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Ciclos de esperanza

En un mundo que tiende a simplificar la comprensión de los seres humanos, y hacernos pareceres predecibles y manipulables, el papel de la acción intencionada tiende a ser minimizado. Los grandes pensadores de nuestro tiempo, por el contrario, han hecho hincapié en la importancia de la esperanza y la utopía.

 

ciclo mujer soledad tristeza noche pixabayMabel Encinas

 

La esperanza constituye una fuerza activa que apoya nuestra propia iniciativa. Sin embargo, para muchos, el camino de la vida va de la esperanza a la experiencia.

Uno de los oradores en mi graduación de la licenciatura en México, nos previno contra la pérdida de la esperanza.

La idea de la reducción de la esperanza a través del proceso de adquirir experiencia sugiere que para algunas personas la esperanza es cosa de jóvenes.

Esta idea implica que una vez que nos hemos esforzado para producir un cambio en particular (en nuestra vida personal o profesional, o en el mundo), los seres humanos abandonamos para siempre la idea de cambio, encontrando nuestro pequeño nicho para hacer frente a lo que es.

Curiosamente, la aceptación brutal de las cosas como son (o han sido) hace parecer que el pasado real se convierta en el único pasado posible, en lugar de uno entre varias posibilidades.

ciclos de es londres noche melancolia gotico pixabayEsta idea cierra también las puertas a muchos futuros posibles. Cuando perdemos la esperanza, renunciamos a hacer, a aprender, a movernos.

No quiero decir que la aceptación no es también importante: en ciertos momentos de la vida tenemos que aceptar que tenemos opciones limitadas, o que hace falta satisfacer una necesidad específica, como dormir cuando estamos cansados​​, recuperarnos de una enfermedad, ganar dinero para mantenernos y a nuestras familias, acompañar a un ser querido por un período o terminar una tarea.

En realidad algunas the estas acciones de ‘simplemente estar allí’ involucran mucha esperanza.

La esperanza es necesaria para seguir en movimiento. Eduardo Galeano compara la utopía con el horizonte. Cuando nos acercamos, se aleja. Nunca vamos a llegar a ella, pero como él concluye, es gracias a la utopía que caminamos.

Esto no quiere decir que caminamos hacia lo imposible; al contrario, al caminar hacia la utopía, encontramos satisfacción en los muchos logros, en compartir con otros, en el acto mismo de hacer, y de hacer juntos.

ciclo noche luna nostalgia pixabayCuando la posibilidad de escribir para The Prisma cayó en mi regazo (a través de la invitación de Mónica) en una reunión de la Campaña de Reconocimiento de los Latinoamericanos en el Reino Unido, me sentí emocionada. Me encanta escribir, aunque sentía que tenía demasiado en el plato y nunca había escrito para el público.

En ese entonces, pensé en un nombre para mi columna. Sería ‘Tubito’, un tubo que canaliza y alcanza, y que se pueden utilizar también como defensa. Defensa de los sin voz. No utilicé el nombre, pero empecé a escribir con regularidad, ¡y fue un desafío agarrar el paso!

The Prisma es un proyecto lleno de esperanza, al estilo de Freire: pensamiento crítico, diálogos y búsqueda de un mundo basado en la justicia social. Un trabajo de amor, hecho con un propósito.

ciclo prado pareja amor sol esperanza pixabayAhora, tengo que dejar de escribir en este espacio por el momento. ¿Por qué tendría que dejar algo que me hace feliz, con personas con quienes comparto valores y esperanzas? Para mí, ha llegado el momento de satisfacer una necesidad: Necesito abrazar un proyecto con mucha esperanza en otra área de mi vida.

Aún los cambios más anhelados entrañan melancolía. Como decimos en español, The Prisma, este no es un adiós. Seguimos en contacto.

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