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Mientras miles mueren de hambre, otros botan la comida

Los europeos desperdician 90 millones de toneladas de comida al año. Una cantidad irrisoria si se compara con los 2.000 millones que tira la humanidad y que servirían para alimentar a las 870 millones de personas que pasan hambre en el mundo.

 

Mientras miles 02Olga Briasco

 

Junto a unos basureros próximos a un mercado se adivina una silueta humana. Su edad y sexo es indeterminado pero sus acciones nítidas. Entre el montón de frutas y alimentos inspecciona aquellos que otros han tirado porque su aspecto no es el adecuado o están pasados.

Lo hace en la madrugada, mientras la sociedad duerme con su estómago lleno y sin percatarse que han llenado los contenedores de comida en buenas condiciones. Es ahí donde se congregan las personas sin recursos y seleccionan el mejor género para alimentar a su familia.

Mientras miles 04Recuperan los alimentos que el resto de la sociedad despilfarra sin inmutarse. Una cantidad que oscila entre los 1200 y 2000 millones de toneladas al año, según el informe “Global Food, Waste Not, Want Not”, realizado por el Instituto de Ingenieros Mecánicos británico (IMechE).

Dicho de otro modo, entre el 30% y el 50% de los 4.000 millones de toneladas de alimentos que se generan en el mundo no llegan a consumirse. De esa cantidad, 90 millones corresponden a la Unión Europea y 100 millones a Latinoamérica.

Así lo anuncia la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación) en su campaña de sensibilización “Piensa. Aliméntate. Ahorra. Reduce tu huella alimentaria”.

Mientras miles 03El organismo destaca que con menos de la mitad de los alimentos que se tiran al año en las regiones industrializadas se podría alimentar a los cerca de 870 millones de personas con hambre que hay en el mundo.

Asimismo, advierte que la mitad de los alimentos que se tiran en los países desarrollados es más que la producción total neta de alimentos del África subsahariana. El valor económico de este despilfarro anual de comida roza el billón de dólares.

Por su parte, Tristram Stuart, autor del libro“Waste: Uncovering the Global Food Scandal”, apunta que el pan y otros productos de cereales desperdiciados en los hogares británicos habrían sido suficientes para sacar de la desnutrición a 30 millones de personas.

En datos del IMechE, en el Reino Unido se apartan siete millones de toneladas de comida, cuya cuantía se estima en 10.000 millones de libras, lo que equivaldría a 513 libras por familia.

Países en desarrollo: El pequeño agricultor

Mientras miles 05Esta pérdida de alimentos se da a lo largo de toda la cadena de suministro, desde el momento inicial de la producción agrícola hasta el consumo en los hogares.

En el caso de los países en vías de desarrollo se pierden más los alimentos en las etapas iniciales y menos en la etapa de consumo.

Las causas de esa pérdida se relacionan con limitaciones financieras y técnicas durante el proceso de cosecha, así como las dificultades de almacenamiento y refrigeración en condiciones climáticas desfavorables, infraestructura insuficiente, y empaquetado y comercialización deficiente.

Un ejemplo es el sur asiático, dónde las pérdidas en arroz oscilan entre el 37% de China y el 80% de Vietnam.

Es por ello que desde Intermón Oxfam trabaja para ayudar a los pequeños agricultores a reducir el desperdicio en el campo y aumentar sus ingresos. De lograr ese propósito, aseguran, la vida de estas personas mejoraría considerablemente.

Marketing y consumo

Por el contrario, el desperdicio y pérdida de alimentos en los países desarrollados, y en las clases sociales media y alta, se centra en la parte final de la cadena alimentaria.

Los acuerdos entre agricultores y compradores pueden contribuir a que los cultivos se desperdicien. De hecho, el informe del IME resalta que hasta el 30% de los cultivos de legumbres en el Reino Unido nunca se recolectan.

Mientras miles 10
Foto de: O. Briasco

Pero también la sobrevalorada apariencia de los artículos, que obliga a desechar gran parte de las cosechas de frutas y vegetales.

Así lo constata Tristram Stuart en su libro, donde apunta que en el Reino Unido se rechaza entre el 25% y el 40% de la cosecha de fruta y verdura por motivos cosméticos (tamaño, aspecto, imperfecciones).

Cifra que se ha recudido en un 17% desde 2007 gracias a las campañas contra el derroche de alimentos y a la modificación de la ley europea que regula las normas de calidad de las frutas y hortalizas (CE N.º 1221/2008) con el fin de permitir la venta de productos menos estéticos.

Ley de etiquetado

Unicef
Unicef

Los precios promocionales para los productos ligeramente deteriorados o con fecha de caducidad próxima también se encuentran entre los factores del despilfarro. Esas atractivas ofertas impulsan a los consumidores a comprar más de lo necesario.

De igual forma tiene la culpa la estricta política de caducidad. De hecho, entre el 30% y 50% de lo que se compra en las economías desarrolladas lo tiran los clientes porque no entienden la diferencia entre las fechas de “consumo preferente” y de “caducidad”.

Por dicha razón el Parlamento Europeo aprobó en enero de 2012 cambiar la normativa sobre la fecha de caducidad en el etiquetado de los alimentos para clarificar su periodo de vida útil.

Con esa medida los consumidores pueden distinguir más fácilmente la fecha de caducidad, que indica que el alimento deja de ser comestible y cuya fecha es exacta. Y la fecha de consumo preferente, que marca que a partir de ese momento el producto ya no tiene muchas de sus propiedades originales pero se puede consumir perfectamente.

Mientras miles 07Con estas medidas se pretende, en 2025, reducir a la mitad el desperdicio de alimentos en buen estado a lo largo de toda la cadena alimentaria, que actualmente asciende a 179 kg anuales por persona.

Consejos en el hogar

Campañas como Think.Eat.Save (www.thinkeatsave.org) o guías como la elaborada por la Confederación Española de Cooperativas de Consumidores y Usuarios (Hispacoop) dan recomendaciones para que las familias usen eficientemente la comida que compren.

El primer consejo es idear un menú semanal y comprar de acuerdo con la planificación alimentaria hecha. Asimismo, dicha compra debe ajustarse a la cantidad que necesita y debe revisar la fecha de caducidad para evitar comprar alimentos que tienen una corta duración.

Mientras miles 09También ponen en el punto de mira la conservación de los alimentos. Así, se insiste en que la temperatura del frigorífico debe situarse entre 1ºC y 5°C y colocar en primer término aquellos alimentos que vayan a caducar antes.

Del mismo modo, encomiendan congelar aquellos productos que no vayan a ser consumidos en los días sucesivos.

Reducir esa cantidad de comida desperdiciada es un asunto que compete a toda la población y que no sólo beneficiaría al presupuesto económico de cada uno sino a las casi mil millones de personas que pasan hambre en el mundo.

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