En Foco, Ojo de la Aguja, Opinión

¿Es ‘desocupar’ una manera realista de alcanzar la paz?

En su libro, “Un tambor diferente”, Scott Peck defiende que el concepto de ‘vaciado’ es un prerrequisito esencial para alcanzar la paz en cualquier ‘comunidad’.

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Nigel Pocock

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Ante la posibilidad de grandes catástrofes,  tales como el calentamiento global y la contaminación, la causa común y la discusión abierta y libre de luchas de poder, se hace  absolutamente vital.

Lo que Peck defiende es que en todo grupo deseoso de convertirse en una ‘comunidad’ (por lo cual entendemos, un grupo social abierto y unido por lazos de confianza, ya sea el gobierno o gente reunida en una sala, que goza de liderazgo y no ejerce la tiranía)- debe atravesar cuatro etapas denominadas: Pseudocomunidad, Caos, Vaciado y finalmente, Comunidad.

‘Pseudocomunidad’ es cuando se caracteriza a un grupo por su educación y comportamiento. En la realidad, más allá de esta ‘bonita’ formalidad, surge el Caos; como individuos y / o grupos de interés, trataremos de convertir a los demás a nuestro punto de vista blandiéndole como el único verdadero.

Al final (si algún grupo llega hasta aquí) y una vez vaciados del deseo de ‘convertir’ a los demás, este se ve sustituido por el deseo de escuchar y entender. Esto, según Pecks, es el comienzo de una comunidad.

Esta es una recomendación para ejercer el poder colocándolo en manos de otros, con el fin de que sus dones prosociales y sus habilidades sean descubiertos. Esto tendrá significados diferentes según se contemple a un nivel de  ‘comunidad’ internacional, nacional o de microcomunidad.

Habrá discusiones sobre qué es ‘prosocial’, y sus beneficios a corto y largo plazo.

Compartir abiertamente estas discusiones, sin intenciones ocultas, dará lugar a que escuchemos realmente y por lo tanto a un vaciado de ese deseo de controlar a los demás.

Este no es un estilo de liderazgo débil, sino al contrario. Es así, precisamente, porque es mucho más sencillo ser prescriptivo y autoritario.

Las sociedades plurales, tanto en términos de  etnias como de habilidades altamente especializadas, son muy complejas; requieren mucho trabajo duro si verdaderamente se quiere alcanzar un consenso amplio y comprensivo.

Escuchar a los demás, siguiendo un proceso de vaciado del deseo de controlar, puede dar lugar, de hecho, a mejores soluciones de los problemas, tanto de nivel pequeño como grande. Escuchar elimina falsos mitos arraigados, tanto individuales como nacionales. En este sentido, la resolución de problemas se mejora, cognitiva y socialmente, y se produce la integración.

La Gran Guerra terminó en un vagón de tren. Hitler obligó a Francia a rendirse en ese mismísimo vagón. Si nuestro pensamiento se ordena como los vagones de un tren – en compartimentos estancos – se verán dañados tanto los individuos como las sociedades, y se frenará el progreso inhibiendo la síntesis de ideas nuevas y la crítica constructiva.

La respuesta es salir a la calle, vaciarnos del propio deseo de controlar, abrirnos y ser sinceros con los demás – a menudo difícil, incluso a costa de dolor- para formar una verdadera comunidad.

(Translated by Ana Isabel Matesanz – Email: anais90@live.com)

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