Globo, Latinoamérica

Latin America y las ‘edades perdidas’

Chile, España y México se hallan a la cabeza de los países de la OCDE con mayor número de jóvenes que ni estudian ni trabajan. Entre los riesgos: mayores dificultades de encontrar empleo, salarios menores y un nivel de vida inferior al de sus padres. 

 

 

Radiografía de unas generaciones6Olga Fernández Baz

 

En el último informe de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), México, Chile, España, Grecia, Turquía, Israel, Irlanda e Italia  son los paises que cuentan con los mayores porcentajes de jóvenes de entre 15-29 años sin estudios ni trabajo,  también conocidos como ni-nis.  Si la media de la OCDE es de un 16%, el porcentaje de estos países está por encima del 20%.

Turquía encabeza la lista con un 34,6%, seguido de Israel (27,6%), México (24,7%), España (24,4%) y Chile (23,7%). Estos países lideran también la media de tiempo de duración en esta situación. En el caso de Turquía es de 5,2 años, seguida por los 4,1 de Israel y los 3,7 años en México.

La media de toda la OCDE es de 2,4 años.  La crisis económica y el alto de número de mujeres que abandonan sus estudios y trabajos para dedicarse a la familia son los principales factores que explican estos elevados porcentajes.

La OCDE alerta sobre el resto de exclusión social de estos colectivos como consecuencia de sus mayores dificultades para integrarse en un mercado laboral cada vez más cualificado.

Los ninis aceraEn la cola de los países con menores tasas de jóvenes sin formarse ni trabajo aparecen Austria, Islandia, Luxemburgo, Holanda, Noruega, Suiza y Suecia, con porcentajes inferiores al 10%.

El informe, denominado “Education at a Glance. OECDE Indicators 2013”,  recoge información precisa sobre el estado de la educación de los 34 países que integran la OCDE más Argentina, Brasil, China, India, Indonesia, Rusia, Arabia Saudita y Sudáfrica.

Lo económico y lo cultural

Una de las causas que ha incidido en el aumento de ni-nis es la crisis económica que se viene padeciendo desde hace unos años.

Radiografía de unas generaciones8En el caso de España, por ejemplo, desde 2008 se ha producido un incremento  de casi 8 puntos como consecuencia de la incapacidad del mercado laboral de absorber a jóvenes con formación y la dificultad de los jóvenes sin cualificación – que abandonaron sus estudios en los años del  espejismo del boom inmobiliario- de encontrar trabajo.

Pero no todos los aumentos se pueden explicar por el efecto de la crisis. En el caso de Chile y México, así como en el de Turquía e Israel, detrás de este crecimiento operan factores culturales.

Uno de ellos, un rol de la mujer más asociado al hogar y el cuidado de la familia que explicaría el alto número de mujeres que no inicia o abandona sus estudios y profesión para ocuparse de su familia.

Radiografía de unas generaciones11De hecho, los mayores porcentajes de ni-nis se dan dentro del grupo de las mujeres, que en algunos casos, como México, es hasta 3 veces mayor que el de los hombres (un 38% frente al 10,7% en el grupo de los varones).

Otro de los factores culturales que se citan en el estudio tiene que ver con la propia concepción del sistema educativo, su mayor o menor compatibilidad para compaginar estudios y trabajo y servir de puente hacia el mercado laboral.

Marginación y exclusión social

Independientemente de los motivos, nadie discute la relación proporcionar entre el nivel educativo y las mayores oportunidades de encontrar trabajo, obtener mayores ingresos y reducir la brecha salarial entre géneros. En el caso de los ingresos, se calcula que una persona con nivel educativo superior puede llegar a cobrar un 40% más que otra con nivel básico. En el caso de Chile esta diferencia salarial asciende hasta un  160%.

Radiografía de unas generaciones4Desde el punto de vista del individuo, el mayor desempleo al que están abocados estas generaciones de no remediarse la situación, tiene consecuencias económicas, sociales, psicológicas y culturales que los expondrá a situaciones de mayor vulnerabilidad y marginación social

Por un lado, se prolonga la dependencia de los padres, viviendo como un desengaño y decepción la imposibilidad de desarrollar un proyecto de vida independiente.

La frustración y la marginalidad pueden llevar a adoptar vías alternativas de socialización como la delincuencia o la radicalización política.

En otros casos, el desempleo se puede vivir como un fracaso personal que deriva en depresión y aislamiento social, resignación y apatía.

Costos sociales

Desde el punto de vista de los países, estas generaciones a la deriva son una pérdida de recursos y capital humano que inciden en el desarrollo social y económico de los propios países.

Radiografía de unas generaciones7Como muestra, según un estudio de la Comisión Europea del año 2012, sólo en el año 2011 España había destinado a este colectivo unos 1.350 millones de euros en forma de subsidios y prestaciones sociales, sin hablar del gasto público en formación y educación perdido por su falta de inserción en el mercado de trabajo.

A todo esto hay que añadir los costes indirectos derivados de su menor consumo, gastos sanitarios y carcelarios e ingresos menores en forma de impuestos como consecuencia de su mayor participación en la economía sumergida.

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