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La prueba del amor y, de lo que sea, está en el beso

Este acto físico y espiritual no es más que una herramienta de exploración de la pareja, porque se puede sentir, tocar y probar al objeto del deseo.

 

kiss2Juliett Morales García

 

En las investigaciones criminalísticas las pruebas basadas en el ADN pueden ser determinantes en la sentencia de un culpable, que muchas veces, por más que se empeñe en ocultar sus huellas, puede dejar como evidencia del delito un cabello o alguna que otra muestra al intentar escapar del lugar de los hechos.

Sabido es que nuestra marca genética se encuentra no solo en el pelo o los fluidos corporales, un sospechoso puede ser confirmado como responsable del acto criminal por las muestras de olor, que los perros se encargan de identificar.

Pero por más inverosímil que parezca, las huellas de un beso pueden convertirse en una nueva evidencia para aclarar los casos de violación e incluso, lo que resulta muy polémico, identificar a las adúlteras.

Beso apasionado

Durante la investigación realizada por especialistas del Instituto de Biología Molecular de la Universidad eslovaca de Comenios, en Bratislava, se pidió a una docena de parejas voluntarias que se besaran con pasión en intervalos de cinco, 10, 30 y 60 minutos.

Gustav Klimt's The Kiss is inspiring street artistsDespués los expertos recogieron muestras de saliva de las participantes femeninas porque el método utilizado está diseñado para identificar solo el cromosoma Y que portan únicamente los hombres.

Los expertos comprobaron así que el ADN masculino permanece en la boca de la mujer por más de una hora.

“Hemos demostrado que es posible obtener un perfil (genético) completo, lo que podría ser útil en la investigación de delitos sexuales (en caso de que la víctima sea forzada a besar a su agresor), identificar a sospechosos o excluir a inocentes”, escribió Natália Kamodyová, autora principal de la investigación, en la revista New Scientist.

El próximo paso de los especialistas es determinar si este ADN se puede conservar durante un lapso de tiempo mayor, y también si es posible extraerlo de una mujer fallecida como resultado de un delito sexual.

kiss4En la boca

El beso es una expresión de amor cuyo origen posiblemente se remonte a la época del hombre del Cromagnón, cuando las madres pre-masticaban la comida para convertirla en puré y luego la pasaban con la boca a su bebé.

Ese antiguo “manual” sobre la sexualidad humana que es el Kama Sutra describe incluso varios tipos de besos en la boca, uno nominal en el que apenas los labios se tocan, otro palpitante en el que solo se mueve el labio inferior, pero no el superior y el de tocamiento en el que intervienen los labios y la lengua.

A este último en tiempos modernos se le denomina beso francés.

Pero más allá de historias y de manuales, un beso es capaz de revelar cuán idónea es una pareja, porque lo que nace como atracción a primera vista puede desaparecer después del primero.

Según los resultados de un estudio difundido hace tres años en una reunión de la Asociación Estadounidense para el Avance de las Ciencias, la saliva de un hombre contiene químicos reveladores de su fertilidad y condiciones evolutivas.

Para la antropóloga Helen Fisher, de la Universidad Rutgers, de Nueva Jersey, autora de esa investigación, el beso no es más que una herramienta de exploración de la pareja, porque se puede sentir, tocar y probar al objeto del deseo.

Además estimula químicos cerebrales como la dopamina un neurotransmisor asociado con la motivación y el placer.

beso-pareja-kiss-pixabayOtra pesquisa presentada en esa reunión reveló que entre personas que se atraen reduce los niveles de cortisol, hormona relacionada con el estrés, y aumenta el de oxitocina, vinculada a la intimidad sexual.

El beso no es exclusivo de los seres humanos, los chimpancés y bonobos, parientes cercanos del hombre entrechocan sus labios.

Otros animales también se acarician con la boca, por ejemplo, los zorros lamen sus hocicos entre sí y los elefantes introducen su trompa en la boca de otros integrantes de su grupo.

Sobre el beso debe quedar aún mucho por conocer, pero el estudio hecho por los expertos de la Universidad de Comenios, aunque no revela particularidades de esa antigua práctica, si muestra su posible utilidad policial.

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