Globo, Latinoamérica

Transparencia y corrupción en Latinoamérica

Los países de esta región crecen económicamente, mas no todas lo hacen de forma clara y democrática…. Igual ocurre a nivel mundial y las grandes potencias presentan una doble cara, aunque muchas la esconden.

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Ramón Alabau

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América Latina es un continente de paradojas. Siendo un territorio pleno de diversidad y riqueza en recursos naturales, la pobreza afecta a 167 millones de personas, según destaca la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).

Además, las desigualdades entre ricos y pobres son las más notorias de los últimos 30 años y, la corrupción aumenta, pese al crecimiento económico que está experimentando la región. También la calidad democrática de algunos países de Suramérica es cuestionada por ciertos organismos internacionales.

Así lo dice, por ejemplo, Transparencia Internacional, cuyos últimos datos reflejan que los cambios sociales, económicos o políticos que experimenta Latinoamérica no están acompañados de una mayor transparencia de sus instituciones públicas.

Sin embargo, Chile y Uruguay se caracterizan por la no corrupción. De hecho ocupan, a nivel mundial, los puestos 20 y 21, respectivamente. Y según ese organismo, no ocurre lo mismo con Haití y Venezuela, considerados los dos territorios con mayor corrupción en América Latina, al ocupar las posiciones 167 y 168, respectivamente. La lista elaborada por el organismo internacional está conformada por 176  países. Por orden, Afganistán, Corea del Norte y Somalia cierran el ranking.

Son muchos los estudios e investigaciones que se han realizado para dar respuesta al fenómeno de la corrupción presente en la mayoría de los Estados de América del Sur.

Según el organismo con sede en Alemania, dos de cada tres países de Latinoamérica presentan un grado alto de corrupción en el sector público.

“La desigualdad económica, el nivel de desarrollo, la fortaleza democrática y la fragmentación étnica”, son para la  University of South Alabama los factores que auspiciarían las acciones ‘poco transparentes’ de la Administración.

Las conclusiones también señalan que el nivel de corrupción es más fuerte en las zonas con bajo desarrollo humano, económico y educacional.

Las limitaciones políticas de cada gobierno, la intervención del estado en la economía, en la justicia o en la libertad de prensa y, la permisividad de la sociedad, son otros factores a tener en cuenta para justificar comportamientos injustos.

El informe publicado recientemente afirma que la población latinoamericana percibe la corrupción en los partidos políticos, en la Policía e incluso, en el sistema judicial.

Recientemente, y con motivo de las elecciones presidenciales en Venezuela, el candidato por Unión Democrática, Henrique Capriles, afirmaba que si el Gobierno Bolivariano  y su candidato (Hugo Chávez) “hicieran frente a la corrupción, se quedarían sin ministros”.

Hugo Chávez
Hugo Chávez

Venezuela, la otra cara de la moneda

Es claro, que existe una decidida campana por desprestigiar al gobierno de Hugo Chávez en Venezuela, y los datos de Transparencia Internacional no le hacen tampoco ningún bien. De hecho le ubica como una de las regiones de Sur América con más corrupción. Los resultados obtenidos reflejan que la población considera que su poder político ejerce su función con poca transparencia.

Según Alejandro Salas, director regional para las Américas de Transparencia Internacional, hay que buscar la respuesta en la estructura de las instituciones democráticas del país, que considera que “son muy frágiles”.

De hecho, el organismo Transparencia Venezuela contabilizó en los pasados comicios del 16 de diciembre hasta 46 denuncias relacionadas con violaciones a la normativa electoral. Entre las incidencias destacables se señala que hubo intimidación en el momento de ejercer el derecho a voto y  problemas técnicos con las máquinas de votación.

Pero la transparencia y la  diplomacia del gobierno de Hugo Chávez ha sido cuestionada en los últimos años por otras potencias. Desde EEUU se han relacionado a personas cercanas al presidente del Estado Bolivariano con  miembros de la FARC e incluso con capos de  la drogas.

Chile, crecimiento transparente

Teodoro Ribera, ex ministro de justicia, presentaba su dimisión “indeclinable” al estar involucrado el pasado mes de diciembre. El político fue relacionado en un caso de corrupción. Al parecer ligado al proceso de acreditación de las universidades, donde las instituciones educativas reciben las subvenciones del Estado en relación a la puntuación recibida.

A pesar de este caso y, de los anteriores, el presidente Sebastián Piñera encabeza uno de los países más transparentes de América Latina. Ello se debe a un sistema judicial “autónomo” y a una policía “muy limpia”, según definición del director regional para las Américas de Transparencia Internacional.

