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Utopías conservadoras, leyendo a Vargas Llosa (II)

Las utopías conservadoras están en boga en América Latina y en el mundo Occidental y están a la ofensiva.

 

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Mario Vargas Llosa

Claudio Chipana

 

Si hay una ideología que subyace al libro “La civilización del espectáculo” – CdE (Vargas Llosa Mario, Punto de lecturaMéxico, 2015), es la ideología liberal la cual el escritor ha defendido abiertamente como cuando candidato presidencial. La CdE no sólo es un manifiesto cultural sino también como un manifiesto político.

El hilo conductor de las ideas sobre la cultura expuestos en este libro corre parejo con una lógica política de corte liberal.

Pero dicho pensamiento liberal no calza únicamente con el pensamiento clásico liberal de la fe puesta en el progreso y en la tolerancia.

Vargas Llosa va más allá hasta abrazar el ideario neoliberal aunque en el libro ello quede solamente insinuado cuando enfila sus ataques a gobiernos como Venezuela y Cuba y otros gobiernos que han emprendido una ruta anti neoliberal.

Los regímenes progresistas de America latina son un freno para la “democracia” y la “libertad”, léase, la libertad de mercado (Ver “Mario Vargas Llosa: Confessions of a Latin American Liberal” ). Cuando fue candidato en 1990 presentó un conjunto de recetas ostensiblemente neoliberales.

mario-vargas-llosa-la-civilizacionVargas Llosa ha declarado que se considera utópico en todo “menos en política” (El País, 29-03-03).

Sin embargo, en línea con la derecha liberal  internacional su pensamiento político encuadra en lo que se ha denominado la utopía conservadora hoy hegemónica en el mundo occidental. No es casual que los mentores de Vargas Llosa sean no sólo los pensadores liberales del siglo de las luces, sino también Popper, Von Mises, Hayek, y otros propulsores del modelo neoliberal (En 1947 hubo un importante cónclave del pensamiento neoliberal. Ver “El Neoliberalismo y su concepto del Hombre: La Sociedad Mont Pelerin”).

Las utopías conservadoras están en boga en America Latina y en el mundo Occidental y están a la ofensiva. El neoliberalismo pone el acento en el libre mercado, la privatización y una escasa participación del Estado.

Vargas Llosa evidencia su postura elitista en relación a la cultura al postular que la degradación de la cultura se debe al hecho de que se ha masificado y  “democratizado”. Al democratizarse, dice Vargas Llosa la cultura gana en cantidad pero pierde en calidad (Vargas Llosa, 2015, p 35).

La masificación de la cultura por los medios audiovisuales que ha dado lugar al predominio de la imagen, ha traído consigo la pérdida del lugar que ocupaba la “alta cultura”. Para revertir ello las elites selectas  deben seguir jugando un papel central en la preservación de la cultura. La salida no es mirar hacia el futuro sino volver  la mirada al pasado, a la era privilegiada de la alta cultura.

“Confieso que tengo poca curiosidad por el futuro, en el que, como van las cosas, tiendo a descreer” manifiesta el escritor (Ibid, p. 203). Vargas Llosa refuerza su añoranza por aquel pasado cuando dice que las elites son necesarias “si no queremos progresar sin rumbo, a ciegas, como autómatas, hacia nuestra propia desintegración” (Ibid, p 73).

mario-vargas-llosa-mont-pelerin-web-imageAsí, Vargas Llosa descarta del todo la posibilidad de que la cultura popular, ya sea en su sentido bakhtiniano, en tanto respuesta del pueblo frente a la cultura oficial, o como “low brow culture”, es decir, como opuesta a la alta cultura (“high brow” culture) pueda hacer renacer la cultura de la  banalización en que se halla. Lo popular como la expresión cultural de los de abajo es tan nocivo como la cultura de masas creada por las corporaciones mediáticas.

Vargas Llosa no hace mayores distingos entre ambas manifestaciones de lo popular.

Más allá de las frases declarativas en defensa de la “libertad” y la sociedad “abierta” Vargas Llosa va en contra la corriente multicultural en Europa echando mano a argumentos contra el multiculturalismo y la “corrección política”. Se pronuncia así en contra del uso del velo islámico en las escuelas francesas.

Para el novelista esta es una decisión “justa ymario-vargas-neoliberal-capital-anticapitalistes democrática” (Ibid, p 187).

Las familias musulmanas no deben preservar su cultura, deben “ajustar su conducta a las leyes vigentes”, o sea asimilarse a la cultura de la mayoría. Sin embargo adopta un parecer un tanto distinto cuando sostiene que sectas religiosas como la “cienciología”  “deberían ser no sólo respetadas, sino fomentadas”. Hasta aquí algunas aporías del liberalismo  conservador de Mario Vargas Llosa.

(Fotos: Wikipedia  and  Anticapitalistes)

 

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