Cultura, Reseña libros

Los mundos imaginarios de Carlo Frabetti

Es un asunto que me interesa en un sentido amplio, aunque, especialmente, en relación con la literatura infantil, confiesa enseguida a Prensa Latina este escritor italo-español, matemático, que por craso error o pitagórica exactitud en sus cálculos ha escrito ya cerca de medio centenar de libros.

 

Carlo Frabetti
Carlo Frabetti

Jesús Adonis Martínez

 

Frabetti (1945) nació en Italia, la tierra de Carlo Collodi, tocayo suyo y creador del carpintero Gepetto y, por supuesto, de su hijo, el inflamable Pinocho. Pero Frabetti se mudó pronto a España -apenas a los ocho años- y fue allí, en lares de Quijote y Sancho y del Lazarillo de Tormes, donde, pasado el tiempo y los cómputos derivados, se dio a escribir, en castellano, para los niños y también- para sus padres.

La verdad es que Frabetti, a primera vista, parece un personaje de Tolkien, recién venido de la Tierra Media -su cabello y su barba profusamente blancos-; pero cuando te acercas y conversas con él su amabilidad te desarma y comprendes que la suya es una lucha silenciosa, infinitesimal casi, aunque no menos quimérica.

Los mundos imaginarios 2Como buen profesor de colegio, repite: “Una de las cuestiones que más me preocupa es cómo la lectura contribuye a la formación de la identidad en los niños y adolescentes”.

“Creo que la literatura en estos momentos -hablo, sobre todo, de los países capitalistas- es el único reducto donde los niños y jóvenes pueden encontrar mensajes distintos de los que continuamente les lanza la televisión, el cine, la música…, es decir, las industrias culturales”, dice quien es considerado un importante crítico de cómics y, por si fuera poco, conoce de sobra el sospechoso arte de componer guiones televisivos.

Los mundos imaginarios 6En su opinión, “lo que se ha llamado cultura de masas constantemente emite mensajes nefastos, que incitan al consumo¨ Entonces, el único ámbito donde el público juvenil encuentra otro tipo de reflexiones es precisamente en la literatura”.

Quienes asistieron en Filven a la charla de Frabetti sobre esa mágica trinidad, léase Lectura, Imaginación e Identidad, confrontaron estas mismas consideraciones y, más aún, escucharon hablar de la lectura como sendero hacia el “espacio de libertad” que es la literatura.

El autor de libros como “La magia más poderosa” (1994), “El gran juego” (1998) o “La biblioteca de Guillermo” (2004) vive convencido de que los cuentos maravillosos tradicionales jamás pasarán de moda porque cada uno puede ser, acaso, algo así como una especie de ladrillo imaginario en la construcción del Yo.

Carlo Frabetti
Carlo Frabetti

Un niño al leer un cuento está estructurando su mente, tal como desarrolla sus destrezas físicas a través del juego, explicó en una estrecha sala-carpa nombrada Somari, anclada en la azotea del teatro capitalino Teresa Carreño.

Tras escucharlo hablar, con esperanza y entusiasmo, sobre la educación sentimental de los pequeños, asombra aun más que Frabetti -muy popular en el reino de la literatura infantil- se desdoble con tanta frecuencia en otros ámbitos, a veces tan presumiblemente áridos como el de la especulación filosófica y política.

Con desenfado, advierte a Prensa Latina que cualquier lector caraqueño pudo encontrar en la Feria dos novelas suyas para adultos y, además, un volumen titulado Socialismo científico.

Yo creo que tanto este ensayo como las historias para niños y jóvenes van en la misma dirección, confiesa.

“Se trata de cambiar la mentalidad y acabar de una vez con el capitalismo. Creo que la lucha por el socialismo es la misión que tenemos todas las personas conscientes de que el mundo está en una situación catastrófica”.

Los mundos imaginarios 7El presidente de la Asociación Contra la Tortura y miembro fundador de la Alianza de Intelectuales Antiimperialistas ataca a fondo: “Y uno de los frentes más importantes es el diálogo -no me gusta decir la educación- con las nuevas generaciones. O sea, incitar a los chicos a reflexionar y a plantearse toda una serie de cuestiones me parece fundamental en la lucha por el socialismo”.

A contrapelo de formación científica y su puesto en la Academia de Ciencias de Nueva York, Frabetti no duda en maldecir algunas evidencias aritméticas -¿cómo en su libro Malditas matemáticas (2000)?- y plantear un teorema subversivo para medir las dimensiones de citas literarias como Filven o la Feria del Libro de Cuba.

Escritores“Parecen pequeñas, pero es que el espíritu es completamente distinto. Las grandes ferias de los países ricos son mercados, donde los editores y los autores van a vender. En cambio, la feria cubana, por ejemplo, es una fiesta del libro y, además, hace hincapié en las obras y las actividades dedicadas a los niños”.

“Entonces -opina el escritor-, el planteamiento es completamente distinto: la intensidad del mensaje que se difunde en estos eventos aparentemente pequeños, modestos, es infinitamente mayor y de mayor repercusión que esos grandes foros como los de Guadalajara, México, o Madrid, España, o Frankfurt, Alemania, que son puro mercado”.

Sentimiento y palabra libroCasi al final de este diálogo, Frabetti, fiel a su compromiso individual, no niega un comentario sobre el “momento histórico, importantísimo” que vive Venezuela, más allá de los predios de Filven, tras la muerte del presidente Hugo Chávez, sobrevenida el 5 de marzo último.

“Antes de llegar ya lo sabía, así que no me ha sorprendido, pero, de cualquier modo, es reconfortante ver que la figura de Chávez es muy importante para los venezolanos y que la Revolución Bolivariana sigue su curso: está sólidamente arraigada y va a seguir triunfando”.

Luego de esto, Frabetti se despide y se marcha a quién sabe qué mundo imaginario de letras o de números.

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