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Hambruna: La inmoralidad del desperdicio de alimentos

Al año, 1.300 millones de toneladas de productos aptos para el consumo acaban llenando los contenedores de basura de todo el mundo. Con tan sólo los alimentos desperdiciados en Europa podría alimentarse a 200 millones de personas.

 

hambruna 5Olga Fernández Baz

 

Según El estudio reciente de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura (FAO) “Global food looses and food waste”,  un tercio de los alimentos producidos acaban siendo desechados en buen estado durante todo el proceso de la  cadena alimentaria.

De ellos, 900 millones se desechan en las etapas de producción, distribución y venta al por menor; los 400 millones restantes en el momento de su consumo final.

hambruna 1El ranking de las regiones con mayores pérdidas lo encabezan America del Norte y Oceanía con cerca de 300 Kg. de comida desechada al año por persona, seguidos de Europa y  América Latina. Por el contrario, la región con menos pérdidas es Asia meridional y sudoriental, con valores por debajo de los 150 Kg./año por persona.

Las diferencias entre unas zonas y otras también se aprecian en los Kg. de comida desechados por los consumidores finales. Los valores más altos están en América del Norte y Europa, con 95-115 Kg./año por persona frente a los más bajos de Asia meridional y África subsahariana, en torno a los 6-11 Kg./año.

hambruna 10 (A Project on Food Waste by Klaus Pichler)
A Project on Food Waste by Klaus Pichler

Las cifras, no obstante, son altas en todas las regiones si se comparan con la cantidad de alimentos producidos en cada una de ellas, pero esconden comportamientos diferentes. Mientras que más del 40% de las pérdidas en los países industrializados se localizan en el comercio minorista y el consumo final,  en el resto de países se producen en las etapas de poscosecha y procesamiento.

 Causas

Detrás de este derroche hay razones de recolección prematura y escasez de instalaciones en los países menos industrializados, y de sobreproducción, sobre consumo y ajuste a criterios de calidad estética en los industrializados.

El libro “Despilfarro-El escándalo global de la comida” escrito en 2009 por Tristán Stuart, recoge una investigación realizada en una explotación británica de cultivo de zanahorias donde analiza precisamente la influencia de los estándares estéticos en el desecho de este alimento.

hambruna 6La conclusión a la que llega el autor es que en torno a un 25 y 30% de las zanahorias cultivadas son retiradas antes de llegar al supermercado porque no cumplen los criterios de color, forma, tamaño y ausencia de taras marcados por el distribuidor.

Impacto abierto

Las consecuencias de este derroche son múltiples. Por un lado, desde un punto de vista ético y de salud, se desaprovechan recursos que podrían destinarse a combatir el hambre y la desnutrición que padecen millones de personas en el mundo.

Ambientalmente, los recursos finitos utilizados durante su producción – como el agua, energía, suelo – acaban utilizándose en vano. A esto hay que sumar el impacto de los desechos en el entorno y en el aire.

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A Project on Food Waste by Klaus Pichler

Se calcula que más del 10% de las emisiones de efecto invernadero de los países industrializados deriva de la producción de alimentos que no llegan a ser consumidos, y de la descomposición de los desechos en los vertederos.

Estos impactos sobre la sostenibilidad del planeta se incrementarían en un futuro no muy lejano de acuerdo con las proyecciones de la FAO, según la cual y siguiendo las tendencias actuales de producción y consumo, la producción mundial de alimentos tendría que incrementarse en un 70 por ciento hasta el año 2050 para satisfacer la demanda de alimentos de una población en aumento.

Desde un punto de vista económico,  suponen una disminución de ingresos para los productores y una  pérdida de dinero para consumidores y productores.

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A Project on Food Waste by Klaus Pichler

Además de dedicar este año el Día Mundial del Medio Ambiente – que se celebra el 5 de junio -, a sensibilizar y dar visibilidad al problema, la ONU lanzó a primeros de 2013 la campaña “Think. Eat and Save. Reduce your footprint”.

Entre sus objetivos, concienciar y promover el cambio de actitudes en los sectores de la venta minorista, los consumidores y  la industria hostelera,  y servir de plataforma de difusión de buenas practicas de consumo responsable.

En Inglaterra, una de estas iniciativas es “Love food hate waste” (www.england.lovefoodhatewaste), con  consejos para evitar la pérdida de alimentos y recetas con las que cocinar productos a punto de  caducar o restos de alimentos.

La Unión Europea (UE) ha proclamado el año 2014 como “Año Europeo contra el Despilfarro de Alimentos”, y tanto este organismo como otras administraciones se están planteando la modificación de la normativa de caducidad de determinados alimentos para alargar su vida útil.

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A Project on Food Waste by Klaus Pichler

Aplicaciones para smarthpones como “The Green Egg Shopper” o “Grocery Gadget” han surgido para ayudar al consumidor a organizar y gestionar su lista de la compra, permitiendo ordenar los productos según su caducidad. “Leloca”, pensada para el sector hostelero y el descarte de alimentos producido en el mismo, contiene  ofertas especiales de entre un 30 y 50% para comer o cenar.

Desde la industria alimentaria se está trabajando en la creación de etiquetas activas con información sobre el estado de los alimentos y sus valores nutricionales.

Y con anterioridad a todas estas iniciativas, el movimiento “freegan” –con origen en los EEUU en la década de los 90- viene defendiendo, como estrategia activa contra el consumismo y el derroche, la recogida de los alimentos desechados en buen estado para consumirlos y redistribuirlos.

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