Cultura, Globo, Música, Reino Unido

Valentina Montoya Martínez, canta para liberar al silencio

Es una cantante chilena residente en Edimburgo, su vida y su trabajo están marcados profundamente por el exilio político que le trajo en 1977 al Reino Unido, cuando todavía era una niña.

 

 

Valentina Montoya
Valentina Montoya

Jordi Albacete

 

La huida su país natal se produjo después de que su padre hubiese sido arrestado y torturado en un campo de concentración en el norte del país.

Pasarían 13 años hasta que Valentina pudo volver por primera vez a Chile.

Hoy Valentina Montoya Martínez, es una madre joven, cantante de éxito y comprometida con diferentes causas humanitarias.

Actualmente prepara un nuevo disco con su grupo “Valentina and Voces del Sur” y una recopilación de testimonios de algunas de las víctimas de la dictadura chilena.

En esta entrevista a The Prisma, realizada el mismo día del aniversario del golpe militar, Valentina nos narra su experiencia del exilio, su compromiso artístico por la defensa de los derechos humanos y el rescate de la memoria histórica de su país.

Valentina Montoya canta  (2)¿Cómo vivió su infancia como hija de refugiada política?

Contrariamente a lo que alguna gente piensa, el exilio no fue una etapa dorada para los que conseguimos escapar de la dictadura. Nuestra nueva vida en Inglaterra no fue nada fácil.

Tampoco lo fue para muchos otros refugiados, algunos murieron completamente solos y alejados en tierra ajena de sus familias.

sammAl llegar a Londres mi madre no quería comer, de pena y por un sentimiento profundo de solidaridad con nuestros compatriotas. Estaba muy delgada. Las viviendas fueron en lugares marginales y de mucha pobreza.

En mi casa estábamos convencidos de que regresaríamos en tres años pero pasaban los años y la dictadura continuaba y la casa siempre estaba vacía ya que el plan siempre fue volver.

¿Cómo se gestó su compromiso artístico y político?

La verdad es que surgió todo de una manera muy natural. Siempre pensé en el arte como un instrumento de reivindicación política, social, humana, ética y no lo puedo entender de otra manera. Mi madre trajo de Chile mucha música con la que crecí: Víctor Jara, Violeta Parra, Quilapayún, y muchos discos de tango. Para mi Víctor Jara sigue siendo una guía. Hice una maestría sobre él en la universidad de Warwick.

A mi casa venían muchos compañeros exiliados de Chile, de Argentina y de Uruguay. Había un ex preso político uruguayo que cantaba y guitarreaba. Su voz llenaba nuestra casa con colores y ecos del Sur ¡El había aprendido a tocar la guitarra en la cárcel! ¡Es extraordinario que en un lugar de horror y aislamiento pudo nacer algo tan maravilloso!

Desde entonces yo siempre quise cantar como él aunque yo ya cantaba desde muy pequeña.

A los 11 años mi madre me regaló una guitarra y desde entonces este instrumento se convirtió en mi compañero de canto. Cantar siempre ha sido una forma de nutrirme y definirme culturalmente y de denunciar lo que ocurrió en mi país.

Valentina Montoya canta  (3)El pasado agosto con su grupo “Voces del Sur” ofreció un recital de solidaridad con Palestina en Edimburgo. ¿Cuál es su visión de los últimos ataques en Gaza?

Cuando vi las imágenes de los niños muertos, tras los bombardeos en Gaza, como madre, sentía que tenía que hacer algo.

Y me invitaron a las jornadas de solidaridad con Palestina y allí canté.

Chile tiene una historia muy estrecha de solidaridad con el pueblo palestino porque sabemos lo que significa la violación de los derechos fundamentales. Y ese sentido de solidaridad sigue motivando mi trabajo.

Valentina Montoya canta  (5)¿En qué consiste su último proyecto? 

El año pasado publiqué un disco de tango, La Pasionaria, con el grupo de cámara escocés, Mr McFall’s Chamber.

Este proyecto tiene temas míos, al igual que de Piazzolla.

Mi siguiente proyecto, Crónica de una historia chacabucana, está basado en el folclore chileno.

Es un relato musical de la trayectoria de mi padre desde el Estadio Nacional hasta el campo de concentración de Chacabuco en el norte de Chile.

Con esta obra quiero dejar testimonio, de parte de mi padre, sobre su experiencia en las primeras etapas de la dictadura.

Valentina Montoya canta  (7)¿Qué queda pendiente para rescatar la memoria histórica de Chile?

Hay muchas cosas que todavía no han sido documentadas. En mi siguiente trabajo quiero crear obras musicales para relatar eventos importantes de nuestra historia reciente. Mi trabajo pretende ser interdisciplinar incorporando a mi obra musical mis conocimientos académicos de historia y teatro.

Sí, se trata de un proyecto personal, quiero darle voz a mi padre, liberarlo. Pero al mismo tiempo es una contribución a la historia oral. Quiero dar testimonio y conmemorar a nuestros muertos y torturados. En definitiva, quiero contribuir al rescate de nuestra memoria histórica… ¡Hay muchos pájaros silenciosos que necesitan volar!

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