas mostraban ilustraciones bastante grotescas de cabezas explotando, calaveras, y armas chorreando sangre.

Le indicamos al asistente de la tienda que las imágenes daban miedo, y preguntamos cuál era el concepto tras esta indumentaria artística.

Nos dijo que era ‘irónico’. Tal vez sea cierto. Sin embargo, no creo que vendieran muchas a los habitantes cotidianos de Sydenham.

Quizás sirvió como una expresión artística. De lo contrario, pienso que hubo una desconexión entre estos artistas conscientes de sí mismos y la localidad.

La banda que tocó estuvo genial. Se llaman Mishaped Pearls, tocaron una variedad de estilos folclóricos y clásicos.

Los intérpretes parecieron personificar el espíritu de una vanguardia europea; el vocalista de Alemania, el bajista de Italia.

Sus canciones eran de diferentes países, e incluyeron sus propias composiciones. Con un cantante quien posee instrucción clásica, así como músicos de gran habilidad, tenían tanto belleza como energía.

Su nombre es una traducción del término ‘Barroco’, y ciertamente comunicaron la fluidez, complejidad y sofisticación que ejemplifica este estilo.

No había mucha gente allí. Muchos, no obstante, parecían conocer a los integrantes de la banda. Esto es común en bandas que están tratando de hacerse camino.

La audiencia consistió de una mezcla de visitantes ingleses y de otras nacionalidades, quienes llegaron a apoyar a sus amigos.

El evento figuró la presencia de una escena musical underground londinense, escondida del público, que hace lo suyo en busca de oportunidad.

Me encontré con otros dos eventos de ese tipo. Uno era de una banda australiana, Sunday Waits, quienes sacaron su EP el año pasado. Otro fue en un sótano en Paddington, en donde hubo rap, poesía y soul.

En cada evento, los intérpretes trajeron consigo a sus propios seguidores, para así tener éxito. Así suele suceder.

Sin embargo, la desconexión estuvo presente de nuevo en todos los tres eventos. Cada uno representó en gran parte a una mezcla étnica diferente.

Música folclórica con británicos y europeos blancos; música pop-rock con británicos y australianos blancos; y música ‘urbana’, un eufemismo para ‘raza negra’

Efectivamente, hay muchos artistas quienes contribuyen a la vitalidad de la vida en Londres, la cual es verdaderamente una de las más cosmopolitas y creativas del mundo.

Sin embargo, los círculos en donde las personas interactúan no siempre se entrecruzan. Existimos en círculos de relaciones distintos y discretos en la ciudad.

El multiculturalismo es, raras veces, más que un pretexto para disfrutar comida ‘étnica’ en Brick Lane. Más bien, debemos romper las barreras.

Cuando el círculo se entrelace, y encontremos verdaderamente al ‘otro’, es ahí cuando nos habremos enriquecido realmente.

(Traducido por Sofia Edwards – email: sofia83edwards@gmail.com)

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