Argentina, gemela pero diferente

Cristina Fernández de Kirchner
Cristina Fernández de Kirchner

Comparte las características de su país vecino, Chile, pero en cambio los niveles de corrupción son mayores. Wikileaks reveló diferentes mensajes donde se podía ver como EEUU denunciaba que políticos argentinos ofrecían cargos públicos a los magistrados para beneficiarse de la justicia.

Incluso, Manuel Garrido,  fiscal anticorrupción argentino, dimitía de su cargo en 2009 tras afirmar que no podía ejercer adecuadamente su trabajo por las restricciones normativas del país. El magistrado investigaba en aquel momento sobre el ‘sospechoso’ aumento patrimonial de la presidenta y de su entorno.

Según el periódico La Nación el patrimonio de Cristina Fernández ha crecido de 7 a 82 millones de pesos argentinos en menos de una década.

México, la doble lucha

La percepción de la corrupción continúa siendo alta y en los últimos años ha aumentado. Del puesto 65 que ostentaba en 1995 al 105 que ocupa en la actualidad.

Para Transparencia Internacional la corrupción no solo es un asunto de ética y moral, “se percibe como una conducta humana que obstaculiza el desarrollo humano y por lo tanto requiere ser medida”.

En el país de Centroamérica los sobornos predominan en una sociedad donde se identificaron 200 millones de actos de corrupción en el uso de servicios públicos durante 2010, según cifras ofrecidas por el Índice Nacional de Corrupción y Buen Gobierno de México.

Se estima que cada familia gasta un 15% de sus ingresos en sobornos, cifra que aumenta hasta el 30% en los  hogares más pobres.

Los más corruptos

La realidad reinante en gran parte de los países con un alto índice de desconfianza por parte de sus sociedades viene dado por la ausencia de “instituciones públicas eficaces y de líderes que rindan cuenta de sus actuaciones”.

La corrupción llega a extremos insólitos en Somalia. El país del ‘cuerno de África’ es conocido mundialmente por la pobreza de sus habitantes, gentes que sufren desnutrición, gran parte de la sociedad padece de hambruna y no tiene acceso al agua potable, pero a pesar de ello, de las desgracias muchos hacen negocio. Se señala directamente a los comisionaros de los distritos, una especie de milicia designada por el gobierno para mantener el orden público, de estar desviando los alimentos que llegan para la ayuda humanitaria.

En el caso de Afganistán, como en otros países, la guerra y los conflictos abiertos durante años han consolidado la corrupción en las instituciones existentes. Además, la inestabilidad ha provocado el saqueo de los recursos públicos, la escasez de derecho legal y el aumento de la inseguridad.

Stop corrupción

La presidenta de Transparency International,  Huguette Labelle, ve necesario que “los gobiernos incorporen acciones contra la corrupción en todas las decisiones públicas. Entre las prioridades están normas más efectivas sobre lobby’s y financiamiento político. Añade una mayor transparencia de la contratación y del gasto público, y mayor rendición de las cuentas por parte de los organismos públicos a la población”.

Las declaraciones, recogidas en el informe, señalan que es necesario que los Estados “adopten una postura más firme contra el abuso de poder”, y hace una crítica a que en el siglo XXI  “las sociedades continúan pagando el alto coste que supone la corrupción”.

La investigación destaca que el aumento y el desgaste de la percepción de corrupción en la Unión Europea se deben en gran medida a la crisis económica y financiera que sufre la Eurozona. El organismo encargado del estudio ha advertido a los países de la Unión Europea que “deben abordar los riesgos de corrupción en el sector público para poder superar” sus problemas.

 

Finlandia, ejemplo a seguir

El país nórdico siempre ha sido ejemplar, no solo en la forma de aborda temas sociales, o los relacionados con la familia y la educación, también por su  transparencia política. Una serie de leyes y normas impiden que se actúe de forma injusta, pero por si existiera la posibilidad de una brecha en su sistema, existen unas normas basadas en los principios morales de una sociedad democrática.

De esta forma cualquier compra que se realiza desde la Administración debe ser adquirida según el precio del mercado.

Los casos de corrupción que han salido en España protagonizados por muchos de los alcaldes municipales se soluciona en Finlandia sustituyendo esta figura por los llamados ‘City Managers’, un grupo de funcionarios al frente de cada consistorio que ocupan determinados cargos o áreas en relación a su formación, y estos pueden ser despedido si no realizan su trabajo como lo establece las directrices.

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