Globo, Reino Unido

Londres insegura: sus bandas callejeras y sentido de justicia

El Reino Unido es el país con más violencia criminal en Europa. Cerca de cinco mil adolescentes la usan casi a diario para infundir el respeto e instaurar el miedo.


Armas blancas o elementos de contusión son utilizados por jóvenes de entre 10 y 24 años para extorsionar a los ciudadanos. No están solos. Se agrupan según sus ideales y actúan atendiendo a su particular sentido de la justicia.

Son las bandas callejeras o pandillas:“Grupo de personas que sienten una relación cercana, o íntima entre ellos, por lo cual suelen tener una amistad o interacción cercana con ideales o filosofía común entre los miembros”.

Esa genérica descripción deriva en una heterogenia composición de las mismas. También en una difícil catalogación pues en el linde están las tribus urbanas (Mods, Punks, raperos,…).

La Policía Metropolitana de Londres estima que hay 250 bandas callejeras. Se distinguen entre sí por distintivos (colores, pañuelos, ropa, tatuajes…) que es conocido por aquellos que están envueltos en ese lenguaje.

Según la citada fuente, cada grupo está formado por 20 a 30 miembros que se organizan entorno a un líder. Por ende, unas 5000 personas son parte de una de esas formaciones.

Según la página web www.londonstreetgangs, la cifra facilitada por la MET (250 pandillas) es inexacta. En su opinión, se debe agregar a las 120 agrupaciones que permanecen en inactivo o que han sido disueltas desde 1970.

A su vez, remarcan que hay unas 380 formaciones de menor calibre que trabajan conjuntamente con otras de mayor envergadura. En su opinión, podrían existir unas 750 organizaciones juveniles con predisposición al uso de la violencia.

Ese ingente número de pandillas obliga a sus miembros a compartir una misma área de actuación. Los distritos más saturados son Hackney y Tower Hamlet, en donde conviven 25 grupos juveniles. Le sigue Enfield (13); Lambeth y Merton (12) y Waltham Forest y Brent con 11 pandillas cada uno.

De entre ellas 90 bandas fueron las que estuvieron involucradas en rivalidades que terminaron con alguna víctima. Los grupos más activos son Peckham, Brixton, New Cross o Brent.

Según Londonstreetgangs, los barrios con más actividad delictiva son: Lambeth (11), Hackney (10), Lewisham (8), Newham (8) y con 6 Brent, Haringey y Southwark.

Aumento de violencia

Según los datos registrados por la policía en Inglaterra y Gales, se produjeron 43.748 delitos de odio entre 2011 y 2012. De los cuales, el 82% (35.816) fueron por motivos raciales; el 10% (4.252) de orientación sexual y, con un 4%, por motivos religiosos (1621) y por el odio a la discapacidad (1744).

Por su parte, el análisis realizado por la Comisión Europea mostró que en 2007 se registraron en el Reino Unido 5,4 millones de crímenes (más de 10 crímenes por minuto). Sólo fue superado por Suecia.

Además, tuvo un mayor número de asesinatos en 2007 que en cualquier otro país de la UE (927) y se sitúa en quinta posición en términos de robos (164 por 100.00 habitantes).

Las causas de ese incremento de la agresividad son inexactas. Algunas asociaciones las sitúan en la evolución de los disturbios de agosto de 2011 mientras que otras la justifican por el aumento de la inmigración y la falta de oportunidades laborales de los sectores más desfavorecidos.

Para Cruz Roja esa agresividad “suele coincidir con un nivel elevado de pobreza, una fuerte discriminación, profundas disparidades económicas y desigualdades sociales, y la generalización del consumo y el tráfico de estupefacientes”.

Muchas de esas acciones son atribuidas a las bandas callejeras, asociación de ideas que desde The Centre for Social Justice (CSJ) se quiere evitar. “En Londres sólo uno de cada cinco de los arrestados es un miembro de una pandilla, y el número real es probablemente mayor porque muchos de los involucrados aún no han sido capturados”, sentencia.

Esa ola de violencia urbana se ha incrementado al mismo ritmo que el desarrollo urbano configurando de este modo, los barrios marginales y creado grupos étnicos.

Es en ese ambiente marginal donde nacen niños con escaso acceso a la escolarización o “sin motivación alguna para los estudios” que sobreviven realizando fechorías. Para Cruz Roja esto contribuye a que desde edades muy tempranas sean reclutados en las pandillas..

Tanto Cruz Roja como el CSJ subrayan que aquellos jóvenes que nacen en la pobreza, sufren desigualdades económicas o exclusión social son más proclives a enrolarse en la banda callejera que esté en consonancia con su ideales.

A través de actos ilegales y apolíticos de violencia perpetrados contra bienes, ciudadanos comunes o miembros de otras pandillas suplen la necesidad de pertenencia y reconocimiento que subyace en ellos.

Otros factores que atizan la espiral de violencia son la alta demografía en las ciudades, la diferencia de clases, las comunidades heterogéneas, la xenofobia, la marginación o, entre otros, la brutalidad policial.

Nuevas tendencias

Estrechamente vinculado se encuentra el “Happy slapping“, una violencia gratuita y por diversión que se originó al sur de Londres en 2005.

Desde entonces su popularidad ha ido en aumento, tanto en su agresividad como en el número de personas que aprueban ese tipo de actuaciones reproduciendo o difundiendo tales videos.

Los niños atacan a un ciudadano común mientras otro filma la escena a través de su teléfono móvil. Acto seguido difunden el video por Youtube y entre sus amigos. El objetivo es mostrar “su hazaña” al mundo.

Aunque el término hace referencia a actos menores de violencia –bofetadas o tortazos– se ha producido un cambio y han sido gravadas agresiones sexuales, violaciones e incluso asesinatos.

Es el caso de Ekram Haque, de 67 años, que fue atacado en agosto de 2009 en Tooting cuando salía de una mezquita y murió al cabo de unos días.

Estas formas de agresión física y moral han abierto el debate sobre la prohibición de los dispositivos móviles en las escuelas.

En esa línea se encuentra Michael Wilshaw, Inspector Jefe de las escuelas en Inglaterra y presidente de Ofsted. Como director de la Academia de Mossbourne en Hackney prohibió el uso del teléfono móvil por “su efecto de distracción” y porque “se puede utilizar para cyberbullying y el acceso a la pornografía en línea”.

Apuesta por la educación

El rol de la educación y de las escuelas juega un papel fundamental. Las organizaciones humanitarias depositan en ella sus esperanzas para la erradicación de la violencia o su reducción.

El informe del CSJ, realizado a través de entrevistas con líderes comunitarios y organizaciones que trabajan con el problema de la violencia, remarca que “es fundamental mejorar la autoestima de niños de entre 5 y 11 años para evitar que ese sentimiento se torne negativo”.

También critica que el trabajo de prevención en las familias más desfavorecidas “ha caído en el olvido”. Desde su punto de vista, debería ser “reactivado para erradicar el problema de raíz”.

Iniciativas como SOS Gangs Project, realizada por St Giles Trust, muestran que los jóvenes pueden cambiar su sino. Desde la entidad han ayudado a 300 jóvenes a salir de esa situación y emprender una nueva vida dentro de un entorno más favorecedor.

Una puerta a la esperanza para que Londres sea una ciudad tranquila y sin altercados virulentos.

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