Derechos Humanos, Globo, Latinoamérica, Politika

Las heridas abiertas de América Latina

El más reciente informe anual de Amnistía Internacional fue lapidario respecto a la realidad de los derechos humanos en el mundo. En América Latina, los conflictos migratorios, la violencia de género y las tasas de homicidio lideran el listado de heridas que parecen estar lejos de cicatrizar.

 

Amnesty International Report 2016/17Marcos Ortiz F.

 

“En todo el mundo, líderes y políticos en busca de poder articularon discursos de miedo y desunión, culpando a los ‘otros’ de los motivos de queja, reales o inventados, del electorado”. Las palabras del secretario general de Amnistía Internacional, Salil Shetty, fueron tajantes.

Desde “la venenosa retórica de la campaña de Donald Trump” hasta la introducción de “uno de los regímenes de vigilancia masiva más amplios del mundo” en el Reino Unido, el informe 2016/17 de la situación de los derechos humanos en el mundo fue drástico.

América Latina, descrita como “una de las regiones más violentas y desiguales del mundo”, ocupa un apartado generoso en cuanto a las preocupaciones de la ONG, que publicó su primer informe anual en 1965. Esto pese a la valoración del discurso público de democracia y progreso económico y a las tratativas para el fin al conflicto armado en Colombia.

La crisis de refugiados

Junto con detallar una serie de casos de defensores de los derechos humanos cuyas vidas corrieron peligro en una serie de países, la migración continúa siendo una de las problemática que encabeza las preocupaciones.

Si bien las grandes cadenas informativas han dado cuenta profusamente en los últimos años de la crisis migratoria en países como Siria y la controvertida acogida de refugiados en Europa, la realidad de América Latina no deja de ser preocupante. Entre los motivos de los refugiados latinos –en su mayoría centroamericanos– se enumeran “la represión política, la discriminación, la violencia y la pobreza”.

casa noche niña soledad miedo temor pixabayMéxico y Estados Unidos recibieron, entre otros países, las solicitudes de asilo más frecuentes en niveles no visto hacía décadas. Este primer país se convirtió en muchos casos en una escala para intentar llegar hacia su vecino del norte. Sin embrago, México fue también el destino final para muchos refugiados.

No todos corrieron la misma suerte. Si bien algunos lograron el asilo solicitado, México y Estados Unidos realizaron múltiples expulsiones. Amnistía Internacional detalla que esto se llevó a cabo pese a “los abrumadores indicios de que muchos solicitantes de asilo corrían peligro de sufrir violencia extrema en caso de no obtenerlo. Al ser devueltas, muchas personas regresaban a las situaciones de peligro mortal de las que habían huido”.

Se calcula que solo en 2016, 147.370 personas fueron deportadas por México, 97% de las cuales provenía de Centroamérica. La cifra va al alza, ya que desde 2010 han aumentado las deportaciones desde México a El Salvador (231%), Guatemala (188%) y Honduras (145%).

Otros flujos migratorios problemáticos se produjeron en Bahamas (con inmigrantes haitianos y cubanos) y en República Dominicana (con los haitianos). Algunos casos dramáticos se produjeron en este último país, dado que al tener la nacionalidad dominicana por nacimiento muchos quedaron apátridas tras su expulsión, sumándose a los cerca de 10 millones de personas que sufren la misma condición en el mundo.

En total, el informe anual de Amnistía Internacional cifra en 36 los países del mundo que enviaron de regreso a refugiados pese a que en sus países de origen corrían serio peligro.

PASILLO SOLEDAD DESTINO NOCHE HALL PIXABAYViolencia de género y derechos reproductivos

La cifra es escalofriante. Doce mujeres y niñas son asesinadas cada día en América Latina y el Caribe por motivos de género. El feminicidio, sin embargo queda impune en la mayoría de los casos.

Algo similar ocurre con los ataques contra las personas transgénero, rubro en el que Brasil ocupa el primer puesto mundial en tasas de homicidio, con una esperanza de vida de tan solo 33 años.

Otros países en los que se registraron elevados niveles de crímenes de odio hacia minorías sexuales fueron Argentina, Bahamas, El Salvador, Haití, Honduras, Jamaica, República Dominicana y Venezuela.

Por su parte, detalla AI, los avances respecto de los derechos reproductivos de las mujeres siguen siendo escasos. Se estima, por ejemplo, que en América Latina se concentraba el mayor número de países que prohíben totalmente el aborto, llegando a encarcelar a mujeres solo por las sospechas de haber sufrido un aborto espontáneo o cuando corría riesgo la vida de la madre.

Homicidios y uso exviolence women muejer pixabaycesivo de la fuerza

Seis países latinoamericanos lideran en la actualidad las tasas de homicidio mundial. Brasil, El Salvador, Honduras, Jamaica, México y Venezuela presentan, según el informe, realidades de violencia e inseguridad endémicas en las que la delincuencia se ha tomado territorios completos.

La tasa de homicidios del denominado Triángulo del Norte de Centroamérica –El Salvador, Guatemala y Honduras– supera en muchos casos a la de zonas de guerra del resto del mundo. En el primero de estos tres países, por ejemplo, 108 de cada 100.000 habitantes mueren producto de homicidios.

La represión policial en contra de manifestantes de distinta índole es otra de las preocupaciones del continente. El informe de AI incluyó entre estos países a Brasil, Bahamas, Chile, Ecuador, El Salvador, Jamaica, México, Perú, República Dominicana y Venezuela.

pajaros muerte dolor solidaridad pixabayEsta situación se vio agravada en algunos casos producto de la escasa voluntad política de las autoridades para investigar estas violaciones a los derechos humanos.

A nivel mundial, el secretario general de AI concluyó que 2016 “fue un año en el que la idea de dignidad e igualdad humanas, el concepto mismo de familia humana, fue objeto de intensa e implacable agresión en forma de discursos de culpa, miedo y búsqueda de chivos expiatorios, propagados por quienes querían tomar el poder o aferrarse a él casi a cualquier precio”.

La visión sombría respecto de estas realidades, sin embargo, es matizada con una visión más esperanzadora para 2017: “Cualquiera puede luchar contra la deshumanización, actuando localmente para reconocer la dignidad y los derechos iguales e inalienables de todas las personas, y sentar así las bases de la libertad y la justicia en el mundo. 2017 necesita     héroes, héroes de los derechos humanos”.

(Fotos: Amnesty International y Pixabay)

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