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“Desagradable” Gran Bretaña

En Gran Bretaña es temporada de conferencias de partidos políticos, y la conferencia de los conservadores de este otoño proporciona pistas sobre el tenor y la trayectoria de sus políticas.

 

aaa-bandera-inglaterra-england-flag-pixabaySteve Latham

 

Mucho antes de su ascenso a la jefatura del gobierno, Theresa May, desafió a los “Tories” (conservadores), conocidos como el “partido desagradable” (nasty party).

El liderato de David Cameron había intentado quitar esa mancha de su reputación, y hasta cierto punto lo consiguió.

Su “rostro aceptable” de conservadurismo a gusto consigo mismo, el partido natural de gobierno, abrazó la moderna Gran Bretaña: multiracial, abierto al homosexualismo, reformador..

Gran parte era retórica, una estrategia para ganar poder, pero con el ascenso de Theresa May, se está transformando incluso esta fachada.

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Theresa May

El lado positivo es que el régimen centrista de May marca un alejamiento de la amabilidad de Cameron con el capitalismo internacional.

El compromiso neoliberal de su era se está desmantelando. La sospecha de ser un Estado  thatcheriano será reemplazada, al menos en mente de May, por un reconocimiento según el cual el Estado en realidad puede hacer algo bueno.

En este sentido, como hija de un vicario anglicano, May representa los ideales del viejo conservadurismo: la nobleza obliga: el sentido del deber, así como los privilegios.

Siendo la que dirige, mientras que los globalizadores dominaban la corte en Downing Street, ella ahora encarna una reacción contra la política de no intervención del capitalismo.

Ella, una partidaria del “Quedarse”, se da cuenta de cómo sopla el viento y, en parte por convicción, en parte por conveniencia, se coloca a la cabeza de un ejército conservador.

Estará a favor de los aranceles para proteger a la industria británica y tratará de minimizar los impuestos que la Unión Europea intentará  colocar sobre las importaciones del Reino Unido.

Pero es su actitud hacia la inmigración, hacia los extranjeros, en particular, la que hace que sus definiciones de mentalidad de ‘nativa de nueva Inglaterra’ se hagan evidentes.

aaa-brick-lane-inmigrates-wikipediaPropone limitar el número de estudiantes extranjeros que vienen a estudiar a Gran Bretaña. Algunas personas ven a estos temporales visitantes  inmigrantes peligrosos.

El secretario de Estado, Jeremy Hunt, se ha unido al revuelo, sugiriendo que los médicos extranjeros en el Servicio Nacional de Salud deben ser forzados a salir, para ser reemplazados por personal nacional, nacido en Gran Bretaña.

Mientras tanto, la Ministra del Interior, Amba Rudd pidió sanciones para las empresas que empleaban a muchos trabajadores extranjeros.

Estas políticas propuestas parecen haber estado flotando para descubrir la reacción del público y, por lo tanto, definir cuál dirección deben tomar las políticas del gobierno.

Pero tal ‘pensamiento creativo’ también revela su agenda oculta, sus suposiciones tácitas: que incluso podrían considerar estas medidas retrogradas.

También es el caso de tirar piedras contra nuestro propio tejado. Nuestra economía, y el servicio de salud, por ejemplo, dependen de los trabajadores nacidos en el extranjero.

aaa-parlamiento-britisk-parlamento-britanico-wikipediaLondres, en particular, perderá inmensamente, ya que depende de su ubicación en los flujos globales de migración, para mantener su ventaja y atractivo en el mercado internacional.

Y no es sólo el Partido Conservador el que está arremetiendo contra el forastero. El partido Laborista también tiene sus propios problemas internos de antisemitismo.

A medida que empeora la situación internacional, la culpa se adjudicará a los grupos minoritarios, y cada vez se dará más el caso de que cualquiera de los partidos puede correr el riesgo de convertirse en otro “partido desagradable”.

(Fotos: Pixabay y Wixipedia)

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