Migrantes, Multicultura

Inmigrantes españoles… ¡A terapia!

Lejanía, trabajos no calificados, problemas para adaptarse al nuevo entorno, son algunas de las barreras que el extranjero encuentra en el nuevo ambiente. Los habitantes del país ibérico tienen dificultades para enfrentar su nueva realidad.

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 image_3Ramón Alabau

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Como cada día y, desde hace más de dos meses, Miguel espera la llegada de los trenes en la estación de Cannon Street. Bolsa en mano recorre los vagones en busca de cualquier desperdicio que los viajeros hayan olvidado en sus asientos.

Hace dos años terminó sus estudios universitarios, pero después de meses de intentos fallidos buscando trabajo, decidió  emigrar. En Londres esperaba encontrar su oportunidad, poder demostrar sus conocimientos, pero no ha sido tan fácil como él pensó.

Ahora forma parte del equipo de limpieza del transporte público de la capital británica. Su nivel de inglés le ha cerrado las puertas de muchas empresas.

image_6Confiesa que se siente “frustrado. Me he esforzado mucho para ser licenciado y ahora estoy limpiando. Nunca  pensé que me vería en esta situación”.

La crisis económica ha forzado a muchas personas tituladas a abandonar España. Reino Unido ha sido uno de los países receptores de la llamada “generación perdida”, jóvenes con estudios que no han podido acceder al mundo laboral.

Se estima que más de 97.000 personas han buscado su porvenir fuera de la Península en el último año. El desempleo es la principal causa de la salida.

La abundancia de ofertas de trabajo y la necesidad de mano de obra, han convertido a Londres como uno de los principales destinos.

image_21Pero la decisión de emprender un nuevo camino lejos del origen comporta cambios en el estado de ánimo de muchas personas. El comportamiento o el estado emocional se pueden ver afectadas por la carencia de la familia o de las costumbres del país de origen.

María Isabel Madrigal, especializada en Teoría del Comportamiento y miembro del equipo de Psicólogos y Psicoterapeutas Estudio Londres, ha notado en su consulta una mayor afluencia de españoles.

Una comunidad que ha llegado de forma masiva al Reino Unido. La mayoría tienen una formación alta pero trabajan en empleos no cualificados.

 Cambia de comportamiento

“Se ven obligados a emigrar. Sí que hay una afectación en su estado de ánimo, en su conducta.

Muchos llegan con conexiones laborales, pero deben venir con la visión de que van a trabajar en algo que no corresponde a su formación”.

 “Lo importante es transmitir que no decaigan, que no olviden lo que son, porque Londres es una ciudad abierta. No deben tirar la toalla”, aconseja Isabel Madrigal.

image_12La migración está íntimamente unida con una serie de efectos psicológicos que sufre el individuo que decide cambiar de lugar.

No trabajar en el empleo soñado, no entender un idioma, estar lejos de la familia u amigos, adaptarse a los nuevos hábitos de trabajo, entre otros factores, producen un shock en la personalidad de los inmigrantes.

La depresión o la ansiedad, son dos de los problemas que más pacientes sufren y, que guardan relación con su nueva realidad en la ciudad.

Un estudio sobre la población latina residente en el Reino Unido, señala que el 52% de los latinos residentes en Inglaterra considera que su  “estatus social era más alto en sus países de origen”.

image_16Un planteamiento respaldado por Cristian Rodrigo Peña, psicólogo clínico. “La migración trae muchas pérdidas. Cambias de entorno y dejas tus allegados y cultura atrás. Todo ello deja un vacío en la identidad personal”, justifica.

“La gente tienen que adaptarse. Ellos asisten a entrevistas de trabajo, intentan relacionarse, pero ven que la sociedad es diferente. Por ello, buscan a sus semejantes”.

Muchos llegan con lo justo, cargados de ilusiones y de optimismo, una actitud que según la experiencia se tornará  con la adaptación o con el rechazo a la situación.

Sentimiento de inferioridad

image_10Judith Perla, Psicóloga de Estudio Londres, confiesa que en las sesiones se trata de reforzar el potencial de las personas. “Tienen problemas de autoconfianza y autoestima. Las personas se ven de forma diferente. Tienen sentimientos de poco valor, que no valen mucho, que no tienen cosas buenas para dar”.

El efecto de aislamiento que siente gran parte de los extranjeros ha sido objeto de estudio, incluso ha recibido el nombre del “Síndrome de Ulises”.

Pero la experiencia del nuevo ciudadano dependerá del nivel de concienciación de su nueva situación.

image_13“Sí la persona toma la decisión de emigrar, es un paso muy importante. Sí viene con autoconfianza será mucho más fácil adaptarse, pero sí no está seguro sus problemas se pueden agudizar”, señala María Isabel Madrigal.

El tiempo es determinante para que una persona se adapte a su nuevo entorno. Conocer la sociedad de acogida, sus peculiaridades culturales y tradicionales, desenvolverse con el idioma y hacer nuevas amistades, son importantes para lograr una adaptación total.

La psicóloga Judith Perla comenta que muchas personas no llegan a integrarse porque “vienen por un periodo temporal. Eso cambia la actitud”.

Por su parte, Cristian Peña afirma que “el aislamiento es constante. En navidad hay más llamadas. Las fechas especiales en las que están acostumbrados a estar con sus familias y, no pueden viajar a sus países, agudiza el efecto de soledad”.

Migrar también fortalece

image_7Pero al contrario de los aspectos negativos que comporta el hecho de cambiar, Judith Perla reafirma  que “hay muchas cosas buenas por venir a Londres, oportunidades y posibilidades que no se presentan en el país de origen.  No es bueno demonizar el efecto migratorio”.

Establecer objetivos, y tener una actitud abierta, son alguna de las recomendaciones para lograr evitar  recaídas emocionales.

Judith Perla dice que toda persona debe ser consciente que el “proceso de adaptación va a tener altibajos. Siendo sensatos, el impacto será inferior”. Una visión compartida tanto por Cristian Peña y María Isabel Madrigal.

image_4Una integración en la sociedad británica que en un primer momento puede resultar complicada, pero a la vez fácil, por el estereotipo del carácter latino existe en la mentalidad de la mayoría de los habitantes.

“Londres es diferente al resto del Reino Unido”, cuenta Cristian. “Solo he escuchado algún caso de bullying en el trabajo. Pero en general a la sociedad les agradan los latinos”.

“Muchas veces los británicos piensan que la otra persona tiene que asimilarse a la sociedad y, eso no es correcto. Tienen que crearse algo nuevo de esa mezcla, nunca una persona tiene que perder su personalidad”, agrega.

Por su parte, Madrigal comenta la interesante mezcla de caracteres. “Ese choque cultural repercute en la soledad, en los vínculos afectivos. Siempre es difícil hacer amigos británicos”.

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