Cartas, En Foco, Notes From The Edge

Oh! Tord, ¿dónde estás?

Habiendo comprado varios de sus CD, estábamos emocionados ya que viajamos en autobús desde Londres a Oxford para escuchar Tord Gustavsen en vivo en concierto.

 

Oh Tor Foto de Pixabay 5Steve Latham

 

(Sí, nosotros somos de la vieja escuela, que no descargamos o trasmitimos digitalmente música, pero compramos objetos materiales físicos, llamados “discos”)

Cantando junto a Tord mientras el tocaba su piano, estaba el cantante de Afganistán, Simin Tander. Y en un escenario atmosférico como el centro de arte situado en la iglesia de San Juan Evangelista.

oh tord Foto de Pixabay 1Pero el concierto fue decepcionante. La locación puede haber sido hermosa, pero con la tenue iluminación y la música muy tranquila, también fue soporífero; como una persona que ronca a medias.

¿Qué le ha sucedido a Tord?

Parece que él ha sido intoxicado por el efecto de aplanador del mercado masivo de la música mundial, lo que reduce toda especificidad local a la sosa mundial – o marca.

El comenzó su vida como un asistente regular de una la iglesia en Noruega, tocando en los servicios, y cantando en los coros; a medida en que él se criaba en este contexto Luterano tradicional.

Desde ahí, él logro desarrollar un estilo de jazz único, tal vez idiosincrásico; improvisando suaves riffs de los himnos y canciones populares escandinavos, las cuales él había heredado.

El resultado presente en los álbumes como “The Ground”(la tierra) y “Being there”(estar allá), fue una serie de conmovedoras, sensibles, melancólicas composiciones repletas de espiritualidad, emoción, profundidad e intensidad.

Oh Tord Foto de Pixabay 4Pero para cualquiera que posee solamente una fe nominal, es tan fácil abandonar las difíciles  y muy particulares peculiaridades de la cultura local de uno, por las atracciones de la vibración planetaria. Donde el simple sentimiento religioso reemplaza el real contenido religioso, todo lo que queda es el sentimentalismo y la nostalgia.

Para tal persona, es fácil encontrar atracción en una tradición, lo cual suena superficialmente similar, pero se siente más “exótico” para los occidentales obsoletos; como es el caso del místicismo sufí.

En consecuencia, Tord ha intentado mezclar la sagrada Oh Tord Foto de Pixabayhimnodia noruega con los versos del poeta sufí Rumi; colaborando con las contribuciones de Simin Tander.

Lo que surge de esta mezcla es una fusión post modernista que combina elementos de contraste culturales, pero que pierde toda especificidad cultural, histórica o religiosa. El resultado es una sopa blanda de la indiferencia globalizada, en lugar de una ensalada de fruta sabrosa vibrante de multiculturalismo, donde cada uno conserva su identidad.

Las palabras de Rumi son también a menudo mal traducidas al Inglés; que tal vez no fueron notadas por el trío, ya que ninguno son hablantes nativos del inglés.

Esto resume los peligros inherentes a la popularización planetaria postcolonial del inglés como nuestra nueva lengua franca.

Pero lo más fundamental es la pérdida de sentido. Tord mismo confiesa que valora el sonido del canto de Simin en pastún, a pesar del hecho de que él no puede entender este lenguaje.

Al ritmo 6 Foto de PixabayPero tal vez ese sea el punto. Ya no importa lo que dice la canción. Lo que queda es la mística sin contenido, una sensación subliminal de un sentimiento religioso evocado por la música.

Lo familiar nos reconforta dentro de un sistema de creencias que ya no se adhieren más a nosotros, mientras que las pistas no familiares en la presencia de un supuestamente auténtico “otro”. Pero ambos han sido co-optados en el mismo mundo de esquizofrenia sin sentido, del cual estamos tratando de escapar.

(Fotos de Pixabay)

 

(Traducido por Juan Manuel Paredes Idiáquez – @ITlatinSouthpaw)

 

 

 

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