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María López: Homosexualidad y literatura en Cuba

En los últimos años, el régimen de Fidel Castro ha introducido sustanciales cambios en materia de libertad sexual intentando eliminar el rastro de homofobia institucional en el país, aunque la discriminación aún está presente en cierta manera.


María E. López

Benjamin Serra

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María E. López es académica de la Metropolitan University de Londres sobre Estudios Culturales Hispánicos.

Desde siempre se ha sentido atraída por Cuba y la política en general. Esto, unido a su interés por la literatura y el cine además de por los colectivos “invisibles” y marginados, como el homosexual, hizo que centrara en ello la investigación para su tesis.

En ella presenta una perspectiva distinta sobre el discurso de la identidad nacional revolucionaria cubana, la homosexualidad y el papel de autores como Pedro Juan Gutiérrez y Leonardo Padura Fuentes en su representación.

“Los cambios gubernamentales en Cuba durante en la última década en materia de homosexualidad son algo muy positivo y hay que reconocer el esfuerzo pero aún queda mucho por hacer, tanto en Cuba como fuera de ella”, considera la investigadora.

Cambios como la creación del Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex) en 1989 y el apoyo de Mariela, la hija de Raúl Castro a la causa o la primera boda entre personas del mismo sexo.

De estos cambios, de la revolución y de cómo se ha llegado a la situación actual, habla María E. López en entrevista con The Prisma en un encuentro organizado por el Instituto para el Estudio de las Américas de Londres.

Fidel Castro

¿El rechazo histórico a los homosexuales en Cuba se da por parte del gobierno o de la sociedad?

Por mucho que un gobierno quiera imponer, si la sociedad no lo auspicia no existe ese rechazo. Los políticos recogen el sentir de la sociedad y crea leyes con la complicidad de ésta, con un simple silencio o mirando hacia otro lado.

Eso no quiere decir que haya que culpar a la sociedad cubana. La gente se preocupa por su día a día y no por derechos que no le afectan. En este caso, ha sido más culpa del gobierno, controlado por figuras conservadoras en este ámbito.

¿Cómo se explica que una sociedad comunista tuviera esa postura tan conservadora?

Además de la tradición machista heredada, esto se suma a que los revolucionarios conciben la sociedad en términos del “hombre nuevo”, un concepto del Che Guevara. Quieren hombres viriles, machos que trabajen para la revolución y construyan un país que haga frente a los norteamericanos. Por eso no quieren homosexuales.

Se trata de un concepto anticuado y arbitrario pero el hombre afeminado y homosexual no encaja con la idea romántica de la revolución y de un país organizado. Se ve como un hombre que no es valiente en la lucha y que no va a contribuir al país.

¿Qué se le puede recriminar a Cuba al respecto de sus actuaciones frente a los homosexuales?

Los opositores siempre recriminan al régimen la creación de la Unidades Militares de Ayudas a la Producción (UMAPs), que eran campos de trabajo que duraron aproximadamente 2 ó 3 años, según distintos autores, donde se trasladaba a los homosexuales. Pero también el hecho de que muchos tuvieran que abandonar el país y el rechazo en sí que sufrían.

¿Cuáles son los cambios que se han llevado a cabo en los últimos años?

Se ha creado el Cenesex, un centro que agrupa a los homosexuales oficialmente, aunque sean muchos los que no quieran tener nada que ver con éste. También se han podido casar dos personas del mismo sexo. Y además, en 2010 Fidel reconoció que él era el único responsable de la situación de los homosexuales en Cuba. Es muy importante que pidiera disculpas.

¿Se pueden considerar los cambios respecto a la homosexualidad en Cuba una fachada?

No creo que deban considerarse una fachada. Nadie va a devolverles el tiempo que muchos pasaron en los UMAPs ni eliminar el sufrimiento, pero se están haciendo muchos esfuerzos. Y aunque también se debe decir que no es tan idílico como ellos lo presentan, Mariela Castro, la sobrina de Fidel está muy involucrada, a pesar de que se la critique y tache de hipócrita. Al fin y al cabo, han hecho mucho más que otros países y no se les reconoce el mérito, aunque quede mucho por hacer tanto en Cuba como fuera.

¿Por qué se tomó la decisión de cambiar esta postura?

Una de las razones es histórica. En el Éxodo del Mariel, salieron del país 125.000 personas, muchos de ellos homosexuales e intelectuales. Reinaldo Arenas aunó estas voces críticas, y por otro lado, se creó el documental “Conducta impropia” donde se mostraba lo mal que lo habían pasado. Esto hizo que se conociera en el extranjero la situación.

¿Se debió entonces a la presión exterior?

Estaba claro que la derecha siempre critica a Fidel pero en esta ocasión se trataba de la presión internacional de izquierdas. Muchos intelectuales que habían mostrado su apoyo público a la revolución lo retiran.

¿Suponía esto una mala propaganda?

Mariela Castro

La propaganda es muy importante y lo que se dice del régimen debe ser positivo. La Unión Soviética había caído y necesitaban inversión ofreciendo una imagen de normalidad. Así que encargaron al director Tomás Gutiérrez Alea una película que supuso un antes y un después, ‘Fresa y Chocolate’. Es muy importante dar buena imagen y la homosexualidad es un tema muy recurrente que garantiza simpatías y antipatías pero siempre despierta pasiones. Además, es cierto que había cierto convencimiento desde el régimen. Como he dicho, no todo era fachada.

En los últimos años, parece que la homosexualidad es el tema de moda ¿Ha querido sumarse Cuba a esta tendencia?

Es una moda totalmente. Hay una especie de ‘Gayeuforia’, con un mercado muy importante y viendo que todo el mundo lo está aceptando, Cuba no ha querido quedarse atrás. Aunque puede decirse que se tolera la homosexualidad pero no la integran. Es decir, su crítica se centra en que el homosexual se limita a darse placer a sí mismo y no a trabajar en pro de la revolución, lo cual es absurdo.

Sin embargo, ¿Cómo pueden ser moda y a la vez ‘invisibles’?

Es algo muy contradictorio. No se les puede ignorar y a la vez meterlos en la cárcel, ni decir que no existen los homosexuales en Cuba pero a la vez crear leyes para regularlo. Al fin y al cabo, según ellos, los gays no hacen tanto daño así que se legaliza y se da una imagen transparente del país. Algo se hace visible cuando se habla con naturalidad.

Para hacerlo visible, ¿La literatura ha actuado como forma de denuncia?

Siempre. En mi tesis hablo de Pedro Juan Gutiérrez y Padura Fuentes. Ellos hacen literatura para remover a la gente. Es un realismo sucio que pretende hacer ver. La literatura se utiliza como vehículo para denunciar.

Pedro Juan Gutiérrez

¿Qué ocurre con la censura?

Hay una especie de autocensura y complacencia pero es normal. Nadie se juega tener que ir a una cárcel por decir determinadas cosas. Si no tienen que hablar de ciertos temas, no lo hacen. Es comprensible.

¿Se puede comparar la situación con el resto de América Latina?

Se puede decir que es un tema tabú. Pero es un continente muy grande y en muchos lugares influye la tradición del catolicismo. En Cuba no tienen esa moral 100% católica. Hay países muy conservadores como Guatemala o Panamá y otros no tanto. En Brasil está mejor visto o Argentina está más avanzada en términos de sexualidad. En el caso de Cuba se critica pero han avanzado bastante, mucho más que otros países y, sin embargo, se les sigue acusando.

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