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Donald Trump se gana el puesto en Siria

Que Estados Unidos actúa al margen del Derecho Internacional y sin importarle las consecuencias de sus actos, no es nuevo. Lo ocurrido en Siria el pasado 7 de abril es una muestra más.

 

donal trump pixabayPablo Sapag M.

 

Al igual que en ocasiones anteriores, nada bueno traerá un acto de este tipo por el que décadas después EE.UU terminará excusándose con la boca chica.

Setenta años tardó en hacer un pusilánime “nunca más” por los únicos ataques con armas nucleares hasta la fecha, los de Hiroshima y Nagasaki. Cuarenta años en reconocer, también a medias, el uso de napalm y otros agentes tóxicos en Vietnam.

La mismas cuatro décadas que le llevó asumir su activa participación en las tramas para derrocar a otro presidente, el chileno Salvador Allende.

Dentro de unas décadas otro líder de EE UU podría lamentarse porque su país no se enfrentó al terrorismo que busca sin éxito apoderarse de Siria.

Como país agredido, para Siria el ataque estadounidense es en parte un regalo. Por primera vez desde 2011 se han visto manifestaciones en todo el mundo, desde Los Ángeles a Santiago pasando por Londres o Sidney condenado la acción unilateral de los EE UU y apoyando a Siria.

En términos militares,  no tiene costo para Siria. El bombardeo se hizo contra una base aérea desalojada horas antes porque a los sirios les avisaron sus aliados rusos.

Donald trump muerte pixabayPor otro lado, desde hace un año Siria se impone con claridad en todos los frentes importantes: Alepo, Damasco, Hama, Palmira o Deraa. Eso no va a cambiar por un ataque puntual y con visos de ser puramente cosmético.

Sí tiene consecuencias, sin embargo, respecto a la nula credibilidad que los sirios darán a partir de ahora a Donald Trump. El Presidente sirio Bachar el Asad había recibido pruebas directas de que el nuevo presidente de EE UU quería colaborar con Damasco en la lucha contra los grupos terroristas.

Con el ataque esa posibilidad se desvanece. En Damasco la lectura que se hace es que Trump ha hecho lo que querían los servicios de inteligencia heredados de la época Obama y con los que estaba enfrentado desde que llegó a la Casa Blanca. Este ataque, además, es un regalo de EE UU a sus aliados preferentes en la región.

Por un lado para  la monarquía absolutista y petrolera de Arabia Saudí, a la que Trump le avisa de que puede seguir exportando la ideología yihadista que inspira a los grupos terroristas que operan en Siria y el resto del mundo.

Nacionalism guerra pixabayPor otro, da carta blanca a Israel para que siga haciendo ataques como el del viernes, idéntico a los que rutinariamente el nuclearizado estado sionista realiza en los territorios palestinos y en Líbano.

Poco más porque en Siria las opciones de EE UU son muy limitadas.

Primero porque el Estado sirio ha demostrado una capacidad de resistencia que se apoya en el carácter antimperialista y sobre todo multiconfesional de su pueblo.

Dos argumentos poderosos para enfrentar cualquier contingencia, aunque incomprendidos en Washington, donde sus construcciones histórico  lingüísticas no les alcanzan para describir la compleja realidad del país árabe.

Por otra parte, porque Siria cuenta con Rusia, con la que le unen lazos históricos al ser misioneros sirios los que convirtieron al cristianismo ortodoxo a los rusos. También intereses, como su deseo de evitar que el yihadismo internacional que opera en Siria se extienda a Rusia. También unos intereses energéticos compartidos con Damasco. Por todo eso, Moscú no va a abandonar a Siria.

Guerra en yemen FEATURED FOTO pIXABAYDespués del bombardeo de EE UU, Rusia reforzó las defensas antiaéreas sirias, lo que no hace prever nuevos ataques que provocarían un choque directo entre estadounidenses y rusos.

Las únicas víctimas netas del ataque son las organizaciones internacionales. Empezando por la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAC) que desde 2013 había certificado varias veces el desarme químico total de Siria. También la ONU, que visó esas certificaciones con resoluciones tanto del Consejo de Seguridad como de la Asamblea General.

Ambas han sido ninguneadas por este ataque estadounidense justificado en un hecho no probado, con aspecto de montaje propagandístico y que viola el Derecho Internacional. O sea, business as usual. Ahora sí que Trump ya es el 45 presidente de los Estados Unidos. Congratulations, Mister President!

(Fotos: Pixabay y Wikimedia Commons)

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