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Los Asháninka, con sus vidas en peligro

El proyecto hidroeléctrico del río Ene puede destruir la tierra en la que viven diez mil indígenas y empeorar aún más sus condiciones de vida. Especialmente la de los niños, que no tienen acceso a la escuela y el 82% de ellos viven en desnutrición crónica.

 

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De David Hill/Survival

O. Briasco

 

La selva amazónica que, cubre más del 60% del territorio peruano, es una de las áreas con mayor biodiversidad del planeta. Además, desempeña un papel fundamental para contrarrestar el calentamiento global.

A su vez, es el hogar de más de 300.000 indígenas. Viven con los recursos que le proporciona la madre naturaleza, en la que se asienta su espiritualidad y sus interacciones sociales.

El pueblo asháninka, con 90.000 personas, es el más numeroso. Diez mil de ellos viven en la cuenca del río Ene. Esa ubicación les expone a las actividades extractivas como la tala y la explotación petrolera, la deforestación y la migración desordenada.

Asháninka 02En palabras de Rainforest Foundation, esas actividades son realizadas sin respetar los derechos de los pueblos indígenas, consignados en las leyes nacionales y en los acuerdos internacionales ratificados por el gobierno peruano.

Para contribuir a su respeto y ayudar a que los asháninka vivan en armonía, la organización lleva trabajando desde 2002 en un proyecto humanitario que empieza a ver sus frutos.

Ese trabajo se centra en erradicar la doble problemática que hay en el valle: La falta de fronteras territoriales claras y los impactos negativos de la tala que se desarrolla en las proximidades de algunas comunidades.

De Pedro França-MinC
De Pedro França-MinC

Para ello, la entidad ha establecido los límites entre cada comunidad y la Reserva Comunal Asháninka. Hasta la fecha ha delimitado más de 160 kilómetros. Esa labor ha posibilitado que 17 comunidades tengan títulos legales de sus territorios.

Ese trabajo ha permitido también “identificar las áreas donde ocurre la tala ilegal” y han formulado estrategias para “evitar la explotación y el abuso de las compañías madereras y manejar la extracción de madera de forma más transparente y sustentable”. Acciones que han acompañado con la capacitación a las poblaciones sobre cuestiones ambientales y defensa de sus derechos.

Presa detenida

En 2010 se sumó otra problemática: El gobierno peruano firmó un acuerdo con Brasil para la construcción de una serie de represas hidroeléctricas en diversos ríos en Perú, incluyendo la región amazónica.

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Por Pedro França-MinC

Concretamente se trata de la represa de Pakitzapango, cuyo embalse inundaría unas 73.000 hectáreas de bosque y afectaría a la población que vive junto al Ene. También el llevado a cabo en el río Tambo (al norte).

La organización denuncia que ambos proyectos “provocarían daños irreparables en los bosques que habitan los asháninka” y que se trazaron “sin consultar a los pobladores que se verían afectados”.

Además, recalcan que se ha producido “una violación a la legislación nacional y los estándares internacionales sobre derechos de los pueblos indígenas que el gobierno peruano ha ratificado.

De esta forma, y en colaboración con el CARE (Central Asháninka del Río Ene) han logrado que la empresa brasileña Odebrecht, que habría construido ambas represas, se retirara de los proyectos “como señal de respeto a la opinión de las comunidades locales”.

Por Klaus Schönitzer
Por Klaus Schönitzer

Pese a los progresos que se han realizado, la organización enfatiza la necesidad de fortalecer las capacidades de las organizaciones locales para el manejo de reservas naturales; monitorear la tala ilegal e impulsar planes de manejo territorial para integrar la protección de la Reserva en un esquema integral de protección del bosque.

Además de dar las herramientas necesarias para que las comunidades puedan sostener y desarrollar su negocio de cacao de manera independiente y duradera.

Futuro desolador

Asháninka 14 (© Pedro França MinC)
Pedro França-MinC

Esa autosuficiencia de las poblaciones indígenas pasa por una formación que comienza en la infancia. Sin embargo, la falta de infraestructura educativa obliga a miles de niños asháninkas a estudiar en condiciones precarias.

En datos de la CARE, en la cuenca del río Ene, hay más de dos mil niños en primaria para 39 instituciones educativas de las cuales, 26, son unidocentes. Es decir, un sólo profesor para todo el alumnado.

Unos niños que, en muchos casos, tienen graves problemas de salud. De hecho, el 82% de los niños que se atienden en el puesto de salud de Unión Puerto Asháninka sufre de desnutrición.

Dato que se desprende de los informes recogidos por la CARE en los distritos de Mazamari, Río Tambo y Pangoa, en la provincia de Satipo.

De Pedro França-MinC
De Pedro França-MinC

El informe “Estado de la Niñez Indígena en el Perú” elaborado por Unicef en 2010 corrobora esa situación. En él señala cómo la población indígena que es originaria de la Amazonía es relativamente más joven (el 24% tiene entre 3 y 5 años).

También más pobre: cerca de la mitad de los niños, niñas y adolescentes vive en extrema pobreza.

Asimismo, subraya que menos del 15% de niños y niñas de grupos étnicos amazónicos cuenta con fuentes mejoradas de agua y saneamiento (desagües) en sus hogares.

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Por Asier Solana Bermejo

Esa desnutrición es desigualdad de oportunidades puesto que, según estudio médicos, el 90% del cerebro del ser humano se forma en los primeros tres años, que se desarrolla dependiendo de la cantidad y calidad de nutrientes que se ingieren.

Aspecto que el doctor Mario Tavera, oficial de Salud de Unicef en Perú, destaca en una entrevista concedida al diario El Comercio: “El Estado no puede hablar de un crecimiento en la Inclusión Social del país, porque la desnutrición es un factor que juega en contra del desarrollo de igualdad de los pueblos”.

Asimismo, resaltó que “todos los niños del país no inician igualmente su desarrollo de vida, como los niños Ashaninkas que ni siquiera son considerados en los planes de nutrición infantil”.

Su alimentación se basa en la yuca, el plátano y, ocasionalmente, el pescado. Sin embargo, las amenazas petroleras que contaminan los ríos y, en consecuencia, los peces, amenazan en acabar con su único alimento rico en vitaminas.

Por todo ello, es evidente la necesidad de frenar no sólo el proyecto hidroeléctrico del río Ene sino cambiar el futuro al que se ven conducidos los Asháninka y que, lejos de mejorar su situación, la empeora.

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