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Cese de violencia en Colombia ya no depende de la paz

Aunque una salida negociada al conflicto armado interno sugiere para muchos el fin de la violencia en Colombia, lo cierto es que este avance significativo hacia la paz depende en gran parte de las soluciones reales al problema del narcotráfico.

 

 

Cese de violencia en Colombia9Javier E. Núñez Calderón

 

Informes del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) muestran que el negocio de las drogas es la principal fuente de financiamiento de varias organizaciones armadas que han sembrado terror en el país trayendo como consecuencia un creciente número de asesinatos, desapariciones y desplazamiento forzado.

La experiencia del proceso de desmovilización de grupos paramilitares durante el gobierno de Álvaro Uribe Vélez, calificado por él mismo como un proceso de paz, evidencia que la producción y exportación de narcóticos es un negocio lucrativo que ha llevado a muchos reinsertados a rearmarse en grupos neoparamilitares y bandas criminales con principal influencia en las zonas utilizadas como rutas del narcotráfico.  Hoy se habla de un número de organizaciones conocidas como los Urabeños, los Rastrojos y las Águilas Negras que llegan a integrar más de mil combatientes cada una.

Cese de violencia en Colombia 12El ejemplo de otros países sin conflicto armado -como México, Honduras y Guatemala- muestra que los altos índices de violencia se derivan de la guerra contra el narcotráfico que protagonizan fuerza pública, carteles y organizaciones criminales.

Sin embargo, las principales economías insisten en seguir manteniendo la guerra  contra las drogas ilícitas, pese a que esta política, según expertos, ha resultado un completo fracaso dado a la creciente demanda de cocaína en el mercado internacional.

“La exacerbación de la persecución de la oferta, lo único que hace es generar un mercado absolutamente atractivo para aquellos que están dispuestos a asumir el costo de violar la ley”, expreso  Alfonso Aza Jácome, experto colombiano en políticas sobre narcóticos.

cárceles colombia18Las recientes propuestas sobre la necesidad de cambiar la política de lucha contra las drogas han surgido de líderes latinoamericanos de los países que están poniendo la mayor cuota de muertos como son los ex presidentes César Gaviria de Colombia y Vicente Fox de México.

En Colombia por ejemplo el número de desplazados ya supera los cuatro millones sin que hasta el momento se haya logrado disminuir esta cifra, la cual se mantiene imparable desde 1995.

Tampoco ninguna ayuda externa, en materia de atención a las victimas, ha logrado compensar al país por los compromisos adquiridos con los Estados Unidos desde que  Richard Nixon le declaró la guerra a las drogas, situación que disparó la producción y el consumo.

indigenas colombianos5Es decir que por un lado el país no tiene los recursos necesarios para brindar seguridad a los pobladores, enfrentar las mafias y grupos armados que se lucran con el narcotráfico; y por el otro lado, la ayuda proveniente de la cooperación internacional es escasa y solo cubre pequeñas muestras de la población afectada.

Es así como mientras La Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID),  encargada de distribuir la mayor parte de la ayuda exterior estadounidense de carácter no-militar y uno de los donantes más consistente en Colombia,  da refugio a una familia desplazada, otros 20 tienen que huir de sus hogares debido a la violencia derivada del narcotráfico.

Frente a esta problemática expertos internacionales han sugerido que la única solución a la violencia generada por el narcotráfico es optar por la legalización.

cárceles colombia24Para César Gaviria, según una entrevista en un diario colombiano, “El más grande problema de la política antidrogas de Estados Unidos es que, después de meter a la cárcel a más de medio millón de consumidores, los niveles de consumo se han mantenido. Se ha construido una monstruosa organización criminal alrededor de esa definición de legal. Eso es lo primero que es necesario cambiar.

Y esa política es la mayor responsable de las decenas de miles de muertos en México, Centroamérica, Colombia y la zona andina, y de la terrible corrupción que conlleva para nuestras instituciones democráticas”.

Por su parte Vicente Fox expresó hace unos años: “Debemos pensar en legalizar la producción, distribución y venta de las drogas. Legalizar en este sentido, no quiere decir que las drogas sean buenas o no dañen a quien las consuma, este no es el propósito, más bien tenemos que verlo como una estrategia para golpear y romper la estructura económica que les permite a las mafias generar enormes ganancias en su comercio que a su vez, les sirven para corromper e incrementar sus cotos de poder”.

Mujeres colombianas sobreiviventes2Sin embargo el tema ha tenido poca acogida en la mayoría de los gobiernos. Por ejemplo, en la reciente cumbre de las Américas celebrada en Cartagena, 2012, el asunto fue tratado tímidamente porque el presidente Barack Obama rechazó la propuesta aduciendo que no era el momento para hablar del tema, y la posición de los Estados Unidos es compartida por la mayoría de miembros de Naciones Unidas, quienes insisten en criminalizar el consumo de drogas.

Esto significa que el cese o disminución de la violencia en Colombia así como los programas de reparación a las victimas y la implementación de soluciones duraderas a la población afectada por el desplazamiento forzado estarían lejos de alcanzarse mientras persista la misma política internacional de lucha contra drogas, la cual no responde a las circunstancias especiales del país, donde el tráfico de alcaloides se convirtió en uno de los principales generadores de violencia.

Con este panorama se sugiere que la paz, la seguridad y el fin de la guerra en Colombia dependen de las decisiones adoptadas por la comunidad internacional en el avance hacia la legalización del consumo de drogas.

 

 

 

 

 

 

 

 

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